Del Guarimbísmo al Fascismo

Estamos en presencia de una tendencia perversa de confrontación política, que amenaza la paz y la sana convivencia. Lamentablemente en algunas latitudes del mundo, sugen prácticas nefastas, que voluntaria e involuntariamente se convierten en una especie de moda y son reproducidas indiscriminadamente sin conocer sus efectos.

La guarimba es un término con el que se designa a un sitio o lugar de refugio, sin embargo el mismo ha sido asumido por un grupo de opositores radicados en Miami (EE-UU) y sus serviles neocolonizados, como una forma de confrontación que consiste en el cierre de calles y avenidas generalmente con el uso de parapetos y obstáculos, que buscan impedir la libre circulación de las personas, para agudizar las contradicciones entre la colectividad venezolana, a partir de la carestía artificial de bienes y servicios básicos y el despliegue de protestas violentas, que buscan derrocar al gobierno legítimo de nuestro presidente Nicolás Maduro.

Con la organización de guarimbas, los cierres de calles y avenidas han dejado de ser un medio reivindicativo y pacífico de las comunidades, para transformarse deliberadamente en actos que persiguen generar saldos lamentables de heridos, fallecidos, con procedimientos violentos y criterios de guerras. Tal y como los grupos opositores han instrumentado la práctica de la guarimba, estas son un mecanismo de exterminio masivo de la disidencia política, donde se maltrata y se humilla la condición humana de quienes conciben el mundo y su sistema de relaciones de una manera distinta.

En las guarimbas se implementan prácticas terroristas, similares a las utilizadas en los campos de concentración implementados durante la segunda guerra mundial. Quienes asumen la validez de las guarimbas, conciben la pŕactica de la violencia, como un mecanismo de relación donde prevalece la ausencia de la razón, la manipulación del subconciente, de las emociones y de las necesidades humanas por parte de grupos corporativos que permanecen invisibilizados.

De los mecanismos de regulación establecidos a través de la división social del trabajo (propagación de males, presencia de enfermedades como sistemas de control social, desesperanza, delincuencia, burocratismo, etc.) las prácticas de la guarimba, constituyen un mecanismo adicional de control social y dominación, del modelo neoliberal capitalista en su fase decadente.

De su expresión terrorífico y del alto grado de resentimiento social en ellas contenidas, las guarimbas se conciben como acciones circunscritas a regímenes represivos y violadores de los elementales derechos humanos, que contienen las mismas carcaterísticas de los regímenes fascistas europeos del pasado.

Solo nos queda una pregunta para la reflexión: ¿son las guarimbas una expresión fascista del estado neoliberal?


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José Miguel Vielma López


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