Sin cuartel ni clemencia avancemos hacia la victoria final

La lucha tal como la ha planteado la derecha, tiene que ser sin contemplaciones, sin cuartel y en el terreno que sea. La razón nos asiste y la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela es clara y  diáfana. Los revolucionario estamos obligados a cerrar filas en torno al presidente Nicolás Maduro y el equipo cívico militar que le acompaña en la conducción de la batalla contra la guerra económica decretada por la oligarquía en perjuicio del pueblo.

Aquí  las divergencias que puedan existir por cuestiones baladíes tienen que ser puestas de lado y apostar a la victoria popular, que ya comienza a vislumbrarse con el golpe que se está asestando a los especuladores y  hambreadores del pueblo, que necesariamente tienen que ser castigados de manera ejemplar. No basta con ocupar los negocios y vender la mercancía a precios justos y obligarlos a devolver los excesos que han cobrado a los compradores antes de las medidas, sino que tienen que ser sometidos a profunda investigación, para develar el trasfondo de esta conducta,que puede llegar incluso al lavado de capitales . No podemos conformarnos con juzgar unicamente los delitos de usura y fiscales, sino ir a la raíz de una entente que no comenzó ayer, sino a raíz de la gravedad del Comandante Eterno Hugo Chávez, cuando la oligarquía asumió que había llegado la hora de voltear la tortilla, pero ante el fracaso con las intenciones de penetrar y contaminar a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, decidieron quebrar al país, paralizarlo y para ello pusieron en ejecución el libreto de que la International Telephone and Telegraphic (ITT) utilizó contra el presidente Salvador Allende y su gobierno en Chile, creando la escasez artificial,  las marchas, los cacerolazos, los asesinatos de militares de alto rango y la manipulación del pueblo a través de la gran prensa, con su discurso de abierta conspiración, hasta que surgió Augusto Pinochet y  su patota de fascistas  que ensangrentaron por 17 años, las praderas, montañas, mares y alamedas de la patria de Neruda.

Aquí  están aplicando el libreto, pero con algunas variantes, porque ante la falta de apoyo militar están recurriendo desde hace tiempo a la importación y siembra de paramilitares, que asesinan diariamente a trabajadores en nuestras barriadas humildes, para sembrar terror en el pueblo y al mismo tiempo alimentar el morbo de las páginas rojas de la prensa, que con muy contadas excepciones se ha convertido en catapulta de la apología del crimen, como arma política.

Es de suprema necesidad que se activen los organismos competentes para poner freno a las actividades de los jefes de la falange venezolana, que están desbocados, desafiando al poder ejecutivo a las leyes venezolanas, cuando se presentan uno en cuñas de TV llamando a la insurrección, Que nadie te pare, más que una consigna es un código de incitación a la violencia. Otro supervisando campos de adiestramiento de paramilitares venezolanos, que tienen como diana en sus prácticas  al presidente venezolano, en Miami, bajo el comando de cubanos batisteros y de paso reclutando o llamando abiertamente al alistamiento de nuevos venezolanos a esta actividad  criminal. Mientras tanto quien se autodenomina presidenta de la transición, anda por el mundo desacreditando al país y desconociendo la autoridad del presidente Nicolás Maduro Moros, legítimamente electo en libérrimos comicios por la mayoría de los venezolanos.

Ya está  bueno de tolerancia, estos sujetos han cometido suficientes crímenes, como para estar en una cárcel, en cualquier parte del mundo con unas cuantas cadenas perpetuas, en otros estados, en capilla ardiente esperando la ejecución y en el caso de Venezuela, al menos con 25 años de condena y sin embargo andan en la calle fungiendo de líderes políticos.

La guerra que han decretado al país los representantes de la oligarquía, es despiadada, sin cuartel y sin principios éticos. Es decir, no nos enfrentamos a una oposición política, sino a un crimen organizado, que atizado por el mercado del delito en el norte imperial, pretende llevarnos a una confrontación civil, para reclamar la intervención militar extranjera, tal como hicieron en Libia e intentan hacerlo en Siria.

Los reflejos condicionados que diariamente emite la canalla mediática y con más fuerza en las ultimas 72 horas, dadas las medidas tomadas por el gobierno revolucionario, están en la búsqueda de penetrar

en el corazón del chavismo y lograr ganar adeptos.

El discurso no es nada inocente y ni siquiera solapado, sino abierto, cuando buscan voceros de la podrida y añeja clase sindicalera de la Cuarta República, para hacer pensar que las medidas económicas del gobierno van a echar a la calles a miles de trabajadores y que una vez que se vendan los artículos a precio justo y  se vacíen los anaqueles va a llegar una escasez  sin precedentes, que el gobierno no ha sido capaz de detectar por la incapacidad del presidente Maduro y su equipo para conducir al país.

La vocería de la Fedecámaras golpista, está augurando tiempos difíciles, porque según ese sindicato de especuladores, las medidas contra el latrocinio, que ha tomado el gobierno solo traerán catástrofes para el país. Para Fedecámaras es lógico que que un refrigerador, cuyo precio está tazado en 120 mil Bolívares, sea vendido en 650 mil bolívares, porque es el derecho a la ganancia que tiene el comerciante. A eso hay que añadirle la evasión de impuestos y  que esos artefactos fueron importados con dolares otorgados por CADIVI, con un costo de 4,30 BF por dólar. Para Fedecámaras, es normal, que sus miembros soliciten dólares para importar alimentos y otros rubros necesarios en la marcha del país y que luego los desvíen al mercado paralelo, para presionar la inflación, pero en cambio es criminal que el gobierno sancione a quienes cometen tamaña tropelía contra la patria.

Frente a esta rabiosa arremetida contra Venezuela, su gobierno y su gente por parte de la burguesía, la justicia tiene que activarse y actuar sin contemplaciones. Para complacerlos una vez más y no coartar sus sueños que siempre están cifrados en el oro, proponemos que el Estado a través de los tribunales, debe fijar como  lugar de reclusión de todos los ladrones disfrazados de comerciantes, El Dorado, para que vivan su fantasía de la leyenda colonial. Porque en esta batalla tenemos que ir al ataque sin cuartel ni clemencia para avanzar hacia la victoria final.



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Cástor Díaz

Periodista CNP 2414

 cd2620@gmail.com

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