Me voy de esta vaina

No aguanto más, Miami me espera, todo mi sueño está allá -aquí no hay más qué hacer y, para decirlo en criollo con Guillermo Aveledo, "hasta aquí me trajo el río" de mis angustias. Yo era feliz como escuálido extrovertido que jamás he vivido ni me he metido en política activa y, que siempre apoyé como norma estrictamente familiar oligárquica de nuestra clase media rica: depositar mi voto por los "pichones" de la derecha que se aprovechan del lucro que dejan nuestros contratos como trabajo que les realizamos, como compañía de servicios que somos, bajo su buena sombra.

Lo nuestro siempre ha sido discotecas, restaurantes, clubes, playas, viajes al extranjero, pasatiempos campestres y, toda esa guarimba de recreación en que nos ajustamos en pasar un ir, estar y venir, que nos colme los buenos ratos de disfrutar con familiares y amigos con nuestros reales después, de la chamba diaria, pero que va, esto como va y, por lo bien planificado de sus acciones callejeras, hoy aquí, mañana allá "por ellos" no tendrá fin y si lo tiene no me lo imagino y, no quiero morir joven con tanto futuro que nos espera a compartir por delante, por lo que, desato y tiro los cabos de mis amarras y me hago a la mar ilusoria en busca de consuelo.

Ya acá en mi país no sé a quién creerle, he perdido el sentido de la confianza y de la racionalidad o, mejor dicho me la han hecho perder y, cuando no dicen una cosa dicen otra y, ese bombardeo diario es de ambos lados en su comportamiento de demostrar cuál es más fuerte y quién pulsea mejor que, a veces pienso que son tantos los disparates juntos que no hay para dónde coger que te dé seguridad y, jamás se ponen de acuerdo los nuestros como tampoco ellos, porque cada quien se dice tener la razón y, no se reúnen para discutir y buscar las soluciones a tanto problema acumulado que son de todos y, yo de política no estoy contaminado ni estoy interesado en vagar en ese terreno, ni para allá veo, aunque todo sea de política como se dice.

Lo cierto es que ya hice mis maletas y me iré a USAmérica que allá de hambre no me moriré y, si tengo que trabajar lavando carros, de mesonero, de niñero o, cualquiera el trabajo y las opciones que sean escogeré una, por mi felicidad y convivencia por estar allá vale la pena que, si me quedo acá no quiero envejecer de arrecheras y, tener que ponerme a reventar guarimberos que no nos dejan vivir en paz en nuestro medio del este de Caracas que nos dificultan el salir y el entrar a unos y otros y, vivir en esa situación de loca conflictividad permanente, sofoca por demás, nuestra estadía y orgullo y, estar preso sin causa alguna no tiene ningún fin que yo entienda que me dé bienestar y como pude observar en el enfrentamiento que tuve en un momento de ofuscación del que salí bien mal parado en que esa gente no respeta ni oye explicación alguna y, precisan de que ellos cumplen órdenes y, por ello les pagan, lo que no acierto a entender que María Corina los defiende como estudiantes pasivos que luchan por la paz ¿de quién?

Allá en mi nuevo refugio de pacificación total podre cantar el tango que tanto le gusta a mi padre a la hora que quiera como él lo hace, "Ya todo está en calma. El músculo duerme. La ambición descansa" y, con ello quiero decir que prefiero ser un esclavo de los gringos en Miami o, dónde sea en su país que, un acosado permanente por guarimbas o, métodos fascistas como lo que se realizan en nuestro país que, vergüenza como joven me da decirlo, pero que no puedo ser cómplice ni medio de tanta brutalidad política en que poco a poco nos van convirtiendo y, expresarse por las redes si las utilizamos como un clamor personal de exponer situaciones en que nos hemos visto comprometidos y, por sus causas hemos buscado la comprensión de muchos y más bien hemos hallado repudio a lo expuesto con amenazas y groserías que destacan el grado de conflictividad en que nos encontramos y, que cada quien jala para su lado como razón de subsistencia que deja mucho que desear entre la armonía y trato de los venezolanos.

Desde allá podré criticar a mis anchas cada vez que me plazca y de acuerdo a la información que me vaya llegando, porque he aprendido a no creerle a ningún medio que por lo general me han sorprendido de tanta mentiras y engaños juntos y que a uno se le hace difícil contradecir como debería ser lo natural, por lo que me voy decepcionado, amargado y avergonzado a ver si enrumbo mi vida con la noble esperanza sin desligarme de mi Patria y el deseo ferviente que la paz al fin se haga presente como debe ser entre hermanos que nos critiquemos y reforcemos las bondades de ser más y mejores y se nos tome de ejemplo de convivencia como ha sido el extremo unitario deseado.

Ojala que mi ida, les traiga la armonía de confraternidad que muchos que se dicen políticos no quieren aceptar ni compartir. Amaos los unos a los otros y despertad al mundo de alegría se los desea un de todo corazón un opositor.


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Esteban Rojas


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