Respuesta a la "Carta abierta a los camaradas de la USI" de Edwin Aguirre

No llegaremos al socialismo de la mano de la burguesía nacional

Nota de Aporrea: La declaración original de la Unidad Socialista de Izquierda (USI) que propicia este debate, se titula "No necesitamos esta enmienda sino medidas de transición al socialismo", y se puede leer en la página Laclase.info, en el siguiente enlace http://www.laclase.info/nacionales/no-necesitamos-esta-enmienda-sino-medidas-de-transicion-al-socialismo.

Simón Rodríguez Porras, militante de la USI, solicitó ejercer a través de este medio su derecho a réplica a través del presente artículo.

Respuesta a la "Carta abierta a los camaradas de la USI" de Edwin Aguirre.

Deseos no preñan

Siendo muy jóven cuando Chávez fue electo por primera vez (ni siquiera tenía edad para votar), he procurado la mayor parte de mi formación política en el marco de la etapa del proceso revolucionario que se abre el año 1998.

El entusiasmo por la independencia del gobierno frente a la derecha y al empresariado, y los furiosos ataques del fascismo contra la democracia, me llevaron a apoyar incondicionalmente al gobierno en esos años, y a alimentar la esperanza de que la dinámica de sus confrontaciones con la clase política establecida y la burguesía harían girar al gobierno hacia la izquierda, hasta tomar medidas de transición al socialismo.

Todavía en el año 2005, cuando la derecha subordinada a los EEUU boicoteó las elecciones de la Asamblea Nacional, pensaba que esa dinámica era la que definiría el curso del gobierno. Yo sobrevaloraba enormemente a la dirigencia del gobierno, pues aunque sabía que no era marxista (yo mismo apenas tenía nociones muy nebulosas de marxismo) pensaba que era consecuente. Fue aleccionador ver como una Asamblea Nacional bajo el dominio absoluto del chavismo fue incapaz de promulgar una sola ley revolucionaria, y como el capital político acumulado con las derrotas decisivas que todos infligimos al fascismo lo dilapidó el gobierno, pactando con los golpistas, y procurando consolidar el status quo más que avanzar hacia cambios estructurales en nuestra sociedad. Si algo he aprendido es que, como reza el dicho popular, "los deseos no preñan".

La anécdota no tiene valor en sí misma, de no ser porque hemos sido muchos los jóvenes y no tan jóvenes que hemos aprendido a través de esta experiencia. Para algunos, la experiencia ha sido trágica, como en el caso de los trabajadores de Sanitarios Maracay, que luego de jugársela por el gobierno durante el golpe y el sabotaje petrolero, tomaron la fábrica ante el abandono del patrono, creyendo que Chávez ordenaría la expropiación de la empresa y garantizaría sus derechos laborales. Ha sido el gobierno el encargado de darles una lección brutal de lo que significa una política de colaboración de clases, reprimiéndolos y aliándose con el empresario, un fascista, para robarles sus pasivos laborales. Lo mismo hemos vivido en Mérida, en el caso de la Planta de reciclaje, y en muchos otros casos. (Ver la siguiente reseña: http://www.laclase.info/nacionales/eslabones-en-la-cadena-de-la-represion-contra-los-trabajadores-en-venezuela).

El marxismo sigue siendo útil y necesario

El marxismo no es un catecismo, es fundamentalmente un método crítico. Si lo aplicamos a nuestra realidad actual, la dirección chavista se ha de caracterizar a la luz de los hechos, y no de algunas declaraciones socializantes entresacadas de un discurso nacionalista. Más allá de la coyuntura actual, se debe ver cuál es el devenir de la acción gubernamental, y sus tendencias. Es indudable que el gobierno avanza a pasos acelerados hacia la derecha, como explicaremos más adelante.

Hoy no estamos en los años que transcurrieron entre el 2001 y el 2003, en que la burguesía apostaba a fondo por el golpismo, y el gobierno se apoyaba en la movilización popular para enfrentarlo. Entre aquel tiempo y la actualidad, median hechos políticos que reflejan el rumbo conciliador y no revolucionario del gobierno. Se otorgó una amnistía presidencial a los paramilitares colombianos capturados en la finca Daktarí, como un gesto hacia el gobierno fascista de Uribe. Se recompusieron las fuerzas de la burguesía venezolana gracias a la lógica desarrollista del gasto público, que funciona como palanca principal del capital privado venezolano. Se distendieron las relaciones del gobierno con la derecha pro imperialista, y una nueva amnistía presidencial selló la impunidad de los golpistas y saboteadores de los años 2002 y 2003. Se establecieron acuerdos con capitalistas como Cisneros, Mendoza, Vollmer y Escotet, al tiempo que se consolidó un campo chavista en la burguesía, conformado por viejos y nuevos ricos con posiciones ventajosas en su relación con el Estado.

La proclama presidencial de la "alianza estratégica con la burguesía", a comienzos de 2008, como eje de la política gubernamental, vino simplemente a reconocer oficialmente lo que estaba consolidado como práctica. A la par de todo esto, el gobierno deshizo en gran medida la organización popular que garantizó las victorias sobre el fascismo, disolviendo Círculos Bolivarianos, UBEs, y comités de defensa de la revolución; mientras que procuró corporativizar al movimiento sindical y a los consejos comunales. Los revolucionarios no podemos ignorar todo esto, o callar por conveniencias mezquinas. Tenemos que decir que por esta vía que plantea el gobierno no iremos al socialismo, sino a la restauración de un pacto de gobernabilidad entre la derecha tradicional y la nueva clase política. En otras palabras, el reformismo no representa un camino más largo y lento hacia el socialismo, sino una vía de regreso a la estabilidad burguesa.

Uno de los cambios más importantes que ha sufrido la dirigencia gubernamental es que ha pasado de ser una burocracia cuyos privilegios se derivaban de la administración del Estado burgués, y de su mediación con la clase capitalista; a convertirse ella misma en propietaria de capital. Es un buen ejemplo de lo que en términos dialécticos se denomina la transformación de cantidad en cualidad. Esta casta burocrática que ha devenido en capitalista, junto al empresariado que ha prosperado gracias a su alianza con el Estado venezolano, ha venido a conformar un sector burgués cuyos intereses son los que definen en mayor medida las políticas gubernamentales, sus estrategias y perspectivas. Esto explica el carácter del proyecto de reforma constitucional o del paquete de leyes habilitantes aprobado en el 2008. Estos proyectos legales buscaron consolidar el marco de una economía mixta, en el cual los intereses de este sector burgués están mejor preservados.

Muchos nos hemos deslindado de un gobierno con estas caracerísticas, cuya política cada vez más derechizada pone en peligro la vida misma del proceso revolucionario, y creemos que es necesario construir un partido socialista, no como un aparato burocrático más, sino como una organización que intervenga en la lucha de clases desde una perspectiva verdaderamente revolucionaria.

No basta con utilizar lugares comúnes, como decir que este es un proceso inédito, que no será "ni calco ni copia sino creación heroica", pues "o inventamos o erramos", para presentar como una "vía al socialismo" la que transita el gobierno, de la mano de banqueros, latifundistas, y empresarios. Tampoco basta “explicar” que el proceso venezolano es “contradictorio y dialéctico”, si rehuimos caracterizar los elementos de esa contradicción. Nosotros planteamos con claridad en qué consiste su contradicción fundamental: estamos en un proceso revolucionario protagonizado por un pueblo que no acepta el esquema de dominación que entró en crisis en 1989, pero la actual dirección de ese proceso revolucionario, el gobierno chavista, no es socialista. Por ello decimos también, que la alternativa revolucionaria que logremos construir es la única garantía de que este proceso no sea derrotado. En ese sentido trabajamos.

Son otros quienes le hacen el juego a la derecha

Quienes nos negamos a ser operadores políticos de la burguesía ascendente y la burocracia, no le hacemos el juego a la derecha. Nosotros no hemos otorgado amnistía a los verdugos del pueblo ni ventajas económicas a la burguesía parasitaria. No hemos sembrado expectativas en el nuevo presidente de los EEUU, ni hemos proclamado la necesidad de alianzas con los explotadores capitalistas. Tampoco hemos optado por refrendar con silencios cómplices estas desviaciones derechistas del gobierno que tanto favorecen a la derecha y al imperialismo. No somos nosotros los que le hacemos el juego a la derecha y al imperialismo, pues siempre hemos denunciado los pactos del gobierno con esa derecha. Uno de los fenómenos más lamentables que hemos presenciado en esta última década ha sido el proceso de cooptación y burocratización de una parte de la izquierda revolucionaria. Muchos activistas son reducidos a la tarea de intentar justificar ideológicamente a un gobierno con estas características.

La enmienda no es para avanzar hacia el socialismo

No podemos descontextualizar la propuesta de enmienda de la orientación que tiene el gobierno, que es quien la propone. El tema de la postulación ilimitada ya se encontraba en el proyecto de reforma constitucional. Cuando el presidente Chávez reprendió duramente a sus seguidores en el Poliedro por la no aprobación de la reforma, pocos días después de su derrota electoral del 2 de diciembre de 2007, lo hizo responsabilizándoles de que él "tendría que irse" de la presidencia en el año 2012.

El primero en proponer la eliminación de las limitaciones constitucionales a la reelección del presidente de la República fue el entonces diputado Luis Velásquez Alvaray, hoy prófugo por cargos de corrupción. A la propuesta, hecha en septiembre de 2004, el presidente Chávez respondió: "Yo no la comparto, ni la apoyo. Soy el primero en rechazarla... Son otros los puntos que hay que revisar para fortalecer la Constitución Bolivariana" (http://www.aporrea.org/actualidad/n50706.html). En el 2009, el presidente Chávez plantea que "los que estén con la Patria y el Socialismo" deben votar a favor de la enmienda. Nosotros seguimos creyendo que son otros los aspectos que hay que cambiar en la Constitución para avanzar hacia el socialismo.

Hoy, la campaña del gobierno en pos de la enmienda tiene dos ejes contradictorios. Uno es que la enmienda amplía los derechos democráticos del pueblo, este aspecto de la campaña del gobierno lo recoge la pregunta redactada por la Asamblea Nacional; la propaganda que usa esta argumentación pretende despersonalizar la enmienda. El otro consiste en plantear que la enmienda tiene el propósito de permitir al presidente Chávez continuar su cargo, ya que esta es la única garantía de que no sean desmantelados los programas sociales implementados por su gobierno, y que sin el presidente no será posible “seguir avanzando por la vía del socialismo”. Sobre lo primero, resulta evidentemente que la enmienda sólo ampliaría derechos individuales de los funcionarios electos a postularse a la reelección cuantas veces como deseen, sin limitaciones constitucionales; en cuanto a lo segundo, no es necesario hacer comentarios adicionales.

Quien hizo la propuesta el año pasado de realizar una enmienda constitucional para permitir que el presidente Chávez opte a la reelección en el año 2012 fue el gobernador de Anzoátegui, Tarek William Saab. Saab ha sido duramente cuestionado por la actuación de la policía a su cargo en la represión contra los trabajadores petroleros en el año 2007, que dejó varios heridos de bala, y más recientemente por ser el mismo cuerpo policial el responsable del asesinato de dos trabajadores de la automotriz MMC. La campaña por la enmienda cuenta con un frente empresarial, encabezado por Miguel Pérez Abad y Alberto Cudemus. De tal manera que todo el asunto de la enmienda retrata una caricatura de revolución, para usar la expresión del Che, en la que son protagonistas burgueses “socialistas”, burócratas corruptos, y funcionarios represores, todos a favor de la ampliación del “derecho democrático a reelegir”, mientras que millones de personas depositan su confianza en que por esa vía se avanzará hacia cambios sociales profundos. Los revolucionarios no podemos formar parte de esa estafa.

Necesitamos herramientas organizativas para luchar por los derechos democráticos del pueblo

No sé en cuántos programas revolucionarios ha figurado el "derecho a la reelección" como una reivindicación democrática, pero en todo caso han sido otras las reivindicaciones prioritarias de los revolucionarios hasta ahora. Lógicamente, los revolucionarios hemos dado prioridad a derechos colectivos como el derecho al trabajo, el derecho a la vivienda, el derecho a la atención médica integral, el derecho a un salario digno, entre otros. Como revolucionarios, tenemos el derecho a plantear con toda claridad que no se va al socialismo en alianza con la burguesía, tendiendo puentes al imperialismo y amnistiando fascistas. No hay atajos, sólo con la lucha del pueblo trabajador, dotado de instrumentos organizativos propios, podremos avanzar hacia una sociedad más justa.

Epílogo

Edwin Aguirre pregunta en su "Carta abierta a los camaradas de la Unidad Socialista de Izquierda": "¿No sería una política revolucionaria aliarse a los sectores “nacionalistas burgueses” o boliburguesía chavista, como ustedes la llaman, contra "la oposición golpista y fascista"?"

Como respuesta, he preferido citar fragmentos del artículo “PCV: Socialismo sí, pero no por ahora” que el propio Edwin Aguirre publicó en el año 2007, a propósito de las tesis presentadas al XIII Congreso del Partido Comunista de Venezuela. La citas que siguen, explican por qué los socialistas revolucionarios no estamos dispuestos a apoyar una "política de alianzas con supuestos sectores progresistas de la burguesía (que) ha llevado al proletariado y a los pueblos a trágicas derrotas".
Sólo resta insistir en que el gobierno, en la voz del propio presidente Chávez, ha proclamado oficialmente la política de la "alianza estratégica con la burguesía nacional" como propia.

"A propósito de las tesis presentadas al próximo XIII Congreso del PCV preparadas por el IV y V Pleno de ese partido, su dirección ha rescatado del baúl del reformismo las famosas tesis de la "revolución por etapas" y del Frente Popular, con las que los partidos estalinistas desde la década del 30 y posteriores llevaron al fracaso a una buena cantidad de los procesos revolucionarios en el mundo".

"El PCV busca de nuevo afanosamente una burguesía nacional nacionalista, antiimperialista y progresista con la cual hacer un Frente Amplio para adelantar las tareas de la revolución democrática burguesa que ella misma no ha sido capaz de realizar. El PCV quiere que los trabajadores y el pueblo venezolano se sacrifiquen y se dejen explotar por una burguesía "progresista y antiimperialista" (!)".

"No hay burguesía nacional progresista y mucho menos antiimperialista. La burguesía venezolana es en su inmensa mayoría una "lumpenburguesía". Hay muchísimo material de estudio y experiencias pasadas para demostrar que esta política de alianzas con supuestos sectores progresistas de la burguesía ha llevado al proletariado y a los pueblos a trágicas derrotas, pero el espacio me limita. Invito a los jóvenes comunistas a investigar y a leer entre otros a André Gunder Frank y su libro "Lumpenburguesía y desarrollo en America Latina"."

Se puede leer el artículo completo en el siguiente enlace: http://my.opera.com/CLAN/blog/pcv-socialismo-si-pero-no-por-ahora-por-edwin-aguirre-morales)


Simón Rodríguez Porras es militante del partido Unidad Socialista de Izquierda (USI).
timoteocuicayahoo.com


El presente artículo fue originalmente publicado en
http://www.laclase.info/teoria/no-llegaremos-al-socialismo-de-la-mano-de-la-burguesia-nacional



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Simón Rodríguez Porras

Músico y militante del Partido Socialismo y Libertad.

 @guitarraylapiz

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