6D, la revolución y su encrucijada: La dirigencia del PSUV entre la tradición y su superación

Aseguraba el Comandante Chávez en 2007, respecto al papel que jugaría el partido en la nueva etapa que se abriría en la Revolución Bolivariana: "La propuesta del Partido Socialista Unido apunta hacia esa dirección (Venezuela socialista), eso nos va a ayudar a crecer más, a consolidar más el poder popular, los Consejos Comunales, la eficiencia del Gobierno"..

El Libro Rojo, producto del Primer Congreso Extraordinario del PSUV, orientaba: "… la transición en el actual momento de la humanidad, exige una cuidadosa evaluación de cada paso a tomar, para garantizar siempre y en todo momento la participación consciente de las mayorías y la eficiencia necesaria." Cabe preguntar si el PSUV puede ofrecer su balance sobre:

1.- ¿Cuánto logró en consolidar el poder popular con su militancia?

2.- ¿El ejercicio de contraloría realizado para impulsar la eficiencia en la gestión pública?

3.- ¿La formación política brindada a su militancia para educar y promover dirigentes dentro del gobierno y del movimiento popular, su calidad y resultado?

4.- ¿Los programas, planes o recomendaciones entregados al Gobierno para abordar las distintas coyunturas políticas y económicas sucedidas desde el 2008 (fecha de la crisis económica global que comenzó a dejar profundas consecuencias en la economía nacional)?

5.- ¿Las medidas disciplinarias tomadas para realzar las prácticas socialistas?

6.- ¿Si las discusiones que ahora transcurren, son con base al Libro Rojo para evaluar la vigencia de sus directrices y cuánto de ellas se cumplen a la fecha?

Estas y otras preguntas pueden ser un buen inicio para que la alta dirigencia ofrezca su diagnóstico sobre el resultado de las elecciones parlamentarias.

Mientras llega tal ejercicio de autocrítica, se adelantan dos aspectos claves:

1.- Una ventaja táctica y a su vez gran trampa estratégica del PSUV, fue que una fracción de su dirigencia aceptó aprender y refinar la práctica adeca de maquinaria electoral. Esto es consecuencia de las reglas del juego desde 1999: un modelo electoral formal y técnicamente superior a otros dentro de los países capitalistas, pero en su esencia sujeta a las reglas del mercado económico mundial: valores humanos sometidos al pragmatismo, el asenso político envuelto en privilegios, las relaciones de poder establecidas inclinando la balanza sobre unos pocos; estas y otras faltas reflejan una dinámica contraria a la declaración de principios del PSUV. Adicionalmente, los recursos de impugnación a elecciones circuitales reflejan una incapacidad estructural para neutralizar las acciones del adversario el 6D, predecibles por la dirigencia.

2.- Otra ventaja táctica pero potencial error estratégico es que el partido defienda el Plan de la Patria, pero no demuestra controlar su ejecución o evaluar sus resultados comparables con las metas. Inclusive una declaración del PSUV secunda una postura de gobierno, no la evalúa y ni opina para conocimiento de su militancia y del pueblo en general. En otras palabras: el Gobierno conduce al partido no al revés.

Bajo este escenario se plantea un proceso que no está compenetrado aun: las asambleas de base de diversos sectores de la revolución generan diagnósticos y propuestas de acción; por otro lado y hasta ahora la dirigencia del partido (con mayor influencia social, comunicacional e institucional) no da a conocer un balance sobre su gestión a 7 años (en especial desde el 2013) y tampoco una propuesta programática que pueda nutrirse con las propuestas surgidas desde la base para proponerla al gobierno.

De no dar ese paso la dirigencia actual, en su caso pueden suceder dos cosas:

1.- Que mantenga su conducción partidista sobre decisiones reactivas y verticales, además de mantener el soporte a una forma de gestión de gobierno comparable con la criticada por el mismo comandante Chávez en el Golpe de Timón. Esto llevaría a un escenario de descalabro de la unidad revolucionaria.

2.- Que acepte que fue superada de hecho por el momento histórico y abra paso a fuerzas revolucionarias que deban dirigir con base a nuevas relaciones sociales la defensa y/o contraofensiva por el socialismo y reforzar el antiimperialismo continental



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Olaf Ciliberto


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