Elías Jaua, fue, según la narrativa a la que accedí, en los primeros años del chavismo, uno de aquellos muchachos que lideró duras y aguerridas protestas en las puertas de la UCV contra los gobiernos de su tiempo de estudiante.
También sé, me lo contó mi viejo y gran amigo, lamentablemente fallecido, Rómulo Henríquez Navarrete, para nosotros "Romulito", en unas de esas tantas tertulias entre los dos en su casa, mientras hacíamos un sancocho, cada vez que iba de visita a Caracas, que Jaua fue un excelente estudiante, creo que, en la escuela de sociología.
De él, sé muchas cosas más que pudieran explicar su aparente inconformidad y juicio como irónico de ahora, que motiva este trabajo.
Lo que no sé a "ciencia cierta", es su procedencia política original, la de sus tiempos de estudiante. Pudiera venir, no sé, de aquella Liga Socialista, de la cual según tengo entendido, también formó parte Maduro; apegada ella a la idea que la única forma de lucha era la misma en la que habían sido derrotados, ellos y otros ilusos más, en tiempos anteriores, la armada; y mantenían vivos los sueños de retomarla algún día, hasta que Chávez, ya decidido a asumir la legalidad y participar en lo electoral, les hizo que renunciasen a aquellos como rústicos o anquilosados y fracasados sueños. Sueños que, en estas declaraciones de ahora, evalúa torpes y fuera de la realidad, como en verdad fueron.
Pero bien recuerdo que, Elías Jaua y Erika Farías, un personaje que se esfumó, lo que no es extraño dada su tendencia a no decir nunca nada, pese se cuidaba como en exceso de aparecer siempre al lado de Chávez, comandaban lo que entonces se llamaba, el Frente Francisco de Miranda. Era esta una organización que, pese tener una vida aparte del MVR, en este se involucraba, como si fuese una existencia natural y legal dentro de aquel. Tanto que, los suyos, en las asambleas del MVR, solían hablar en nombre de ese frente y fijar posición como tal, no como militantes del partido. Por ese proceder, en Barcelona, los enfrenté con frecuencia y les reclamé no tenían derecho alguno a hablar dentro del partido, como si fuesen parte de una fracción paralela pero adentro. Eso era un gesto divisionista, según mi parecer; un partido paralelo y adentro del vientre del MVR.
Recuerdo bastante bien, como ese Frente, con posterioridad a la muerte de Chávez, solía enfrentar casi públicamente a Diosdado Cabello. Eran los momentos cuando, desde fuera y hasta lejos, uno percibía como se estaba desatando una lucha sorda entre el de El Furrial y Maduro, por el liderazgo. En mi archivo de Aporrea, hay varios artículos de ese tiempo, en los cuales toqué ese tema.
Elías Jaua, por esa confianza y cercanía que tenía con Maduro, fue nombrado vicepresidente, ministro de Educación y hasta de Relaciones Exteriores. En esta última función recuerdo que viajó a Uruguay a intentar a apaciguar a Pepe Mujica, por un feo calificativo que este aplicó al presidente venezolano, creo lo llamó "cabra loca" o algo parecido.
Pero, como se dice en el lenguaje coloquial venezolano, "todos los nudos llegan al peine". Jaua, siendo ministro de Educación, y en correspondencia a lo que había hecho Chávez, sin mayores inconvenientes, firmó un contrato con los trabajadores todos de ese despacho, empezando por los docentes, que a estos dejó satisfechos. Poco tiempo después, cuando debía cumplir con una cláusula que establecía un nuevo aumento, se produjo el nacimiento de esa aberración que llaman las tablas de la ONAPRE, que echó por tierra, no sólo las obligaciones de ese contrato, sino todas las conquistas de los trabajadores a lo largo de la historia. Lo que adecos y copeyanos no habían hecho, lo hizo un gobierno heredero de Hugo Chávez, según lo que se dijo y ha dicho, determinado por las sanciones; por cierto, unas que, están siendo suspendidas.
Jaua, según lo que pude entender, prefirió dejar el ministerio o aceptar lo destituyesen, pero no validar aquello, negarse a reconocer lo que apenas dos o tres meses atrás había firmado. Para eso había alguien esperando dispuesto sustituirlo sin rubor alguno, pese haber formado parte, como dirigente gremial, de esas hasta históricas luchas.
A partir de ese momento, hasta hoy, Jaua pasó a jugar un rol como opaco, sin influencia o poder de significación en el gobierno; ni siquiera lo han tomado en cuenta para formar parte de la AN; lo que me da fundamento para imaginarlo herido. Más, cuando, en un momento crucial, Maduro y Diosdado Cabello, hallaron al fin, como ponerse de acuerdo. En lo que, de alguna manera, estudiada o imprudente, tuvo que ver Delcy Rodríguez, hoy presidenta encargada.
Recordemos como, la hoy más alta funcionaria del Estado, creó aquel partido que llamó "Vamos Venezuela", un hecho extraño, siendo ella militante del PSUV. Estando en los umbrales de un proceso electoral, lo inscribió en el CNE, apoyó la candidatura de Maduro y propuso su lista de candidatos a diputados. Aquello generó una fuerte reacción de Diosdado Cabello, quien había asumido como vicepresidente de su partido, con la amenaza de expulsar del PSUV a quienes, siendo militantes de este partido, al mismo tiempo lo hiciesen en otro. Es decir, amenazó con expulsar del PSUV a Delcy.
Pero ese enfrentamiento, después del acto electoral en el cual Maduro fue electo, fue resuelto de manera como mágica. Vamos Venezuela, dejó de ser partido y se convirtió en una especie de programa estatal, destinado a favorecer a sus integrantes. Aparecen entre los beneficiados, sólo por serlo, en la Plataforma Patria. Pero Jaua, siguió en un como especie de exilio forzado; ausencia o moviéndose como un fantasma.
Maduro y Cabello encontraron la manera de acordarse, resolver sus diferencias, tanto que, según mi parecer, hasta ahora se han mantenido cordiales. Pero Elías Jaua, más nunca volvió a recuperar el rol que antes desempeñó y en mi y muchos, a quienes siempre he consultado, nos quedó la idea que se ha mantenido o lo han mantenido muy lejos de Miraflores, su voz hasta allá no llega y sus oídos, tampoco nada escuchan de lo que allá se dice.
Mientras todo aquello acontecía, un poco como discretamente, crecía la influencia de Jorge Rodríguez dentro del partido de gobierno y en éste mismo. Tanto que, no sólo se convirtió en el presidente del ente Legislativo, sino en el portavoz del Ejecutivo en sus relaciones diplomáticas con EEUU y la oposición. Ha sido él quien, ha manejado las discusiones con la representación de Trump, en el ámbito diplomático, muchas de ellas en medio de gran discreción y hasta quien participó, como agente gubernamental, en la conversación donde el señor Edmundo González, firmó el documento, reconociendo los resultados electorales del 28J, refugiado en la embajada de España, para quedar en paz e irse a vivir tranquilamente.
Es decir, Jaua quedó alejado del centro del poder, bien por decisión personal, diferencias, las que había manejado discretamente, hasta los últimos días anteriores al secuestro del presidente Maduro, cuando comenzó a aparecer con más frecuencia, dándole a aquél su incondicional apoyo ante las amenazas imperiales. Gesto comprensible y coherente con lo que había sido.
Hoy, al levantarme, después de los ritos habituales, lo que incluye dirigirme a mi espacio de trabajo diario, pues a mis casi 88 años, aún mantengo el deseo de ser útil y la inquietud por abrirle un hueco al mundo y mirarle dentro, al abrir la PC, me hallé unas sorprendentes declaraciones de Jaua, en las cuales, entre otras cosas dice, "que el actual gobierno de Venezuela debe operar bajo las directrices de una potencia ocupante". https://www.aporrea.org/tiburon/n415090.html
Y agregó, "aunque suene duro, somos un país ocupado militarmente, el gobierno que quedó tiene que trabajar bajo las directrices de la potencia ocupante". Tome en cuenta el lector que Jaua estaría desmintiendo a la presidenta encargada, pues ella dice lo contrario.
Unos días atrás, tratando de hallar información más allá de la que encuentro en los medios, logré contactar a dos personajes que si bien, les sé sin ninguna influencia o poder, si cercanos de quienes han tenido hasta ahora de eso; me quedé como asombrado, escucharles una versión bastante parecida a esta que ofrece Jaua, a quien valoro bien informado, pero lo presumo herido por la marginación de la que ha sido objeto.
Pero esa manera de valorar Jaua y de las personas a quien acudí, quienes son militantes del PSUV y cercanos a gente del alto gobierno, es distinta a la del discurso presidencial y demás integrantes del mismo y hasta del Poder legislativo. Para Jaua, el país, como él mismo dice, "sin marines en la calle, está militar y tecnológicamente ocupado". Es decir, según eso, nuestro ejército está anulado. No fue sólo que secuestraron a Maduro, sino que esa acción aun sigue operando, causando efecto y al ejército nuestro inhabilitó.
Lo que verdad dice es que el gobierno está entregado o capturado, pues "tiene que trabajar bajo las directrices de la potencia ocupante",
Si a lo anterior le agregamos la forma como se modificó la Ley de Hidrocarburos, en el fondo y proceder, con una velocidad inusitada, la presencia "en menos de lo que pestaña un mono", de la ahora embajadora de EEUU en Caracas, pudieran darle fundamento a ese estado que habla Jaua y el de los amigos a quienes consulté.
No obstante, dadas las reuniones diplomáticas secretas, no es extraño que el gobierno supiese en detalle las demandas de Trump en materia petrolera, aparte que del análisis mismo de la Ley modificada, era fácil deducir lo que el capital externo demandaría.
Jaua nos intenta conducir a la conclusión que, "estamos ocupados", tanto que "el gobierno que quedó está obligado a atender las directrices del ocupante".
¿Es sensato, moralmente válido ese discurso? ¿Me siento, estoy obligado, a acatar las directrices de Trump? ¿Dado mi historial, discurso, siendo así que el ejército de EEUU nos derrotó, asumió el poder, debo someterme y acatar sus directrices?
¿No sería pertinente dejar el gobierno y no hacerme cómplice de quienes antes he combatido?
¿Es verdad, valedero, lo que está diciendo Jaua? ¿No será una jugarreta, dado se ha sentido subestimado? ¿Cómo justificar qué, quienes se exhibieron antiimperialistas más allá de lo que indica la sensatez por un diagnóstico equivocado, de repente dan, no un paso atrás, para dar dos adelante, sino parecieran haberse devuelto a la carrera?
Pero no quiero terminar, sin repetir algo que he venido diciendo y diré hasta el cansancio, recomponer las relaciones con EEUU, buscar la forma que el capital externo, dado que adentro no lo hay, se invierta en la reactivación de la industria extractiva de hidrocarburos, es una medida acertada, más si se hace cuidando los avances inherentes a la soberanía y ventajas para los venezolanos.