Si a la Revolución: Política y solidaridad internacional

Ha fallecido Calvin Miles

Compatriotas, ha fallecido Calvin Miles, ocurrió hace casi un mes en un hospital de Brooklyn, Nueva York. Complicaciones derivadas de un paro cardíaco a los 60 y pico de años de edad, cortaron sus ganas de futuro. Ganas de vivir reafirmadas médicamente en meses pasados al luchar contra un cáncer. Ganas de vivir reafirmadas durante toda su vida al luchar desde su condición de negro, pobre e iletrado. Sobre el fallecimiento de este hombre de risa fácil, mirada expectante y mente inquisidora podríamos elucubrar mucho. Falleció debido a: la expectativa sobre el reciente ascenso de Obama a la Presidencia de EE.UU.; la esperanza tocada y vivida en su reciente visita a la Venezuela bolivariana y popular; la angustia ante una crisis en su país que mientras más tergiversada es por los medios, más salvajemente golpea a la familia y hace la vida aún más miserable; al acumulativo deterioro a la calidad de vida que hamburguesas, coca-colas y otras cosas cotidianas de gringolandia; o simplemente, a que se sintió satisfecho de la vida y se acogió al reconfortante sueño de la vida en los cielos.

En realidad no importa, porque circunscribirse a las anteriores elucubraciones, o cualquier otra, es elaborar juicios sobre las vivencias y la interpretación de Calvin de algunos eventos, los más notables, el tema de Obama y la posibilidad real de un cambio estructural en EE.UU. Nuestra opinión divergente sobre esto sólo nos distanciaría tontamente y aquí de lo que se trata es de reconocer el aporte de Calvin como una razón más para decirle Sí a la enmienda de la Constitución. Entonces, vayan estas palabras como tributo a Calvin y lo que el representa y sintetiza, a saber: la Revolución, la Política y la Solidaridad Internacional y la necesidad histórica de que el Proceso Bolivariano se reafirme y continúe abierto a las mil y más utopías a partir del 15 de febrero.

Un camarada, hermano de Calvin, lo expresó de manera concisa cuando nos circuló unas notas de presentación de él y de Calvin para cuadrar reuniones con algun@s compas en su visita a Caracas durante los primeros días de noviembre pasado. De paso, esa visita fue el inicio de un periplo latinoamericano siguiendo las huellas de las experiencias de educación popular y liberadora por Cuba y México; y la participación de ambos amigos fue el resultado de un trabajo colectivo y de colectivos de la ciudad de Nueva York. Los visitantes regresarían al norte para compartir sus experiencias y contactos en conversatorios, talleres y foros; y materializar un proceso de visitas solidarias en ambas direcciones. Decía el camarada, entre otras cosas, que “Calvin creció en Carolina del Norte y trabajó al lado de su padre como cosechador, con pocas oportunidades y ningún tiempo para aprender a leer. A la edad de 39 años, entró en un programa de alfabetización en la ciudad de Nueva York, aprendió a leer y escribir y se convirtió en un predicador vocero de l@s estudiantes. (...) ha liderado el entrenamiento para maestr@s, y formación de líderes estudiantiles y profesorales. (...) es co-presidente de la Coalición de Organizaciones de Base para la Alfabetización de Nueva York y contribuye en la dirección la Coalición de Nueva York para la Educación de Adultos.”

Trabajar politicamente sobre el cómo (a pesar del bloqueo mediático internacional, a pesar de la satanización de la Revolución Bolivariana por la maquinaria imperialista) logró una persona con las cualidades de Calvin entrabar una relación directa, de amor y admiración con Venezuela, es cuestión fundamental para potenciar nuestro quehacer político internacional. En otro momento se podrá discutir, en un ejercicio más teórico-político, una aproximación desde la noción de totalidad y de la dialéctica que dé al traste con la fragmentación mezquina y aburguesada de la política, para circularmente entender que en política internacional, en la solidaridad internacional, nosotr@s y ell@s estamos dialécticamente dando y recibiendo, fortaleciéndonos y transformándonos permanentemente. No son dádivas las que damos, no son clases magistrales las que damos, no son modelos los que importamos, no son aprobaciones las que buscamos; en definitiva ni ombligo del mundo ni superficialidad argumentativa y de acción que diluya nuestra importancia (y responsabilidad) concreta en la construcción de otros mundos alejados del uno-mundo capitalista.

La importancia de la solidaridad internacional y de la política internacional la podemos asir cuando entendemos que las reuniones casuales o planificadas con viceministr@s en la calle o en la oficina, con un direct@r aquí, con misioner@s y vencedores allá, facilitadores y profesor@s resultan no en recibimiento piadoso de historias personales de unos gringos, no en el convencimiento de que tenemos que darle limosnas a este ser; resultan en la convicción de que debemos seguir luchando y mejorando, que estamos aprendiendo de las luchas de otros pueblos, comunidades y sociedades. Luchas que son libradas en condiciones de debilidad. !Y esto es política compatriotas! (“interna” y “nacional”), tomemos conciencia de que estamos librando una lucha de emancipación, estamos recorriendo nuevos caminos para una Revolución socialista, anticapitalista, de liberación nacional y lo estamos haciendo como pueblo desde una posición de fuerza (relativa). Esto debe continuar, la llanura está abierta y andaremos nuestros caminos reforzados por la afirmación de la enmienda a la Constitución este 15 de febrero. ¿No lo creen ustedes así compas? O es que al hablarle y escuchar a un hombre negro del sur de los Estados Unidos que él aprendió a leer a los 39 años, que escribió un libro de cuentos infantiles, que era un líder estudiantil de 67 años es una pendejada egocéntrica, yoísta, sin conexión con nosotr@s y nuestra Revolución. O es que ser preguntado y preguntarle qué hay que hacer en los EE.UU. para que ese pueblo se libere, cuántos y cómo están regresando los vencedores, los graduados de las misiones educativas a las mismas misiones para contribuir desde otra posición a la alfabetización y el estudio y así, finalmente, cerrarle el paso al individualismo y generar conciencia socialista, es algo sin conexión con la necesidad de decirle sí a la enmienda.

La solidaridad internacional es el reflejo del proceso político nacional como continum. Y el fortalecimiento dialéctico de la Revolución Bolivariana gracias a una política internacional revolucionaria y a la solidaridad internacional. Nuestro compromiso y responsabilidad imponen responder a las tareas inmediatas: rematar la batalla cuerpo a cuerpo, casa por casa, activarnos el 15 ejercitando la Revolución de arriba hacia abajo (de la punta del cerro bajando hacia el centro de votación) para ganar abrumadoramente con el Sí y dejar sentadas las bases del futuro trabajo político: organización y conciencia popular.

A David

!La enmienda, Sí Va!

!Patria, socialismo o muerte! !Venceremos!


Post Data: Calvin Miles y otro camarada darían en conjunto una serie de conferencias. Para el 25 de enero estaba planificada la primera en la Iglesia Metodista de Park Slope en Brooklyn. Calvin murió el 22 de enero.


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Gabriel Salazar Pineda


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