El fenómeno burocrático, la democracia obrera y la cultura organizacional que demanda la transición socialista

El fenómeno burocrático ha suscitado innumerables investigaciones, debates, divisiones, purgas y fracasos en el movimiento revolucionario mundial y en el nuestro en particular.

En múltiples ocasiones, este se convierte en el principal obstáculo en el proceso transformador. Por ello, evaluar el impacto de la burocracia y su superación, se convierte en un reclamo esencial del actual proceso que se enfila rumbo al socialismo. en Venezuela.

En esa dirección, voy a referirme al proceso investigativo y a las experiencias militantes, donde hemos conocido tanto las consecuencias de este fenómeno, como las iniciativas y propuestas formuladas para combatirlo.

Sobre la burocracia, hay diversas interpretaciones, las cuales van desde quienes la justifican, dándole carta de naturalidad, los que la ven como un mal necesario y, quienes la asociamos a un determinado marco histórico-social, específicamente al régimen de producción capitalista.

Ya Carlos Marx, en uno de sus primeros escritos (Crítica a la Filosofía del Derecho) señalaba que la burocracia consiste en tratar el “ser real como un ser ideal”, sustituyendo lo empírico por su representación, donde la realidad se sustantiva y autonomiza en lo formal. Esta inversión de la relación sujeto-predicado ( donde el Estado sustituye la sociedad civil, el funcionario se divorcia de la gente, el dirigente se separa de la base ) no se reduce solamente a unas premisas lógicas, sino que posee una trama material en las relaciones de producción capitalista, particularmente, en la División Social del Trabajo.

Hacemos énfasis en esta relación de producción, porque teóricamente e históricamente ha sido subestimada como factor enajenante y contrarrevolucionario. Esta focalización de esta relación de producción nos marca como tendencia revolucionaria que se reivindica del marxismo crítico, combatiendo sus diversas secuelas, y particularmente la ignorancia de su impacto en las propuestas de cambio.

La ignorancia de las derivaciones de la División Social del Trabajo tiene mucho que ver con los estragos ideológicos del marxismo soviético y, más puntualmente, del stalinismo. José Stalin canonizó un error que cometió Lenin con la Nueva Política Económica (NEP) en los comienzos de la revolución rusa. Sobre la base de que el proletariado no tenía científicos, técnicos, ni intelectuales en términos generales, Lenin suscribió la tesis de la alianza con la tecnocracia del momento, aceptando el monopolio y la jerarquía del saber heredada de la división del trabajo. La Academia de Ciencias de la URSS sistematizó esta política, convirtiéndola en una Ley de la construcción del socialismo, en la que de alguna manera se justifica la perpetuación de esta relación de producción capitalista y, se hace una apología de la burocracia, ahora en nombre del Secretario General, del Buró Político o del Comité Central del  PCUS. Es comprensible el por qué, para la burocracia le es funcional no meterse con esta relación de dominación, ya que sería su propia negación. Es por eso, que la pelea contra la burocracia sin poner en discusión la División Social del Trabajo capitalista, que es su sustentación teórica y práctica, sería un contrasentido. Por ello, estamos obligados en la actual coyuntura a precisar las implicaciones del referido escamoteo del stalinismo.

En diversos trabajos venimos sosteniendo que la división entre el trabajo manual y el intelectual, como rasgo constitutivo de la división del trabajo en el capitalismo, posee diversas derivaciones:

  • Contradicción entre la teoría y la práctica, separación entre el saber y el hacer.
  • Dualismo sujeto-objeto, conflicto entre la subjetividad y la objetividad.
  • Fragmentación y atomización teórico-práctica, parcelación y simplificación de la tarea como lo hace el taylorismo.
  • Jerarquías y especializaciones, que consagran a la expertocracia y niegan el diálogo de saberes.

Estas derivaciones de la División Social del Trabajo, la encontramos en el conjunto de las relaciones sociales en nuestra sociedad, y sus consecuencias enajenadoras (divisiones, extrañamientos, separaciones, divorcios y contradicciones), las cuales, cotidianamente, están vivitas y coleando en diversas instituciones: Estado, fábrica, escuela, parlamento, sindicato y partido.

Esta raíz histórico-social de la burocracia de rutina, se ignora en los análisis y propuestas anti-burocráticas, acudiendo a las simplificaciones: es un problema de cargos y organigramas, en otros casos se limita al tópico de la honestidad y compromiso de hombres y mujeres. Sin desconocer la incidencia de estos factores, hasta nuevo aviso esta focalización es inadecuada, porque no asume la crítica y el desmontaje de las relaciones de producción capitalista, específicamente como hemos señalado la división del trabajo que es una relación suprapersonal, queriendo decir que está en la estructura del capital no en el sujeto social.

Esta puntualización, nos conduce a globalizar el análisis de la burocracia ubicando sus múltiples determinaciones:

  • Existe una génesis o raíz de la burocracia: la división social de trabajo capitalista.
  • También existe una estructura como soporte simbólico y material de la burocracia, partiendo de esta división del trabajo: normas jerárquicas, funciones escindidas, tareas parceladas.
  • Están los sujetos sociales (individuos, capas sociales, clases, etnias) que interactúan en este contexto, que producen y reproducen esta relación de dominación.

A partir de esta caracterización, podemos  proponer el siguiente mapa conceptual:

* el concepto de burocracia, referido a su génesis;

* burocratismo, atinente a la estructura;

* burocratización, como amenaza permanente que surge del proceso.

En tal sentido, el combate al fenómeno burocrático hay que darlo en diversos frentes de batalla: génesis, estructura, sujetos, procesos.

Esta caracterización hace compresible entonces, las limitaciones que hemos conocido cuando nos enfrentamos a la burocracia con un enfoque simplista:

a.- En muchas ocasiones, el esfuerzo se hace en cambiar al dirigente confiando que esto es suficiente para resolver el problema de la burocracia, pero al no atacar la raíz, enfrentar la estructura y prevenir los riesgos de la burocratización, se reproduce el fenómeno como algo fatal.

b.- De allí surgen los desengaños y la desesperanza: “se lo comió la estructura”, “se comporta como un burócrata”, “se echó a perder en el cargo”, “se le subieron los humos a la cabeza”.

c.- No es metafórica la existencia de una maquinaria burocrática que puede moler las mejoras intensiones e inutilizar dirigentes honestos y comprometidos.

En este contexto, pienso en la experiencia de CVG ALCASA, donde siendo presidente de esta empresa básica tutelada por la tecnoburocracia de la Corporación Venezolana de Guayana y del MIBAN, estoy colocado en el epicentro del “conflicto paradigmático”, como dicen los epistemólogos:

  • La cultura organizativa y gerencial está cimentada en la división del trabajo, con una clara adscripción jerárquica y piramidal.
  • En los estatutos de la empresa, se le otorga al presidente un amplio mandato para decidir, por ello todo muere en la “presidencia”.
  • Como revolucionario consciente del fenómeno burocrático, se me plantea una interrogante, ¿Me adapto a lo establecido, asumiendo el status gerencial que da el cargo?, ¿O promuevo otra manera de gerenciar los asuntos públicos, construyendo una nueva cultura política, en este caso, en el marco del proceso cogestionario?.
  • En la empresa se viene desarrollando una experiencia de democracia obrera, donde los trabajadores han elegido a los diversos gerentes de las diferentes instancias administrativas y operativas de la planta. Pero este proceso choca con los estatutos de la empresa, porque allí se establece que es el presidente quien los designa. Por eso, nos hemos planteado cambiar dichos estatutos vigentes desde hace décadas, teniendo viso anti-constitucionales, ya que respondían a otro momento histórico. Pero, ¿qué hubiese ocurrido si yo me apego estrictamente a la norma y coloco lo formal por encima de lo real, o no considero las demandas de “renovación gerencial” impulsadas por los alcasianos?, simplemente que me hubiese comportado como un burócrata más, que defrauda las expectativas de la gente, en este caso, por apego al fetichismo jurídico, es decir, por el culto a la norma sin valorar su pertinencia, sin considerar el grado de legitimidad de la misma, o hasta dónde choca con la justicia que la CRBV coloca junto al estado de derecho.
  • Obviamente, el proceso de renovación gerencial en CVG Alcasa no se puede quedar en la elección democrática, sino que avanza hacia las otras determinaciones de la desburocratización:

o Cambios de la cultura organizacional, cimentada en la división social del trabajo.

o Reestructuración o reingeniería para eliminar papeleos y excesivo formalismo reglamentario, solapamientos de funciones, ineficiencias, atomización y parcelación de tareas que surgen del paradigma taylorista.

o Desarrollo de la gerencia participativa, la cual se caracteriza por: el diálogo de saberes, el aprendizaje colectivo, la comunicación asertiva, la delegación de funciones, la transferencia de competencias, el trabajo en equipo y las decisiones colegiadas.

o Construcción de instancias de bases (voceros, mesas de trabajo, consejo directivo y asamblea general), como mecanismos para elaborar, planificar, ejecutar y evaluar programas y proyectos.

 

  • En este caso, el enfrentamiento se da en las diversas determinaciones: burocracia, burocratismo, burocratización, dicho de otra manera, intentamos ir a la raíz de la burocracia, cambiar las estructuras que producen el burocratismo, concientizar y organizar a los sujetos, además de construir mecanismos profilácticos contra la burocratización .

No es difícil concluir, que al referido proceso anti-burocrático hay que enmarcarlo en una perspectiva global:

  1. Cambio cultural, con ruptura de paradigmas.
  2. Transformaciones metodológicas y técnicas.
  3. Modificaciones organizativas.

Una lectura holística del fenómeno burocrático, nos indica que tal proceso no se circunscribe a las empresas básicas, sino que es un nexo transversal a toda la organización del estado que hemos heredado. Esto hace comprensible nuestra batalla por el ejercicio de la democracia obrera como democracia real, no solamente formal.

Igualmente, hace pertinente el conjunto de principios, premisas y procedimientos de la democracia de los trabajadores recogida como estandarte desde la época de la Comuna de Paris: elección directa, rendición de cuenta, revocatoria del mandato. A estos principios de la democracia directa, nosotros le incorporamos: libre juego de tendencias, delegación funcional, rotación en los cargos, democracia del saber. (Tal concepción de la democracia, desde el I Encuentro de la Corriente Histórico-social en Barquisimeto en  el año 1998, le denominamos DEMOCRACIA DE LA CALLE )

Estos 7 principios de la democracia revolucionaria son antídotos o mecanismos profilácticos contra la burocracia, ya que su aplicación permiten controlar la delegación del mandato y evitar así la autonomización de dirigentes u organismos.

En cualquiera organización siempre existirá el riesgo de burocratización, pero su denuncia a tiempo, la evaluación y el balance permanente de sus manifestaciones y los correctivos que surgen de las anteriores premisas, permiten su control y superación. Para ello, resulta indispensable ubicar su génesis, estructura y proceso, dando un combate victorioso en el proceso de transición socialista.

Carlos Lanz Rodríguez
26 de Julio de 2007

 



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