Poco después de que EEUU invadiera a Iraq y asesinara a Sadam Husein, el gobierno invasor reconoció que no existian las tales armas de destrucción masiva, que justificaron su invasión.
Es mucho más que obvio que ellos han podido "sembrar" dichas armas y con ello demostrar que su acción estaba justificada, pero optaron por lo contrario.
¿Por qué? ¿Qué ganaban con eso?
La respuesta es que con esa actitud le enviaban un mensaje al mundo: Hacemos los que nos da la gana y eliminamos a quien se nos opone. Estamos por encima de la ley, la justicia y el derecho internacional.
Poco tiempo después repitieron el procedimiento en Libia con la mentira del bombardeo de la Plaza Verde.
Hoy a pocas horas del bombardeo, invasión y secuestro del presidente Maduro se repite la historia.
Aún no han sido enterradas las víctimas del acto terrorista cometido por las tropas gringas y ya el gobierno invasor reconoce que el famoso Cartel de los Soles, que justificó la acusación contra el presidente Maduro y la invasión al país, no existe.
Claro que podían mantener el discurso que han repetido por años, y que por cierto lo inicio la loca María Machado, pero vuelven con la bofetada al mundo y a los organismos internacionales: hacemos lo que se nos antoja.
Ese discurso y esa actitud no ha provocado una respuesta contundente del mundo, especialmente de países como Rusia, China, Irán, Corea e India, quienes se limitan a notas y comunicados de protesta y denuncia; pero más temprano que tarde la provocará.
El discurso y la actitud de Trump son similares a aquellos de Hitler que provocaron la Segunda Guerra Mundial.
Nadie puede estar seguro ante la avaricia gringa y ellos obligará a una unión forzada para defenderse.