Henry Clay en Panamá

En la Cumbre de Trinidad Obama proponía no hablar de historia, sino empezar desde cero.

¡Con qué ligereza se pretende borrar más de dos siglos de injerencia angloamericana desde que el Cuerpo de Marines fue fundado el 10 de noviembre de 1775! Pues, no Obama, nuestra memoria es lava pedagógica.

Nicaragua y Honduras nunca fueron amenazas inusuales y extraordinarias y sin embargo fueron invadidas desde 1833 en 9 oportunidades. A México le despojaron más de la mitad de su territorio entre 1845 y 1848. Cuba aún es víctima del bloqueo. República Dominicana tiene en su memoria las fechas 1869, 1903, 1907, 1914, 1916 y 1965, Haití no olvida 1914, 1915, 1944, 1995 y 2004, para Costa Rica 1919 es hoy, para Guatemala 1920 y 1954 es hoy, para Brasil 1964 es hoy, para Chile 1973 es hoy, para Granada 1983 es lección que jamás debe olvidarse.

El Congreso Anfictiónico de Panamá (1826) fue saboteado por el secretario de Estado de Estados Unidos, Henry Clay, al bloquear las iniciativas para la independencia de Cuba y Puerto Rico y darle prioridad a los intereses comerciales de su país. Para ello contó con un traidor silencioso: Santander.

Sobre Estados Unidos, Simón Rodríguez dijo: “Los angloamericanos han dejado, en su nuevo edificio, un trozo del viejo— sin duda para contrastar— sin duda para presentar la rareza de un hombre mostrando con una mano, a los reyes el gorro de la libertad, y con la otra, levantando un garrote sobre un negro, que tienen arrodillado a sus pies”. Para el Libertador Político de América, el siglo XVIII fue el de la nobleza y el XIX el de la codicia. Lo dice con base: vivió en la sociedad esclavista de Estados Unidos y en la Europa de la Revolución Industrial. Insiste: “la sabiduría de la Europa y la prosperidad de los Estados Unidos son dos enemigos de la libertad de pensar en América”.

Donde hoy es la Cumbre de las Américas, Estados Unidos puso su bota en 1901, 1902, 1903, 1908, 1912, 1917, 1921, 1964 y 1989. Desde entonces no la ha quitado. En el XXI podemos decir la frase de Alexander Torres, Venezuela, al igual que Nuestra América, “es memoria por lo que fuimos y esperanza por lo que somos”.

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Simón Narciso Carreño Rodríguez


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