Hay errores que matan…

Todos, pero, tooodooos, cometemos errores. Es de humanos errar. Como también es de humanos corregir la equivocación. Y es de valientes reconocerlo.

Esto no parece tener cabida actualmente en la “dirigencia política” de este país. No han tenido los guaramos suficientes para tal actitud. Siguen la máxima que sostiene que los errores políticos se pagan muy caros en el futuro, causa del problema que nos arrastra a todos en su vorágine, “sin querer queriendo”, como dijo un “sabio”. “Carga sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque”, Goebbels”.

¡Ey! La oposición no se cansa de tropezar una, otra, y otra vez, tanto, que ya raya en el masoquismo. Navega en un maremágnum de contradicciones. Ayer, se opuso intestinamente a la Constitución, la Ley de Tierras, de Pesca, de Hidrocarburos, Resorte… hoy las defiende. Acusa de golpista al gobierno, y no ha parado de dar golpes. Señala de fraudulento al CNE si no los favorece, de lo contrario, es muy legal. Denuncia crisis económica y ella misma la genera escondiendo, acaparando, especulando y contrabandeando.

Convoca a “marchas pacíficas”, e incendia el país siguiendo órdenes de sus líderes negativos atentando contra seres humanos, animales, árboles, instituciones, locales comerciales, buhoneros. “Protesta pacíficamente”: por escases de alimentos y quema sus transportes, Mercales y Pedevales; por la salud y destruye centros de asistencia; por inseguridad y agrede a las fuerzas del orden público y asesina utilizando mercenarios; por ser escuchada y, no quiere dialogar; por agresión, mientras agrede; por respeto a sus derechos y viola los derechos de todos; por la educación, y no deja que la reciban; por los apagones y el transporte y arremete contra Corpoelec, Metro y todo lo que se mueva.

A viva voz, denuncia la injerencia cubana, gozando dizque de la “poquita libertad de expresión que nos queda” y de la incondicional y avernal cobertura mediática internacional, al tiempo que recibe órdenes de sus mentores del triangulo del mal, Washington-Miami-Bogotá. Causa indignación y arrechera santa, como la del Manso Rebelde de Galilea, ver a Robert Alonzo, terrorista cubano-venezolano-miamero, responsable de los paramilitares de la finca Daktari, a punto de infarto, ordenar el pronunciamiento militar y el derrocamiento del Presidente.

Agrede a sus medios apoyadores como Reuters, AFP, EFE, Cadena Capriles, Bloque de Armas… “¿Protestan por la libertad de expresión y la no censura y le caen a golpes sin razón a los fotoperiodistas? ¿Dónde está la coherencia? “Le dije a uno que nos agredía: Pana tiene 3 semanas viéndonos y me respondió: mala leche que entregue la cámara”, Dagne Cobo Buschbeck, Periodista. Como también asedió a VTV ante la acostumbrada miopía e indiferencia del CNP y la SIP.

Uno de los errores del gobierno, para muchos, consiste en haberle dejado tomar demasiado terreno a la oposición que es minoría. En toda democracia, la mayoría se impone por ser mayoría. La Revolución ha ganado 18 de 19 elecciones y debe legalmente ocupar los espacios alcanzados.

Otro error, en este país atípico como dijera el novelista colombiano, William Ospina,” en donde los ricos protestan y los pobres celebran”, ha sido la impunidad. Lo que pasa ha podido evitarse si a Capriles se le hubiese aplicado la Justicia después que ordenó descargar la “arrechera” con el lamentable saldo que conocemos. Esto habría sentado precedente para los demás sediciosos. A lo mejor, Maricori, Leopoldo, “Nerones venezolanos, Gobernadores y Alcaldes cómplices y la sarta de contratados de pezuñas y garras, hubiesen cogido mínimo. La situación fuera otra. “No podrá haber paz sin justicia”, Rafael Correa.

Esto de liberar sitios ocupados por el terrorismo debió preverse cayéndoles antes que instalaran barricadas, guayas asesinas, francotiradores y demás…, como lo ha hecho el burgomaestre, Omar Prieto, en el municipio liberado de San Francisco, respetando los derechos de los violadores de los derechos, pero aplicándoles la Ley. Pruebas contundentes hay para aplicarles la Ley a muchos terroristas. “La impunidad premia al delito, induce a su repetición y le hace propaganda: estimula al delincuente y contagia su ejemplo”, Galeano.



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Elmer Montero

Licenciado en Comunicación Social,locutor,productor radial,escritor,compositor,músico,poeta.

 elmersanto@hotmail.com      @elmersanto

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