La ley de Hidrocarburos, el ganado orejano, constitución de 1811. Bolívar y la LOT

"Las leyes no otorgan al hombre, pueblo o nación libertad, felicidad y soberanía, si no hay base material que las sustenten".

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"Voy a Caracas a entrevistar a Teodoro, sobre los planes económicos del gobierno".

Eso me dijo un amigo, investigador y profesor de Historia de la Economía en la UDO. Tenía él, desde años atrás, cuando fue fundado el MAS, buenas relaciones con Petkoff y a éste, el Dr. Rafael Caldera, en su segundo gobierno, dado el respaldo del MAS y todo aquello que se llamaba izquierda, había dado a su candidatura, le puso en un cargo para que dirigiese u orientase las políticas económicas de su gobierno. Dada esta circunstancia, mi amigo profesor, quería saber, anticipadamente y de primera mano, qué se proponía hacer Teodoro desde aquella posición oficial.

Antes de esa conversación con el amigo que me habló, años atrás, yo había tenido la oportunidad de hablar, por circunstancias como fortuitas, dos veces, largamente y a solas, con aquel recordado personaje comunista, guerrillero, escapista de la cárcel, discrepante del fracaso del modelo soviético y del socialismo de opereta. La primera, después de haberle escuchado dictar una larga charla organizada por gente de su partido y la segunda, en la presentación de un libro de Moisés Moleiro, donde terminé siendo el presentador, dado que quien debía hacerlo, alguien de Caracas, para eso invitado, no se presentó al acto. En ambas oportunidades, se dio el caso que, tanto él como yo, nos sentimos interesados en hablar largo sobre algunos temas, mientras los demás se dispersaron.

En ambas oportunidades, después de terminados ambos actos y haber pasado a la celebración, en los espacios del Colegio de Periodistas de Barcelona, Teodoro y yo, quedamos solos en la mesa conversando largamente. Por esto, le dije a mi amigo al despedirnos:

"Dile a Teodoro de mi parte, que evite asumir responsabilidades en reformas, que le compete a ellos, a los otros. Qué cada quien asuma lo que le corresponde".

Por cierto, una las cosas que me dijo Teodoro, en nuestro segundo encuentro, fue, "este país se ha igualado. Hoy en las ciudades del interior, hay tanta gente de valía y nivel intelectual, como en Caracas. Dentro del MAS mismo yo lo percibo claramente". Y hago este comentario, de manera deliberada, dado pareciera que todavía, muchos, de eso no se percatan y siguen en la misma práctica de antes, aquello que llamábamos el "paracaidismo".

Le "mandé" aquel mensaje a Teodoro, porque se estaba hablando de la Reforma de la Ley del trabajo, particularmente en lo relativo a prestaciones sociales, un tema que ahorita, como en aquel momento, está sobre la mesa, pero tapado con una muy gruesa manta de lona y justificada su posposición en dogmas y temor a respuestas emocionales de supuestas vanguardias que, en verdad, parecieran más bien momias. Una demanda que parece vista y asumida con miedo por lo que pasó con el exguerrillero y escapista del cuartel San Carlos.

Abunda en nuestro mundo, el lejano y el que hasta nos estrecha, mucha ortodoxia, romanticismo, por lo que quienes son definidos y hasta se definen, como no creyentes en las religiones, ateos o agnósticos, tienen dentro, poco ocultos sus dogmas, alegorías y hasta santos, a quienes invocan. Los tienen tan a la superficie que, ante cualquier pequeño mensaje, estremecimiento, afloran.

Venezuela está metida, perdonen el simplismo, en una zanja o cuneta. Por las razones que sean, efectos de las sanciones de distinta naturaleza, aplicadas hasta ahora por EEUU, mala gestión gubernamental o las dos circunstancias mezcladas, lo que parece muy cerca de la verdad, más si jorungamos en el tiempo, estamos atrapados. Ahora mismo, Aporrea, tiene colocado un artículo, muy exaltado por los manejadores de la página, donde sus autores, militantes de un grupo cubano, partidarios del socialismo, allá residenciados, hablan, refiriéndose a la realidad cubana, de "un modelo agotado y autoritario".

https://www.aporrea.org/internacionales/n415100.html

Es demasiado evidente que necesitamos reactivar al máximo la extracción de petróleo, pues es falso el mensaje oficial según el cual, en estos años, "hemos vencido el rentismo".

También parece incierto nuestro futuro, si esperamos dependa de nuestras relaciones con Rusia y China, como al parecer pensó Chávez. Ahora mismo, he leído en un artículo de Luis Britto García, donde al parecer, intenta mostrar como un fracaso de Trump, lo que ha intentado contra Venezuela, dado que, como él dice, lo que es verdad, no ha tomado nuestro territorio y tampoco tiene el dominio. Y, como muestra de lo que sostiene, dice que, el 9 de enero, inversionistas del área petrolera, reunidos con Trump - habló de 17- se negaron a invertir en Venezuela, dada la inseguridad jurídica y agregó que, esos personajes pusieron de bulto que "los principales yacimientos, habían sido contratados en un 45% por Venezuela con la petrolera Roszarubeznefth, filial de la estatal rusa Rosnef".

https://www.aporrea.org/tiburon/a349347.html

Por lo anterior, es valedero comentar que Rosnef, tiene varias concesiones en la faja, pero mediante empresas mixtas con PDVSA, unas 4 o 5, que rondan un promedio un poco por debajo del 40%, con vigencia por varios años.

No obstante, de lo anterior, se derivan, desde mi perspectiva, dos comentarios. En primer lugar, es natural que esos 17 inversionistas de los cuales habló Britto, no sé exactamente con qué intención, dado que él suele ser en veces muy "curvero", como esos bien dotados lanzadores del beisbol que, "tiran la bola hacia un lado y esta se va hacia otro", se mostraran nada interesados en invertir, alegando inseguridades jurídicas. "Inseguridades" que, pocos días después, fueron eliminadas en gran medida, con la Reforma a la Ley de Hidrocarburo, de las que Britto no hizo alusión en su artículo. No sé, supongo que sí, lo escribió antes de conocer la reforma a Ley de Hidrocarburos, justamente destinada a dar seguridad a los inversionistas.

Llegado aquí, es pertinente comentar como la Ley de Hidrocarburos, para muchos, es otro dogma, como lo ha sido la Ley del Trabajo, de los tantos que hay en el inventario "ideológico" de cierto universo. Un dogma como aquel de no ponerse nunca de acuerdo con el discrepante en mucho, pese, en un momento dado, haya motivo para eso.

Pero volviendo atrás, esa contratación con Rosnef, proviene desde el 2008 y según la información a la que he accedido, está centrada en la Faja Petrolífera del Orinoco. Y pese los tiempos, ya han transcurrido 17 años, la extracción de petróleo en Venezuela ha vivido en crisis; tanto que, de los más de tres millones de barriles de antes, apenas hemos llegado a 1 millón 200 mil. Y esa "contratación cuantiosa" con Rosnef, 40 o 45% de lo explotable en la faja, no se traduce en volúmenes de explotación suficientes como para contribuir a llegar a los 3.5 millones de 1997 y una mayor que pudiéramos producir, si se dan los factores necesarios. Además, Rosnef, ha transferido sus derechos al Estado Ruso, quien los adquirió de acuerdo a su valor en el mercado. Alguna razón de peso debió interceder para eso.

Creo valedero preguntarme. ¿Esa concesión a Rosnef, en los términos que la cuantifica Britto, limitada a un sector de la Faja, que no incluye las áreas de petróleo liviano, cierra o limita en extremo la posibilidad de entrada de otros capitales o son las condiciones establecidas en la Ley de Hidrocarburo aprobada en el 2001, reformada en el 2006, fundamentada en un Estado de cuantiosos recursos para invertir e imponer condiciones a inversores privados? ¿La reciente reforma no está destinada justamente a disipar esos temores y trabas?

¿Si el asunto, se limitase a la consideración sólo a los derechos del propietario del recurso, por qué, Venezuela no aumenta su producción? ¿Puede hacerlo el gobierno por sí sólo? ¿Tiene capitales para rehacer la industria y volver a los altos niveles productivos de antes? ¿No puede? ¿Necesita del capital externo para eso y los mercados de consumo? ¿Siendo así, no debe revisar y hasta modificar lo que impide llegar a acuerdos con ellos?

Es por demás conocido que, desde años atrás, se habla, entre los entendidos en el asunto, de reactivar los pozos de petróleo liviano cerrados y los por abrir, en áreas donde ese combustible bastante abunda. Es sabido que, por privilegiar la Faja, esos pozos con abundante recursos, fueron cerrados, abandonados y desmanteladas sus instalaciones en los tiempos cuando Rafael Ramírez, gozaba de la absoluta confianza de Chávez. Hubo una estrategia que terminó en el más absoluto fracaso. Tanta es la ruindad que, Jorge Rodríguez, al justificar la reforma a la Ley habló de la necesidad de 50 mil millones de dólares y voceros especializados, dentro y fuera del país, aluden la cifra de 100 mil millones de dólares, para hacerlos operativos. Un amigo, técnico petrolero, esta mañana, en conversación telefónica, me habló de una cifra superior a esas.

¿Cómo ponerse demasiado exigente, soñador, más allá de lo sensato, ante esta contundente realidad? Lo otro sería dejar el petróleo en el fondo de la tierra o facilitar una "salida" que, termine poniendo fin a lo "realengo", de lo que hablaremos más abajo.

Esa es la razón en la que se pudieron haber fundamentado los inversionistas para inhibirse ante la propuesta de Trump del 9 de enero, de la cual habló Luis Britto García, a que invirtieran en Venezuela. Pero del 9 de enero a hoy, ha habido algunos cambios y muy significativos.

Entonces, el problema, el dilema, está en entender el carácter de la reforma. Habría que preguntarnos, ¿por qué Rosnef, teniendo contratado el "45% de los principales yacimientos petroleros" en la Faja, como alegó Luis Britto, no aumentó sensiblemente la producción y al final ha optado por vender sus activos al Estado ruso? ¿Es suficiente lo que pudiera producir esa empresa para alcanzar los niveles necesarios y posibles, en conformidad con planes económicos liberadores?

Recomponer nuestras relaciones con EEUU y más en el área petrolera, luce como una necesidad imperiosa. El paso de los años parece haberlo confirmado, aunque haya quien encuentre sólo en la facultad, poder de EEUU, de sancionarnos.

Los expertos hablan de la existencia, derivada de los años de relaciones, de una imbricación entre nuestro petróleo y la tecnología estadounidense del área; aparte de la necesidad que ese país tiene de nuestro recurso, por el agotamiento del suyo y la cercanía de ambos espacios. Y nosotros estamos necesitados, urgidos, de vender nuestro recurso para la subsistencia y potenciar un proceso de transformación anhelado, expresado en aquello de "sembrar el petróleo", que todavía sigue vigente. No es un asunto ideológico, ni de fundamentarse en concepciones anticuadas y mal formulaciones de conceptos como imperialismo o antiimperialismo y otros dogmas como leyes inalterables, inherentes al "derecho divino". No es malo ser realista; es pertinente, valedero, meterle de vez en cuando a lo práctico.

Lo que está en el subsuelo, como el petróleo, es de los venezolanos; el Estado no es más que el ente que lo administra. Y lo es, no exactamente por Bolívar, sino porque así fue en la colonia. El colonialismo español, determinó que todo el espacio nuestro era de la corona. Y cuando otorgó propiedad territorial, a los colonizadores, dejó establecido que lo hallado en el subsuelo era de la corona. Aquello se concibió así, previendo la existencia de riquezas ocultas; de las primeras concebidas fue el oro. Pero siguieron existiendo tierras no otorgadas a nadie, las que se llamaron "realengas", del rey o "de nadie". En ese espacio realengo, había ganado en extremo abundante, vacuno y caballar.

La Constitución de 1811, otorgó gran parte de esas tierras y el ganado existente dentro de ellas o subsistiendo en sus alrededores, a los mantuanos, quienes procedieron de inmediato a herrarlo, negando ese derecho y propiedad a los campesinos sin tierra o con poco de ellas. Con lo que ahondaron una contradicción. Esto explica, en buena medida el fenómeno Boves. Esta fue la respuesta contra el "patriotismo" mantuano, expoliador de los ancestrales derechos, emanados de la costumbre, de la amplia población campesina llanera. Porque hasta el patriotismo puede ser mal o calculadamente fundamentado.

En la Constitución derivada del Congreso de Angostura de 1817, lo que se hizo, en lo que respecta al subsuelo y las riquezas habidas en él, fue recoger lo que privó como derecho del rey, establecido en la constitución de 1811. Por esto el petróleo y todo lo que está en el subsuelo, es de los venezolanos.

Lo que se trata reformar, es lo inherente a las negociaciones del hidrocarburo extraído, que es, en principio, de los venezolanos, pero pudiera ser extraído por el Estado o intervención privada, nacional o extranjera. Pues, en las negociaciones con los extractores iniciales, lo que se determinó fue lo relativo a la operatividad extractiva, las operaciones comerciales y las ganancias derivadas de ellas.

Acercándose al vencimiento de la ley de 1943, al final de las concesiones, CAP se adelantó y nacionalizó, por lo que hubo que pagar los activos de las empresas en los campos, que de llegar al vencimiento hubieran pasado a poder de la nación sin costo alguno. A partir de allí, con esos activos operando y los ingresos mayores que el Estado obtuvo se llegó a la grandeza y poder de PDVSA, tanto que fundó CITGO en Estados Unidos para procesar ese petróleo liviano procedente de nuestros campos.

Pero llegó la ruina, cada quien puede darle la explicación que más le guste. Según los técnicos petroleros, hay que volver a los campos de hidrocarburo liviano, pues de éste sigue habiendo en abundancia, hablan hasta por más de 50 años; se trata de un combustible más fácil y menos costoso de extraer y procesar. Más ventajoso ante el mercado y atractivo para los inversionistas, sobre todo de EEUU.

El Estado venezolano, no está en condiciones de ponerse "pepito"; no tiene dinero para reactivar la extracción en esos espacios. Demanda inversionistas y necesita atraerlos. Es comprensible, que esos 17 accionistas de quienes hablo Britto, se hayan negado a invertir en Venezuela, al hablar de inseguridad. Pues la ley vigente hasta pocos días atrás, fue concebida para que fuera el Estado quien manejara la industria en todo sentido; una ley derivada de una realidad diferente, de un Estado con recursos; con activos en buen estado y capital para operarlos. Por eso, hay que hacer modificaciones a la ley, lo que no implica hacer concesiones más allá de lo racional y de los derechos inalienables de los venezolanos, como aquel derivado de lo realengo, pues lo que está en el subsuelo, es de los venezolanos. Por eso, oponerse per se, a la reforma a la Ley de hidrocarburos, no es nada realista ni racional.

Por lo mismo y volviendo a Teodoro, hay que pensar en la LOT, pues es en ella, no en el monetarismo, donde se afincan quienes se oponen a la operatividad del salario y los contratos de trabajo. Hay que asumir esa discusión de manera racional, poniendo a un lado los rezos y dogmas. Además, un día sigue al otro, el hoy muere, perece una era y mañana resurge otra. Las leyes son modificables y están para eso, no son eternas y esto, hay que verlo en un sentido u otro.

Ahorita mismo en Aporrea, un grupo de educadores recién jubilados, se quejan por la miseria que les pagaron por prestaciones sociales y esa circunstancia se deriva de la LOT vigente y el salario mínimo. Es decir, esa ley, está operando en contra de los trabajadores, al impedir negociaciones racionales que lleven a acuerdos y disposiciones legales, que no son eternas.

Quiero terminar, diciendo que, debe llamar la atención, como personajes, ligados a la oposición, hasta expertos petroleros, residenciados en EEUU, se manifiestan en contra de la reforma, pero en estos momentos, por el temor que les embarga que ella, pueda llevarnos a la recuperación del país y aleje las posibilidades de su retorno al poder y control en esos negocios. Es decir, quienes han sido cómplices de Trump, en todo lo que ha hecho contra Venezuela, ahora se muestran opuestos a algo que aquél ha buscado y ellos también le concederían sin la menor duda y hasta de manera más desventajosa para los venezolanos.



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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com      @elidamas

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