¿Vamos a seguir evadiendo causas importantes de lo acontecido?

Pudiera haber escogido un título majadero, por decir lo menos, para atraer electores, pero esto no está en el campo de mi interés. Prefiero llegar a pocos pero que presten interés a lo que pueda aportar y se vuelvan multiplicadores de esta inquietud. Demás está decir que lo que aquí exponga, no son verdades, pero si razones u hipótesis dignas de ser manejadas, para que a partir de ellas podamos llegar a las “verdades verdaderas” y a la disposición de hacer ajustes.

No creo que llenarnos de odio contra un adversario que en eso nos supera, por la esencia misma que comporta ser revolucionario, conduzca a algo provechoso, como tampoco, volvernos como él, en parte de una jauría que sale a morder a diestra y siniestra para desatar nuestra arrechera.

Se me antoja, dicho así para no lucir autosuficiente, que limitarse a decir “haremos los ajustes o correcciones que haya que hacer”, no agota el asunto, ni aminora la angustia que embarga a una enorme porción del chavismo que tiene un elevado criterio político y todo lo que estas palabras encierran.

Porque si bien es verdad que ganamos las elecciones y Nicolás Maduro es presidente constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, la oposición obtuvo un resultado que no dudo en calificar de exitoso. Para decirlo en lenguaje coloquial, no “llegó detrás de la ambulancia” sino casi “pisándonos las talones”.

Sería “llover sobre mojado”, repetir que se hacía cuesta arriba construir el socialismo teniendo una oposición que contaba con el 38 ó 40 % de los electores. Ahora, en este momento, después del 14-4, esa oposición subió de aquel porcentaje al 49 y tanto %, mientras el chavismo bajó al 51 y tanto%, es natural que digamos, la cosa se hace más extenuante.

Se podrían adelantar muchas opiniones, sin negar que en ellas haya mucho de subjetivismo, a la hora de hacer el balance para despejar la interrogante: ¿Por qué las cosas se dieron de esa manera?

Nos podríamos conformar, para que como decimos en mi pueblo, el juego quede empatado, la pérdida del líder, que nos llevó a una nueva elección sin su presencia, fue muy importante. Pero se podría decir, sin que esto deje de ser importante, el líder dejó un mandato y un plan, “El Plan de la Patria”, decisión por todos conocida. Es más, durante la campaña atípica y breve, esa circunstancia se le recordó insistentemente a los electores.

Pese a los infiltrados en la administración pública, lo que incluye empresas como PDVSA y se refiere a funcionarios de alto nivel que pueden por acción u omisión dañar al gobierno, cuestión que ya es de vieja data, las encuestas 10 días o un poco más, antes de las elecciones, daban a Maduro ganador con una brecha demasiado amplia. Como no podemos, nos es imposible, caer en la acomodaticia posición de negar la validez de las encuestas, deberíamos que considerar que en ese breve lapso se pudieron producir hechos que ocasionaron un abrupto cambio en la preferencia del electorado. Como que los “infiltrados” actuaron de manera especial en esos días, aunque no es descartable que hayan profundizado sus acciones. También que la oposición hizo un trabajo de penetración en nuestras líneas de máxima eficiencia.

Incluso, lo del sabotaje eléctrico, no pareciera ser determinante, porque este viene produciéndose desde hace años y ha habido momentos, como durante las campañas de Octubre y Diciembre, cuando alcanzaron tantos efectos como ahora. Puedo asegurar, que en el sector donde vivo en los días previos a la elección última, los apagones fueron menos frecuentes que en otras oportunidades. No obstante, no niego, que como la gota de agua que golpea persistentemente lo roca hasta horadarla, las acciones de sabotaje, negligencia o fallas propias del sistema, lograron incomodar a la población.

Tratemos de incluir en este como balance, algunos hechos importantes acontecidos en los días cercanos a las elecciones y dentro del lapso de la campaña misma como posibles motivaciones de los resultados.

El asunto económico es demasiado sensible. Con razón Berthold Brecht, como me gusta recordar, dijo “lo primero es el comer”. Y con esto del comer hay tres cosas puntuales que pudieran, por lo menos, estar asociados a los hechos electorales.

Una medida devaluacionista siempre estuvo no sólo negada dentro del discurso del presidente Chávez, por considerarle puntual en el recetario del FMI, sino que personajes del equipo económico, como Merentes, la habían negado rotundamente. Es decir, el chavismo, duro, blando y el resto de la población daba eso por descartado.

Como no soy técnico, ni tengo la información pertinente, sólo sospechas, no opinaré si la medida es o no conveniente. Sólo diré que al analizar el asunto, debo recordar que nuestra economía es altamente importadora, porque así la hicieron en la IV república y eso no ha cambiado. Siendo así, no se podía esperar otra cosa que un disparo en la inflación, sobre todo por la magnitud de la medida; incluyendo la infaltable ansia especulativa.

Llegado aquí, no tengo sino por hacer una pregunta: ¿Cómo se procede así, sin calificar la medida en sí, en los umbrales de una nueva confrontación electoral? No hay excusa, como que no sabíamos que esta circunstancia habría de producirse, pues desde lejos, millones de venezolanos, tal como se ventilaban los hechos, esperábamos que de un momento a otro muriese el presidente. Una medida de esa naturaleza es lo más inconveniente frente a una disputa electoral, por las incertidumbres que ella genera en los votantes y peor, si en lo inmediato, genera aumentos de precios, justificados o no.

La derecha política, aliada con el sector empresarial, está creando escasez de productos esenciales que exaspera a los venezolanos todos. No vamos a considerar las razones del asunto que son de distinta naturaleza; eso no cabe duda, aunque los demasiados pragmáticos o conformes, no vean esta afirmación con buenos ojos.

Lo importante para nosotros, es que el gobierno, desde el momento que el presidente optó por operarse, después de haber ganado el 7 de octubre, pareció entrar en una etapa contemplativa y se limitó a contrarrestar el fenómeno de la ausencia o desaparición de productos con discursos y llamados a la lealtad. Llegado aquí volvemos sobre Berthold Brecht.

En los días de abril del 2002, cuando los productores se declararon en huelga y otros sectores en actitud de sabotaje para cercarnos por el hambre, el gobierno fue capaza de implementar una política de emergencia de importación que llenó las despensas y le torció el brazo a los conspiradores del frente productivo y comercial. ¿Por qué desde Octubre-13 hasta hoy, pareciera que miramos con desdén un hecho tan grave?

Por último, sólo porque esto está demasiado extenso, hablemos del aumento de sueldo. Es verdad, que el ofrecido por Nicolás Maduro, aunque sólo alcanza al salario mínimo, pensionados y algunos niveles de la administración pública, a la larga resultaría superior al ofrecido por Capriles del 40 %. Pero ofrecer, como lo hizo éste último, esa cifra, debió causar mayor impacto; pues en la mente del común de la gente, se le presentaron dos cifras, 20 contra 40.

Debo señalar, que en los primeros dos primeros días de campaña el candidato opositor presentó la cifra que ofreció al final; lo que quiere decir que ya su juego estaba avisado. “Guerra avisada no malta soldado”-

Hubo sectores de UNETE, cercanos al gobierno que días atrás habían solicitado el 70 %, lo que sin duda, por el origen de los solicitantes generó diferentes expectativas. Por estas cosas, este escribidor, dijo con anticipación ante un grupo de amigos y habiendo leído una opinión al respecto de un hombre conocedor del tema como Andrés de Chene, lo mejor era que Nicolás dejase planteado que en mayo, anunciaría la subida del salario y no lo introdujese en el debate; sobre todo con cifras que por lo que expuesto parecen no haber satisfecho a los electores. Sin contar, que el anuncio mismo, por razones del comportamiento habitual de productores y comerciantes, generaría inmediatamente nuevos aumentos de precios.

Hay más, pero esto está muy largo. Espero no se me incluya en lista de infiltrados o salta talanquera. “¡Chávez Vive! La lucha sigue.”


damas.eligio@gmail.com


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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

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