Entre el bombardeo y el mercado: El triunfo del pragmatismo en la gestión del crudo

El sistema político venezolano ha demostrado ser una arquitectura de poder diseñada para la trascendencia y la continuidad administrativa. Tras el reciente bombardeo norteamericano en venezolano, el secuestro de su figura central y el asedio militar, el control del territorio y del crudo permanece en manos de la estructura estatal previa. Este fenómeno revela que el control del estado no reside en una persona, sino en sistema institucional, obligando a los actores externos a reconocer que la estabilidad operativa de la industria petrolera reside, exclusivamente, en la institucionalidad vigente.

Análisis: La Fortaleza de la Estructura frente a la Urgencia Energética

En el ámbito de la estrategia de defensa y economía política, se ha cometido históricamente el error de aplicar la "Teoría de la Decapitación" (utilizada en contextos como Irak o Libia), asumiendo que la remoción del líder desarticularía el control territorial. Sin embargo, en Venezuela, el sistema ha probado ser un entranado institucional integrado, donde las Fuerzas Armadas, las instituciones civiles y la administración territorial operan como un bloque que sobrevive a las individualidades.

El Dilema Energético de Estados Unidos

Para Washington, la acción militar no logró el objetivo de instalar un grupo político afecto a sus intereses ni de tomar el control de facto de los pozos. Aquí entra en juego la urgencia por petróleo cercano y barato. En un escenario de caída estructural de los precios del petróleo y el riesgo de este fenómeno de afectar su producción, y con las reservas estratégicas estadounidenses en niveles críticos, la destrucción de la infraestructura venezolana sería un suicidio económico para Occidente.

La historia muestra que las intervenciones que causan inestabilidad prolongada en regiones petroleras terminan elevando los costos y riesgos. EE. UU. se enfrenta ahora a la realidad de que, al no haber logrado un cambio de régimen efectivo ni el control directo de los activos, se ve forzado por el pragmatismo económico a negociar con quienes mantienen el control real sobre el terreno.

A confesión de parte, relevo de pruebas

Las declaraciones de Donald Trump sobre la intención de "apropiarse" del petróleo venezolano validan que el objetivo era el recurso. Si la acción militar no pudo transferir el poder a un grupo aliado, y la extracción de la primera figura no generó el colapso del gabinete, la única vía racional restante para una potencia con hambre de energía en el reacomodo del poder mundial y con tiempos relativamente cortos es el reconocimiento de la contraparte que efectivamente opera las válvulas más allá de retórica de los micrófonos.

> *Nota Estratégica: * El pragmatismo es la regla de oro: si el costo de la inestabilidad supera el beneficio de la intervención, el agresor debe retornar a la diplomacia con la estructura que preserva el orden productivo.

Conclusión

```El control post-bombardeos/extracción no reside en fuerzas externas, sino en la resiliencia del gabinete actual. El estado conserva el manejo, sobreviviendo a la ausencia del líder. Objetivamente, el dominio de petróleo en Venezuela se mantiene en la arquitectura estatal previa, que asegura la extracción y el comercio frente a la desestabilización y el asedio externo; las recientes declaraciones de Trump dan cuenta de ello y, «a confesión de parte, relevo de pruebas». Las exportaciones petroleras en Venezuela continúan obedeciendo al pragmatismo como regla Económica. ```

 



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José Antonio García


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