Lo que ocurrió el 3 de enero no fue cualquier cosa

A los Camaradas Nicolás Maduro y Cilia Flores. Secuestrados por el gobierno supremacista de Donald Trump.

El Comandante Hugo Chávez nos enseñó como convertir aparentes derrotas, en una gran victoria popular a largo plazo.

Diosdado Cabello.

Cuartel de la Montaña, 4 de febrero de 2026.

Los escabrosos caminos de la revolución…

Esta nota no la escribo desde una postura fatalista, mucho menos apocalíptica lo que, probablemente, algunos lectores pensarán por el título de la misma. Desde que tuve por vez primera la oportunidad de leer a Vladimir Ilich Uliánov -Lenin-, y eso ocurrió hace sesenta años, aprendí que no había que temer a las adversidades. Dos de sus obras se metieron con mucha profundidad en mi memoria: Un paso adelante dos pasos atrás y La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo. Obras que tienen -en mi parecer- una gran pertinencia para pensar como salimos de la difícil y complicada situación que nos ha dejado la criminal invasión imperialista del 3 de enero pasado. Secuestraron a Nicolás Maduro, Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, y con él se llevaron a la Primera Dama (Primera Combatiente) Diputada Cilia Flores, lo cual constituye un hecho inédito en la política mundial. Nos dejaron sin el líder que venía enrumbando la Revolución Bolivariana por los esperanzadores postulados teóricos y programáticos, legados por nuestro Comandante Eterno Hugo Chávez. Pero, la Revolución Bolivariana ha demostrado, una vez más, ser un proyecto colectivo y, la Camarada Delcy Rodríguez ha asumido, con la mayor entereza y dignidad, la conducción del proceso en tan difícil coyuntura.

De Un paso adelante, dos pasos atrás, obra en la que Lenin analiza la crisis interna del Partido Obrero Socialdemócrata de Rusia (POSDR), con miras a la realización de su II Congreso en el año 1904, extraje como enseñanza que la transformación de una formación social es una lucha larga, tenaz y apasionada. Que en ella habrán de surgir problemas tanto internos como externos los cuales, como es de esperar, determinarán los avances y retrocesos de dicho proceso. Hechos que, como lo sugiere Lenin en El imperialismo fase superior del capitalismo, por su origen y fuerza hay que tener en cuenta.

De la lectura de La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo, me sigue acompañando su afirmación de que: "Aceptar el combate a sabiendas de que ofrece ventaja al enemigo y no a nosotros, es un crimen, y no sirven para nada los políticos de la clase revolucionaria que no saben «maniobrar», que no saben proceder «por acuerdos y compromisos» con el fin de evitar un combate que es desfavorable de antemano".

A lo largo de la militancia política nos ha acompañado la creencia de que, el arte de la política consiste en pensar lo político desde la realidad que vivimos. Tarea nada fácil para quien se proponga ser un pensador original. Originalidad que no nace como un propósito cientificista ni mecánico, sino que, es más bien el resultado de la cabal comprensión, el riguroso conocimiento, de los problemas existentes en la sociedad venezolana.

Y, no tengo la menor duda, la Revolución Bolivariana en estos largos veintiséis años viene transitando "escabrosos caminos". Durante este largo trecho, se ha pensado y repensado a partir de una formulación política cuya base epistemológica ha tenido como punto de partida los cambios, mutaciones y transformaciones que se han producido en nuestro país. Proceso reflexivo que no siempre ha estado exento de anacronismos conceptuales, que -tal vez- fueron útiles para su definición en el pasado, pero que, en el presente, no tienen ninguna pertinencia. Y, esta es una tarea mayor. Porque tenemos que partir del hecho de saber, ¿a qué llamamos realidad? Edgar Morin, en su polémica con los prospectivistas dice que estos han "edificado un futuro imaginario a partir de un presente abstracto"; por lo que, "hace falta, para concebir el devenir histórico, sustituir la concepción simplista reinante por una concepción compleja. La concepción simplista cree que pasado y presente son conocidos, que los factores de evolución son conocidos, que la causalidad es lineal, y, por ello, que el futuro es previsible".

Más allá de la retórica tradicional…

El puntofijismo es cosa del pasado. Por ello, al analizar la realidad de la Venezuela de hoy, nos encontramos que esta es muy diferente a la Venezuela del pasado. Encontramos que la idea de progreso y desarrollo que guiaron al puntofijismo ya no explican lo que queremos ser; por lo que, la realidad construida a través del pensamiento tecno-burocrático, no tiene ninguna utilidad para nuestro objetivo. Por tanto, la experiencia analítica que extraemos de esa realidad, para el proceso de construcción del nuevo Proyecto Nacional establecido en la Constitución Bolivariana de 1999, no nos es útil, simple y llanamente, porque son dos proyectos radicalmente distintos.

Algunos dirigentes de ciertos grupos políticos e intelectuales nacionales, se abrogan la condición de ser la conciencia crítica del pensamiento venezolano. Se autodenominan marxistas-leninistas, aunque algunas veces predican un marxismo sin Marx y un leninismo sin Lenin. En su discurso hacen cuestionamientos más delirantes contra la Revolución Bolivariana que contra la derecha golpista y apátrida. Por su lejanía de la realidad nacional, no han podido construir una fuerza política y social alternativa. No han logrado ir más allá de la retórica tradicional. Andan con un retrovisor en la mano añorando un pasado mítico que no volverá. Es por ello que el reto que tenemos por delante no es menor; por lo que, construir una nueva visión que tenga como norte, más allá de lo coyuntural, la edificación de una nueva realidad nacional, una nueva "modernidad", requiere tener presente otros elementos que le den pertinencia y la hagan viable.

Sugerimos hacer del pensamiento crítico una cultura, que tenga al pueblo como el sujeto fundamental de la acción política, que invente una nueva manera de comunicarse, diseñar una nueva gramática, que le permita establecer una relación simbiótica con él. Creemos, asimismo, que este sector político debe hacerse de un nuevo discurso, que vaya más allá de toda visión reduccionista y determinista del proceso de transformación revolucionaria; que supere toda visión excluyente, coloque el nosotros antes que él yo y el ellos; que entienda que la inclusión es el pilar fundamental para la construcción de la democracia participativa y protagónica, solo así podremos construir una hegemonía revolucionaria. Debemos, por tanto, otorgarle al poder popular un lugar político fundamental para hacer realidad la edificación del nuevo Proyecto Nacional, entender que no basta con dirigir el gobierno. Por tanto, no debe haber lugar para la duda de que el fraguado del Socialismo Bolivariano del Siglo XXI, es el establecimiento de un nuevo modelo de sociedad.

Escribimos una historia que trasciende la pasadología…

Pues bien, una nueva historia se ha venido escribiendo; y, quienes la escriben son conductores de un proceso que tiene como objetivo superior la construcción de una sociedad post-capitalista y antineoliberal. El buho de Minerva ha iniciado su vuelo. Se está dejando de pintar grises sobre grises. Vientos de esperanza surcan el cielo. El redimensionamiento de la Revolución Bolivariana, propuesto por el Presidente Nicolás Maduro en la Ley Orgánica del Plan de la Patria para la Siete Grandes Transformaciones 2025-2031, siguiendo los postulados legados de nuestro Comandante Supremo Hugo Chávez, es la hoja de ruta que nos llevará a la construcción del Socialismo Bolivariano del Siglo XXI.

Maduro los volvió locos…, bajo este título publicamos el 14 de diciembre de 2022, en el portal Aporrea, un artículo referido a estos cambios que para el redimensionamiento de la Revolución Bolivariana venía haciendo el Presidente Nicolás Maduro. Recordamos en él que después del Mayo Francés (1968), Jean Paul Sartre, ante una interrogante sobre su conducta política, dijo: "He cambiado dentro de una permanencia". El escritor galo, máximo exponente del existencialismo, confesaba la dialéctica de su vida y de su pensamiento. Sartre fue sometido, entonces, al más oprobioso cuestionamiento por quienes se creyeron seres impolutos, poseedores de la "verdad revolucionaria".

El Presidente Nicolás Maduro, desde el mismo momento en que el Comandante Supremo Hugo Chávez, el 8 de diciembre de 2012, ante su enfermedad, le dijo al pueblo venezolano: "… mi opinión firme, plena como luna llena, irrevocable absoluta, total, es que en ese escenario que obligaría a convocar a elecciones presidenciales ustedes elijan a Nicolás Maduro como presidente", ha sido sometido a una inclemente campaña de desmeritamiento que, en algunos casos, ha estado signada por el odio. Campaña que, desde entonces, ha sido arreciada por sectores de una cierta "izquierda" que se cree impoluta, poseedora de la verdad. Campaña que fue alcanzado una mayor dimensión a raíz de la aprobación, por la Asamblea Nacional, de la Ley Antibloqueo (octubre del 2020) y la Ley Orgánica de Zonas Económicas Especiales (abril del 2021). A partir de entonces, se le acusa de neoliberal.

Convencidos estamos que cuando se hace una crítica a una persona, a una forma de actuar o a una organización debemos cuidarnos de no hacer de esta un juicio final, a partir del cual los criticados son condenados para siempre. Condena que, la mayor de las veces, está precedida de juicios de valor, antes que de evaluaciones éticas. Debemos cuidarnos de hacer juicios de este tipo, sobre todo, cuando pretendemos hacer consideraciones sobre la manera de producción económica en una determinada formación social. Ya que, para hacer una crítica verdadera, una crítica radical, de raíz, ética, es necesario tener conocimiento, claridad, de lo que entendemos por crítica y lo que queremos criticar.

Es por ello que, cuando se afirma: Maduro es neoliberal, se hace desde una posición subjetiva, carente de una perspectiva verdaderamente crítica. La misma no está dotada de una reflexión teórica profunda que le dé sustentación; se utiliza el adjetivo como un concepto a partir del cual se pretende definir una conducta política que, por su propia complejidad, convierte ese tipo de crítica en una valoración acrítica. Se cree ser un cuestionador profundo, cuando en realidad esa crítica termina siendo una falsa acusación, una consigna. Se teme a una nueva forma de pensar, a ver con ojos distintos y escuchar con oídos nuevos. Hay quienes no logran entender que, como decía Don Miguel de Unamuno: "No hay tiranía en el mundo más odiosa que la de las ideas. Las ideas traen ideofobia, y la consecuencia es que las personas comienzan a perseguir a sus vecinos en nombre de las ideas…".

Acusar al Presidente Nicolás Maduro de neoliberal es, por decir lo menos, una irresponsabilidad. Para que lo sea tendría que haber abdicado de la justicia social como postulado ético, cosa que no ha hecho; tendría que haber propuesto la sustitución del Estado para imponer el mercado autorregulado, lo cual tampoco ha propuesto a los venezolanos. Se le acusó de neoliberal por qué a través de la Ley Antibloqueo y la Ley de Zonas Económicas Especiales se establece la participación del capital privado en el redimensionamiento de nuestro aparato productivo. Revísese lo establecido en el art. 299 de la Constitución Bolivariana. En el mismo se dice que "…el Estado conjuntamente con la iniciativa privada promoverá el desarrollo armónico de la economía nacional con el fin de generar fuentes de trabajo, alto valor agregado nacional, elevar el nivel de vida de la población y fortalecer la soberanía económica del país…". Hágase una lectura objetiva de los artículos que conforman el TÍTULO VI, DEL SISTEMA SOCIOECONÓMICO, CAPÍTULO I, Del Régimen Socioeconómico y de la Función del Estado en la Economía, de la Constitución Bolivariana y se constatará la falacia en que se incurrió al realizar tan soez acusación.

Ahora bien, uno tiene todo el derecho a preguntarse el porqué de esta conducta en contra del Presidente Nicolás Maduro. A mí se me hace que estamos en presencia de la conducta de ciertos sectores de "izquierda" que, a la hora de analizar y evaluar la forma de actuar de algún otro sector de ella. recurre a viejos estereotipos, para establecer sus verdades. Frente a esta conducta fatalista de la política, nosotros decimos que: Ante el desencanto hay que construir una nueva verdad.

Recordemos, asimismo, que, en mayo del año 2022, cuando el presidente Nicolás Maduro anunció las medidas económicas para enfrentar, desde una nueva perspectiva, la crisis generada por las medidas coercitivas unilaterales, el bloqueo económico y la desestabilización política; así como, por el desacierto en la implementación de algunas políticas públicas, de nuevo los "Cañones de Navarone", con toda su furia, dejaron caer sus asesinas balas contra el primer mandatario nacional.

Que se anunciara la apertura a la inversión privada en empresas del Estado; que el Presidente dijera que esa era la vía para alcanzar la "nueva prosperidad económica"; afirmara que, con estas medidas se estaban "echando las bases de una nueva economía del siglo XXI venezolano, diversificada, de alto componente tecnológico y de crecimiento sostenido, sostenible y generadora de bienes, servicios y riquezas, …", fue para algunos críticos algo extremo. Maduro se entregó al neoliberalismo; Maduro traicionó a Chávez, fueron dos de las acusaciones con que se condenó la rectificación económica, el redimensionamiento de la Revolución Bolivariana. Diversos analistas, por lo menos los más "sesudos" de cierta "izquierda venezolana", recurrieron a sus archivos en la búsqueda de datos que les permitieran dar explicación a lo que acababan de escuchar. Otros, quizás los más, se escudan en la acusación vacía y superficial; recurrieron al adjetivo descalificador que les permitiera aparecer como los más "fieles", "los verdaderos", "los únicos" defensores del legado de Chávez. No lograban entender que, para superar una depresión económica, es esencial adoptar medidas concretas capaces de generar empleo e ingresos para el pueblo; que, lo planteado políticamente, es cómo impedir que la lucha social sea superior a la económica; para lo cual, es necesario reducir significativamente las desigualdades económicas y sociales de la población; y, entender, asimismo, que esta tiene que ser la mayor prioridad de un gobierno que se denomine revolucionario. No entienden que la edificación de un sistema económico en el cual se priorice la justicia social, que el pueblo viva una vida digna, donde pueda hacer realidad las expectativas que, como ser social, tiene planteadas, resulta necesario, imprescindible, para alcanzar la estabilidad de la nación.

Ahora bien, la discusión sobre el tema no es nueva; pero, debe ser abordada desde una nueva perspectiva. Desde una perspectiva que entienda que no existe una única forma capitalista; así como tampoco, una sola forma socialista. Que entienda que, ante la presente crisis, el capitalismo podrá desaparecer como "sistema mundo", como sistema hegemónico; pero que, como modo de producción, no va a desaparecer de manera total. Que algunas de sus formas se metamorfosearán con formas no capitalistas de producción, incluso, se podrán generar novedosas actividades económicas en donde, lo público y lo privado, no se nieguen a priori. Por eso, las medidas adoptadas por el Presidente Nicolás Maduro, para enfrentar el estado de incertidumbre que se estaba apoderando de la sociedad venezolana, abrieron nuevos caminos para alcanzar el objetivo de que los venezolanos podamos vivir bien. Es por ello que, pensar lo ocurrido el pasado 3 de enero debe hacerse de una manera distinta. La misma es una tarea que demanda grandes retos y estos hay que asumirlos con entereza y dignidad.

Soberanistas Vs entreguistas: un falso dilema…

Teniendo presente lo narrado en líneas anteriores, no puede causarnos ninguna sorpresa que, frente a el proyecto de Reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, presentado a la Asamblea Nacional por la Presidenta (e) Delcy Rodríguez, las mismas voces agoreras de ayer hayan emprendido una nueva campaña en contra de la reforma. El mismo libreto, los mismos adjetivos, los mismos actores.

De manera irresponsable, sin ningún elemento que dé constatación a la misma, afirman la entrega de la soberanía de nuestra riqueza petrolera al capital internacional. De manera intencionada omiten lo expuesto en anteriores normativas jurídicas sobre el tema hidrocarburos. Obvian, intencionadamente, hacer referencia a lo establecido en la Ley de Hidrocarburos Gaseosos del año 1999, que en su Exposición de Motivos establece:

A fin de hacer un desarrollo estable y permanente de esta industria, se requiere incrementar las reservas del gas libre, para no depender demasiado del gas asociado sujeto a las variables de la producción petrolera. Para ello, se ha concebido estimular la búsqueda de yacimientos de gas libre y propiciar una adecuada utilización de dicho gas junto con el asociado. Ello se lograría mediante una ley que dé mayor oportunidad al sector privado nacional y extranjero, de participar en todas las fases y actividades relativas a dicha industria…

Se señala, asimismo:

Los yacimientos de hidrocarburos gaseosos que se encuentren en el territorio nacional y en cualquier espacio donde ejerza su soberanía la República, pertenecen a ésta y son bienes del dominio público inalienables e imprescriptibles y así se les declara en esta Ley. Este derecho de propiedad, derivado de un Decreto de El Libertador del año 1829 en Quito, donde le atribuyó a la República la propiedad sobre las minas, no aparece consagrado expresamente en el ordenamiento jurídico vigente; por tanto, se ha considerado conveniente incluirlo desde ahora en esta Ley, sin perjuicio de que posteriormente en la pendiente Ley Orgánica de Hidrocarburos y, sobre todo, en la nueva Constitución, sea consagrado como un derecho inmanente a la República.

Por lo que:

De este principio se derivan importantes consecuencias como son: las de que el Estado puede explotar directamente esos recursos, de que puede regular su explotación velando por los intereses nacionales cuando sea realizada por otras personas y el derecho a obtener de éstas una participación o regalía sobre el recurso explotado.

Aún más, en esta Ley de Hidrocarburos Gaseosos se establece que:

…, las actividades con hidrocarburos gaseosos pueden ser realizadas directamente por el Estado o a través de entes de su propiedad, o por personas privadas nacionales o extranjeras con o sin la participación del Estado; de esta manera se abre más la posibilidad a los inversionistas de actuar en este sector.

Aunque:

Para ello, estarán sujetos a la obtención de una licencia, cuando se trate de la exploración para la búsqueda de yacimientos de gas libre y de la explotación de los mismos, o de un permiso si van a realizar actividades distintas a las señaladas, como son la recolección, procesamiento, industrialización, transporte, distribución y comercialización del gas…

Por lo que, el objetivo fundamental de:

Este proyecto debe estar dirigido, primordialmente, al desarrollo nacional mediante el aprovechamiento intensivo y eficiente de los hidrocarburos gaseosos, ya sea como combustible de uso doméstico o industrial, materia prima industrial о para su eventual exportación.

Pues bien, si establecemos una analogía jurídica entre la Ley de Hidrocarburos Gaseosos (1999) con lo pautado en el Proyecto de Reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos (2026), no existe violación de la soberanía sobre la propiedad nacional de la riqueza petrolera; así como tampoco existe contradicción con la Reforma del año 2006. La razón es otra. No es ética, es política. Tiene como objetivo hacer coincidir los bastardos y antinacionalistas intereses de la derecha fascista y apátrida, con una supuesta defensa de la riqueza nacional.

Frente a tan deleznable posición, bien vale la pena compartir con Robert Musil lo dicho en su obra, El Hombre sin Atributos, acerca de que las posibilidades (vistas en función de las alternativas) tienen "algo divino en sí, un fuego, un vuelo, un espíritu constructor y un utopismo consciente que no teme a la realidad, sino que la trata como problema y como ficción… Es la realidad la que despierta las posibilidades y nada sería más equivocado que negar esto".

Debemos pensarnos y pensar el mundo de otra manera…

Por lo que, pensar Venezuela de manera diferente nos obliga a mirarla desde otras perspectivas. Hablamos de Venezuela, hablamos del pueblo venezolano y su forma de vivir la vida, de relacionarse con sus semejantes y con el entorno físico-natural que le rodea. Cuando hablamos de Venezuela, hablamos de la formación social venezolana como un todo.

Por ello, 1999 no es un año más. Con él se inicia la Revolución Bolivariana, se comienza a construir un nuevo modelo de sociedad, el cual es imaginado desde una nueva perspectiva histórica, desde un horizonte abierto que permite definir cuáles son las aspiraciones vitales que los venezolanos y venezolanas tienen. Proceso de reflexión teórico-práctica que se inició a partir de la búsqueda de las razones que determinaron la agudización de los conflictos entre los objetivos del neoliberalismo y las aspiraciones socioeconómicas del pueblo. Las falencias de la democracia representativa, y su consideración solo como forma de gobierno. El reto no ha sido menor. Se requería encontrarle explicación del por qué a las clases dominantes le aterra el miedo al cambio. Al establecimiento de un sistema económico para la vida. Al establecimiento de una verdadera democracia participativa y protagónica, en donde el Pueblo sea el sujeto principal.

Pues bien, el diseño y construcción de ese nuevo modelo de sociedad, de ese nuevo Proyecto Nacional, tiene que elaborarse a partir de una mirada que coloque lo nacional como su punto de partida. Que "hunda" su razón de ser en lo que somos y queremos ser como pueblo. Necesario es, entonces, construir un pensamiento social que entienda que no es posible alcanzar nuestra soberanía y libre determinación como pueblo, nuestra independencia económica y política; que no se logrará alcanzar una identidad propia, si no se formula una Teoría Social que dé explicación a la necesidad de edificar una Venezuela post-rentista, post-capitalista.

Fue así como se le fue dando forma a una nueva manera de Pensar Venezuela. El Proyecto Nacional que se edifica, se construye a partir de la formulación de un nuevo y renovado marco teórico. La Agenda Alternativa Bolivariana. El Primer Plan Socialista "Simón Bolívar" 2007-2013. El Plan de la Patria 2013-2019, su continuación para el ejercicio de gobierno durante los años 2019-2025; junto a la Ley Orgánica del Plan de la Patria para las 7 Grandes Transformaciones 2025-2031, que el Presidente Nicolás Maduro le ha propuesto al pueblo venezolano como "hoja de ruta" para la construcción del Socialismo Bolivariano son, a nuestro parecer, elaboraciones teórico-conceptuales inspiradas en una nueva teoría social que trasciende la manera tradicional de definir nuestra nación. Es por ello que, cuando se define como Bolivariano al nuevo modelo de sociedad que estamos construyendo, lo hacemos a partir de lo que somos y lo que queremos ser.

En razón de ello conceptos como igualdad, libertad, fraternidad, solidaridad, cooperación, tolerancia, equilibrio ambiental, responsabilidad, desarrollo, para solo mencionar algunos, dejan de ser consignas para convertirse en principios. Conceptos estos que, teniendo su origen en el pensamiento político liberal; que en el siglo XIX tuvieron una mayor carga cuestionadora del capitalismo que en el siglo XX; y que, en el XXI, no se termina de definir el rol que deben cumplir en el diseño de nuevos sistemas sociales a edificar; es por lo que, los venezolanos y venezolanas hemos logrado entender que ellos son los principios fundamentales para el fraguado de un orden social en donde impere la justicia social, en aras de lograr la emancipación de los venezolanos y venezolanas como seres humanos. De eso se trata.

Para lograrlo no solo es necesario ver a Venezuela de manera diferente. Sino que, los cambios, acomodos y reacomodos, la crisis del capitalismo neoliberal, la emergencia de nuevas potencias económicas, de nuevas experiencias de integración como los BRICS, la decadencia de la Unión Europea; pero, sobre todo, la conformación de un mundo multipolar; la consolidación de China como la mayor economía mundial y de la Federación Rusa como gran potencia militar, constituyen una nueva realidad universal que nos dice que debemos ver el mundo desde nuevas perspectivas.

Es por ello que, al pensarlo de manera diferente, debemos preguntarnos: ¿De cuál mundo estamos hablando? Hablamos del sistema mundo capitalista; hablamos del capitalismo histórico, como lo llamó Immanuel Wallerstein.

En sus apodícticas premoniciones, los dueños del mundo hacen desaparecer, como por arte de magia, las crisis del capitalismo mundializado, la desigualdad en la redistribución de la riqueza mundial, la destrucción del medio ambiente o la disminución de las reservas existentes de combustibles fósiles. O, lo que es más grave aún, han hecho creer que el capitalismo ha sido siempre el mismo, es el progreso y el desarrollo, es la libertad, es la democracia.

Es por ello que, la pregunta que hoy debemos hacernos es si, ¿es posible que el mundo siga siendo dominado, guiado, bajo los esquemas del desarrollo occidental?, interrogante esta que no encontrará respuesta en la vieja y caduca teoría social reinante hasta ahora. Quienes siguen aferrados a ellas, están convencidos que el mundo es un mercado abierto a todas las posibilidades, siguen "vendiendo" la idea de que todos tenemos las mismas posibilidades de participar en ella en igualdad de condiciones. Por lo que, quienes no son exitosos en la participación es por no ser competitivos.

El mundo en que hoy vivimos tenemos que verlo de manera diferente. En el presente, "las contradicciones del desarrollo capitalista no proceden solamente de los conflictos sociales entre la clase obrera y el capital, sino también del metabolismo entre sociedad y naturaleza, es decir, de los flujos de energía y material, y, por lo tanto, de lo más hondo de la actitud social hacia la naturaleza". Es por ello que, la superación de la civilización occidental capitalista, no puede verse solo a partir de las contradicciones internas de la misma; sino que, su desplome, su colapso definitivo, habrá de estar determinado por la ocurrencia de hechos externos y de la postulación de nuevos modelos, de nuevas formas de organización de la sociedad, que nos devuelvan la esperanza de que si es posible vivir mejor.

Recordemos que el capitalismo experimentó una gran transformación a partir de la Revolución industrial del siglo XIX; ya que, con el "uso generalizado de combustibles fósiles, pasó de ser un sistema enérgicamente abierto a un sistema enérgicamente cerrado y aislado en comparación con otras fuentes de energía". Hecho este que indujo a la profundización del enorme menosprecio que el capitalismo neoliberal tiene por la naturaleza y el ser humano, como parte de ella; para cuyo establecimiento hubo de valerse de la imposición de las fuerzas del libre mercado; así como de políticas de privatización de bienes públicos. Políticas todas ellas que alcanzaron su mayor significación e implementación práctica a través del Consenso de Washington, y sus programas de ajuste macroeconómico.

El capitalismo neoliberal, generó más problemas que soluciones. La mundialización del mundo termino siendo un absurdo. Las potencias capitalistas de occidente, convencidas de su hegemonía universal, siguieron creyendo que podían tomar las decisiones del funcionamiento de las sociedades a nivel planetario. La globalización y la absolutización de los mecanismos del mercado, eran su mejor garantía. En su desprecio por el estudio de los hechos históricos, obviaron el análisis de su propia historia. Y, frente a la agudización de su crisis en las décadas de los setenta y ochenta de los años mil novecientos, profundizada en el 2007, al igual que en 1929, dejó ver –en toda su dimensión- la obsolescencia de los mecanismos utilizados para la imposición de su hegemonía. Con la mundialización y globalización de la economía el capitalismo neoliberal se fagocito a sí mismo.

Pensar el Mundo de Manera Diferente, es un reto que debemos enfrentar sin las limitaciones heurísticas que la teoría social tradicional impone. Una nueva manera de pensar se abre camino, una visión ecléctica (en un sentido positivo del término) de los problemas sociales, económicos, políticos, culturales y ambientales se apodera del pensamiento universal; y, su ocurrencia es altamente positiva ya que desmiente la prevalencia del pensamiento único.

Es en este marco en donde ubicamos nuestro estudio de la crisis del capitalismo. La pensamos desde una perspectiva heterodoxa. Esto es, desde una visión radicalmente distinta a las concepciones que hasta ahora han "explicado" el mundo; porque, cuando uno revisa las variables que determinan la crisis financiera y económica que estalló en el año 2007 en los Estados Unidos, y afectó al resto del mundo, constata que fue la enorme expansión del capital financiero especulativo lo que la explica; constata, asimismo, que en ella está presente una lucha de clases. Y, al pensar de otro modo imaginamos la redefinición de los marcos teórico-conceptuales que han acompañado los cambios y transformaciones que ha vivido la humanidad.

Construimos una sociedad alternativa al capitalismo neoliberal…

Los neoliberales se creen seres providenciales. En su formación y en su vida, han sido influenciados por el nazismo, el fascismo, el falangismo y el sionismo. Se han educado en instituciones ultraconservadoras, de extrema derecha. Lo cual ha determinado que su inconsciente cultural haya sido invadido por una serie de conflictos neuróticos, generados por la creencia de poder vivir en un modelo de sociedad irreal, inexistente.

Los profesantes del neoliberalismo no han logrado entender que, cada día son más las naciones del mundo, en donde la democracia ha dejado de ser un sistema político y es concebida como la organización de la sociedad, como una forma de vida; que se construye un modelo de economía para la vida; que el Estado está siendo redimensionado, que se edifica un Estado para una nación de ciudadanos, en donde el pueblo es el sujeto histórico de ella; que la integración, dejó de ser simples acuerdos comerciales; que la soberanía y la libre determinación se convirtieron en principios basados en la solidaridad, la cooperación y la reciprocidad, en el respeto como base fundamental de la amistad; que al pueblo hoy no se le puede mentir, ya no cree en las fórmulas neoliberales, la globalización se asume con autonomía.

Entendamos que, ello ha conducido a los gobiernos de Estados Unidos a constatar que está perdiendo su condición de potencia hegemónica universal. El imperio sabe que el mundo se está moviendo. Que, ante el aumento de las injusticias sociales, algo puede pasar. Creé que sigue siendo la única potencia militar. Que es la única nación que puede imponer su hegemonía. Creen que son los únicos dueños del libre mercado. Pero, sobre la manera cómo pueden reaccionar los pueblos del mundo, ante su cada vez mayor e indetenible empobrecimiento, no tienen otra reacción que recurrir a la fuerza, a su supremacismo, para seguir imponiéndose como potencia hegemónica.

Necesario es, en ese sentido, tener claro que cuando hablamos de la construcción de alternativas, estamos diciendo que nuestro cuestionamiento al capitalismo neoliberal debe conducirnos al diseño de un nuevo modelo de organización de la sociedad. Muy distantes estamos de aquellos que creen que, como ocurrió en situaciones anteriores, de la presente crisis volverá surgir la salvación de dicho sistema. No logran entender que la crisis del capitalismo neoliberal es una crisis civilizatoria, que es en la base cultural del llamado occidentalismo en donde hallamos su deslegitimación. Y que, son precisamente estas razones las que demuestran que el cuestionamiento al capitalismo y los debates en búsqueda de alternativas, han dejado de ser ejercicios abstractos y se convierten en algo necesario.

No logran, por tanto, entender que las alternativas están surgiendo y desarrollando a partir de la realidad real que estamos viviendo, que los valores y principios del capitalismo se han deslegitimado; han perdido toda su vigencia y pertinencia. Ello nos dice, entonces, que nuestro cuestionamiento al capitalismo debe ser radical; que la existencia de la propiedad privada depredadora, la explotación, la absolutización de la economía de mercado, la inequidad, las injusticias sociales y la existencia de un sistema democrático formal, deben ser suprimidas si en verdad queremos que el pueblo viva mejor; y, ello no es posible lograrlo en un sistema capitalista.

Miente la intelligentsia neoliberal cuando afirma que más allá del capitalismo solo queda la barbarie. La historia de los sistemas sociales no es un círculo cerrado. Éstos siempre están abiertos a su permanente transformación y conformación, a eso que Hegel llamaba su dejar de estar siendo (anti dassein) y a su volver ser (dassein). Por lo que es allí, en la imaginación del presente por vivir en donde podemos, y debemos dar forma a las alternativas. Allí lograremos comprobar que la alternativa no es "capitalismo o barbarie" sino "solidaridad, cooperación, libertad, fraternidad, igualdad o barbarie".

Pues bien, contra el "capitalismo tal y como lo conocemos" debemos diseñar alternativas. Y, hablamos en plural porque no debemos incurrir en los errores tanto del capitalismo neoliberal, euronorteamericano; como del llamado "socialismo realmente existente" establecido por Stalin, a partir de la III Internacional Comunista, al pretender imponerlos como sistemas únicos. Es por ello que, la construcción de alternativas debemos concebirla como un proceso dialéctico.

En Rusia y China el socialismo no desapareció como forma alternativa a la organización capitalista de la sociedad. Transformaron de manera radical su manera de organización social, económica y política. Diseñaron una nueva manera de relacionarse con el mundo. Fundaron una nueva cosmovisión de la forma de pensarse y de pensar a los demás países del orbe. Rompieron de manera radical con todo dogmatismo y toda forma de concebir las instituciones del Estado y la sociedad desde una perspectiva mineralizada. La dialéctica recuperó el ángel que Hegel y Marx le habían conferido como método para el análisis de las sociedades. Desapareció la concepción irreal que de él construyó una determinada teoría social diseñada por una intelectualidad poco imaginativa, que permaneció anclada al pasado como forma de pensar y actuar. Liberado de esas rémoras y colocado en nuevos marcos teóricos, el socialismo luce su frescura creadora, imaginativa, igualitaria, solidaria, cooperativa, en fin, su carácter humano.

Veintiséis años de asedio imperial…

Pues bien, durante estos veintiséis años no es cualquier enemigo el que ha enfrentado la Revolución Bolivariana. Los planes desestabilizadores, golpistas, el asedio económico y las criminales medidas coercitivas unilaterales impuestas por los gobiernos supremacistas de Estados Unidos y sus aliados de la Unión Europea, no ha sido un asunto circunstancial, mucho menos coyuntural.

Al respecto, téngase presente que, luego del derrumbe de las Torres Gemelas, el 11 de septiembre de 2001, la hegemonía imperial de EEUU mostró sus debilidades y falencias. Desde entonces, el diseño de su política de seguridad nacional ha estado en función de su recuperación como único centro de poder mundial. Estrategia política, en el cual se define a Estados Unidos como un coloso que se alzará sobre el mundo, imponiendo su voluntad y manteniendo la paz mundial mediante el poder militar y económico.

Por lo que, con la designación de Condolezza Rice, como Secretaria de Estado el 25 de enero de 2005, la política exterior de Estados Unidos hacia América Latina, y de manera particular hacia Venezuela, se hizo más agresiva, más intransigente, más unilateral, más intervencionista. A partir de entonces, los gobiernos de Estados Unidos han estado más unidos alrededor de valores ultraconservadores; han demostrado mayor coherencia, en el carácter agresivo y hegemónico de su política exterior.

Para su implementación práctica los gobiernos de Bush, Obama, Trump, Bidem y de nuevo Trump, han recurrido a los halcones de mayor experiencia. Dick Cheney, Donald Rumsfeld, Condolezza Rice, John Kerry, Elliott Abrams, Rex Tillerson, Marco Rubio, Mike Pompeo, John Bolton, Roger Noriega, Otto Reich, John Negroponte, William Browfield, Paul Wolfowitz. Robert Zoellick, Stephen Hadley, como principales ejecutores de los criminales planes desestabilizadores, golpistas e injerencistas para derrocar la Revolución Bolivariana.

Estas agresiones, bloqueos desestabilizadores y golpistas han sido minimizados por algunos personajes que se rasgan la vestidura al denominarse como los "verdaderos chavistas"; así como también, por quienes se autodenominan como la "izquierda original". Por eso, seguimos preguntándonos: ¿A qué puede llamarse izquierda en Venezuela? Interrogante que pareciera tener una respuesta fácil, pero no es así.

Las incertidumbres que nublaban el inicio del nuevo milenio, no se han disipado del todo. Un "Cisne Negro", con su rareza, sigue impactando sobre cómo alcanzaremos lo qué queremos ser; lo cual hace que inventemos explicaciones después de ocurridos los hechos, para justificar nuestro proceder. Por ello, hacemos nuestra la afirmación de Máximo Gorky cuando dijo: "No basta con exponer lo existente, sino que es necesario pensar en lo deseado y lo posible.

La gran transformación de la Patria sigue siendo nuestra esperanza…

Pues bien, es en este marco teórico en donde debe ser colocada la Ley Orgánica del Plan de la Patria para las 7 Grandes Transformaciones 2025-2031 y la Reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos aprobada el 29 de enero de 2026 por la Asamblea Nacional. Leyes que tienen como objetivo superior hacer realidad la esperanza de que los venezolanos y venezolanas podamos vivir mejor. podamos alcanzar la felicidad, la igualdad, la fraternidad. Y es que, como bien lo dijo Don Miguel de Unamuno: "Deberíamos tratar de ser los padres de nuestro futuro en lugar de los descendientes de nuestro pasado".

No nos hagamos falsas ilusiones. No nos llamemos a engaño. Es verdad que el país no se ha detenido, que la administración pública y el sector privado de la economía están funcionando. Es verdad que los venezolanos y venezolanas seguimos realizando nuestras actividades domesticas regulares. Pero, no por ello podemos afirmar que existe un estado de normalidad pleno. La invasión imperial, a la que fuimos sometidos el pasado 3 de enero, nos golpeó muy duro. Para la gran mayoría de los venezolanos y venezolanas hasta que el Presidente Nicolás Maduro y la Primera Combatiente Cilia Flores no sean liberados de su secuestro, la incertidumbre no se disipará.

El legado de Chávez sigue vivo, vigente y pertinente…

¿Qué hacer? Y, aquí el reencuentro con Lenin tampoco es casual. Así como Lenin, en 1902 año en que publicó su libro con este nombre, nosotros pensamos que una de las grandes reflexiones que debemos hacer los socialistas venezolanos, es cómo vamos a enfrentar el presente vivido y el presente por vivir. Cómo hacer para trascender todo reduccionismo y determinismo analítico. Cómo evaluar y redefinir la estrategia del PSUV como organización política conductora de la Revolución Bolivariana; pero, sobre todo, como hacerlo unidos.

Pues bien, déjenme decirles que yo soy optimista de que ello lo vamos a lograr. Los fundamentos teórico-políticos los tenemos. El pensamiento legado por nuestro Libertador Simón Bolívar, de su Maestro Simón Rodriguéz, del General del pueblo soberano Ezequiel Zamora y de nuestro Comandante Eterno Hugo Chávez son herramientas fundamentales para entender la Venezuela que tenemos y la que queremos construir.

De allí que el "Chavismo" sea una nueva forma de hacer política. La misma se expresa en el conjunto de reflexiones que han precedido el fraguado del proceso de transformación revolucionaria, que debe conducirnos a la edificación del nuevo Proyecto Nacional Socialista. El Chavismo es, asimismo, un ejercicio intelectual de alto contenido conceptual, a través del cual se desmonta toda una visión, toda una cultura, sustentada en la teoría de la "mano invisible" de Adam Smith, que colocó al mercado como el sujeto fundamental de la estructuración capitalista, que colocó la ética del mercado, como una ética absoluta. El Chavismo es un reto a partir del cual estamos edificando un nuevo modelo de sociedad que se estructura desde una lógica opuesta a la establecida por la hegemonía del imperio, una nueva forma de vivir, pensada desde Venezuela y para otra Venezuela, una forma de sociedad que trasciende la modernidad occidental, que supera la modernidad capitalista. Es la formulación de un proyecto social para el presente, para lo cual es necesario crear una nueva fuerza social. Es la construcción de una sociedad guiada por el principio de la solidaridad humana, antes que por el lucro individualista; sociedad en la cual, los grupos sociales al unirse y funcionar como pueblo, puedan modificar la estructura política de la sociedad. Es por ello que, el "Chavismo" imagina al Socialismo como un proceso de rupturas, no sólo con el sistema capitalista, sino con quienes se han creído dueños de ese pensamiento. Se trata, para decirlo con Gramsci, de hacer coincidir a la "sociedad civil" con la "sociedad política", para la conformación de una nueva "alianza social" que se desplace al "terreno de lo ético y lo cultural". Ya que -en definitiva- lo que la hegemonía construye "es una verdadera comunidad de valores", una "voluntad colectiva". Y es allí, precisamente, donde se construye el "bloque histórico" de una formación social determinada, en el marco de sus particulares relaciones sociales, económicas y políticas. El "Chavismo" es un nuevo Socialismo, es un nuevo proyecto social, cuya posibilidad de hacerse realidad está determinada por el hecho de entender que los movimientos sociales emergentes, la comuna, el consejo comunal, la ciudad comunal, el Estado comunal, son los pilares fundamentales del poder popular en la construcción de la democracia participativa y protagónica.

El "Chavismo" es una reflexión crítica profunda sobre los fundamentos de la democracia liberal, ya que entiende a la democracia como un "proyecto de identidad ética"; por lo que, construir una nueva democracia, que tenga como marco de referencia la relación entre la ética y la política, requiere conocer que es lo que queremos hacer y cómo hacer para que la democracia sea un proyecto de vida para un colectivo social. El "Chavismo" es, asimismo, una reflexión sobre la necesidad de vivir libremente, sin represiones; de decidir sobre el modo de existencia de nuestro país, lo cual constituye "el hecho social y cultural más significativo de nuestro tiempo, la aspiración y el derecho más legítimo a los ojos de nuestros contemporáneos". El "chavismo" es la conformación de un nuevo ethos cultural venezolano, el empoderamiento del venezolano como sujeto fundamental de la sociedad, el agigantamiento del sentimiento de solidaridad, de amor al prójimo, de respeto al otro, el acto humano humanizado al infinito. Razones estas que hicieron posible que el "Chavismo, como legado de Hugo Chávez, este presente en los venezolanos. Así como en millones de habitantes de otras latitudes que han visto en él un faro de redención para alcanzar una vida feliz, con justicia social, profundamente solidaria, de seres iguales.

Es por ello que, la batalla para la construcción del Socialismo Bolivariano no es cosa sencilla. En nuestro país está planteada una fuerte confrontación entre: democracia socialista Vs capitalismo neoliberal fascista; batalla que encontró, en el resultado electoral del 28 julio de 2024, con la reelección de Nicolás Maduro, como Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela para el período 2025-2031, su mayor expresión. A partir de ella, el imperio y sus adláteres, decidieron jugárselo todo. El objetivo ha sido derrocar a Maduro.

Tal vez sea por nuestra condición de historiador que, frente a los datos sobre los hechos sociopolíticos tenemos la costumbre de dialogar con ellos, de interrogarlos; ya que, solo así podemos saber de qué están hechos y por qué ocurren de una determinada manera. Es por ello que, el análisis del resultado de dicho proceso electoral lo hemos realizado, teniendo presente algunas variables que trascienden al resultado numérico. Veamos, entonces, esos resultados electorales desde otra perspectiva.

Como se recordará en el año 2005 el Presidente Hugo Chávez le anunció al país que se proponía construir una sociedad socialista en nuestra Patria. En el proceso electoral del año 2006, enarbolando las banderas del socialismo, Chávez ganó la Presidencia de la República. Desde entonces, en los procesos electorales presidenciales realizados en los años 2012, 2013, 2018 y 2024, el socialismo ha sido la propuesta bandera del chavismo.

Una primera mirada sociopolítica del resultado electoral del 28 de julio del año 2026, nos permite afirmar que el ideal socialista está arraigado en el sentimiento político del venezolano, como propuesta para la construcción de una nueva manera de vivir. Los más de seis millones de venezolanos que votaron por Nicolás Maduro, lo hicieron por el Socialismo. El discurso de Nicolás Maduro siempre estuvo enmarcado en hacer realidad los principios del socialismo.

Ahora bien, quienes militamos en el ideal socialista debemos evaluar de manera crítica, la votación obtenida por la derecha apátrida y fascista representada por Edmundo González Urrutia y María Corina Machado. Cabe preguntarse, ¿si realmente existen cinco millones de venezolanos que creen y profesan el capitalismo neoliberal fascista? Evidentemente que no.

Creo, entonces, que damos una mejor contribución al proceso revolucionario si reflexionamos en torno al tiempo por venir, a ese presente por vivir, a eso que llamamos futuro. Se me ocurre que bien podríamos dar inicio a este proceso reflexivo a partir de las siguientes preocupaciones:

La primera, siendo que el ideal socialista se ha instalado en el sentimiento político del venezolano, siendo parte de su ethos político, nos obliga a trazar una nueva estrategia política que nos permita acercarnos a los sectores de la sociedad venezolana de los cuales aún estamos distantes. Distanciamiento que ha impedido que la propuesta de construcción de la Venezuela Socialista sea conocida; y, por tanto, el alcance de su bondad no haya sido permeado por los mismos.

La segunda, estamos obligados a revisar los problemas concretos del pueblo. Tenemos la tendencia de jerarquizar dichos problemas de manera uniforme y universal para todas las comunidades; obviando, de tal manera, las realidades particulares que estas tienen. Debemos, asimismo, mejorar nuestra comunicación con el pueblo; algunas veces nos relacionamos con él utilizando un lenguaje y un estilo que retrasa la comprensión del planteamiento socialista; ello ocurre, porque, seguimos sin conocer al pueblo real; porque, se coloca la función de dirigente por sobre el rol de él como sujeto y actor fundamental del proceso de transformación revolucionario; y, ello ha ocurrido porque no nos detenemos a dialogar con el pueblo sobre sus preocupaciones materiales y espirituales. Sobre sus aspiraciones, sobre su situación vivencial.

La tercera, estamos obligados a revisar nuestro discurso. Tenemos la tendencia a mirar hacia atrás. La nostalgia sobre nuestras utopías de ayer algunas veces nos invade. Sabemos que ellas son un presente vivido; pero, queremos convertirlas en el presente que vivimos. No terminamos de comprender que la Revolución Bolivariana y la construcción del Socialismo Bolivariano es un proceso sociohistórico venezolano de nuevo tipo; y que, en tanto proceso revolucionario, puede tener objetivos sociales, políticos, económicos y culturales parecidos a los de otras experiencias revolucionarias, pero no iguales.

La cuarta, como corolario de la anterior, debemos superar el dogmatismo, el esencialismo, la concepción simplista y primitiva que nos lleva a relacionar al pueblo con la pobreza como resultado de una ecuación infalible. Debemos superar, asimismo, la conducta vanguardista cuya actuación está por encima, y es superior a la del pueblo; la cual, engendra el paternalismo y el clientelismo como conductas políticas. Por lo tanto, creemos que, el diseño de una nueva estrategia política, debe conducirnos a comprender que el destinatario principal de nuestra política revolucionaria es el pueblo.

La quinta, del proceso electoral presidencial del 28 de julio de 2024 extraemos la siguiente conclusión: la lucha política a partir de ahora se va a realizar desde dos posiciones políticas radicalmente contrarias; de un lado, quienes creemos en la necesidad de construir un proyecto nacional que hunda su razón de ser en el establecimiento de un modo de vida de democracia socialista, como su pilar fundamental; y, quienes postulan el establecimiento del fascismo neoliberal como modelo de estructuración de la sociedad. Confrontación de la cual Venezuela forma parte fundamental, dada la variedad de riquezas minerales estratégicas que posee; y que, son imprescindibles para los planes hegemónicos de las potencias capitalistas de occidente.

Sexta, en el objetivo de establecer una relación más próxima con el pueblo, debemos revisar, redefinir, redimensionar los órganos del Poder Popular, otorgándoles siempre el rol de pilares fundamentales de la estructuración del Estado Comunal. Es, en esta instancia, donde de manera directa y concreta, encontraremos la información sobre los problemas; sobre la manera como el pueblo percibe su vida, se forma criterios de ella y sobre ella; es allí donde, se fundan y conforman sus expectativas, esperanzas, anhelos, inquietudes; es allí en donde nace su condición de ser social, donde se hace político y comienza a practicar la política; pero, sobre todo, es allí. en la comuna como instancia básica del poder popular, en donde nuestras formulaciones políticas se convierten en asuntos del pueblo.

Séptimo, tenemos que empeñarnos en lograr que nuestras formulaciones programáticas se conviertan en el ideal político de nuestros compatriotas. Para ello, debemos convertir los problemas concretos que hoy padecen los venezolanos en el centro político de nuestra propuesta socialista. Entender que para avanzar en la superación de los mismos es necesario instrumentar algunas reformas políticas y económicas; que, para hacer realidad el socialismo es necesario encontrar solución inmediata a los problemas más ingentes que hoy tiene el pueblo; que, la solución de éstos no pueden esperar la consolidación de la sociedad socialista, para ser satisfechos.

Octavo, es necesario tener presente que vivimos un momento de transición en el camino hacia el socialismo. Debemos entender que, si las bondades de la sociedad socialista son superiores a las del capitalismo, estamos obligados a instrumentar políticas que tiendan a demostrarle al venezolano, durante esta fase transicional, que la construcción del socialismo es, entonces, el único camino que tenemos para alcanzar el reino de la felicidad, la igualdad y la libertad.

Noveno, debemos profundizar en el venezolano, de manera clara y precisa, la certitud de que nuestras diferencias con el capitalismo no son de carácter coyuntural; que no son, tampoco, expresión de un resentimiento político, social, económico o cultural; sino que, el mismo hunde sus raíces en lo más profundos principios del humanismo. Que el Socialismo Bolivariano es una alternativa profundamente humanista y democrática. Porque, para decirlo en términos de Axel Honneth, el socialismo es una organización de la sociedad que posibilita la realización de la "libertad social". Así como que "la libertad social se realiza en el seno de instituciones en las que los individuos se relacionan entre sí según relaciones colaborativas de reconocimiento mutuo, en las que perciben la culminación de los fines de los demás como condición de posibilidad de sus propios fines…". Afirmaciones estas que, deben conducirnos a profundizar la reflexión sobre los conceptos de igualdad, felicidad, fraternidad, solidaridad, afecto y amor, como categorías fundamentales en el proceso de alcanzar la justicia social, como principios primarios del Socialismo Bolivariano. Pensarlo, a partir de estas categorías le confiere a nuestra propuesta de socialismo su originalidad, su carácter novedoso.

Décimo debemos, para lograr que la propuesta socialista no sea solo una idea preñada de nobles intenciones, exponerle al país por qué al nuestro lo llamamos SOCIALISMO BOLIVARIANO. Debemos tener presente que el pueblo venezolano es un pueblo politizado, al cual ya no se puede engañar con cantos de sirena. Que los niveles de educación que han sido alcanzados le permiten tener una mayor conciencia sobre las expectativas de su vida. Si ello es así, estamos obligados a darle carácter terrenal a nuestros postulados teóricos. Debemos entender que la construcción del Socialismo Bolivariano no puede supeditarse al resultado de la discusión sobre la revolución francesa, rusa, china o cubana; a la interminable discusión sobre el carácter marxista, leninista, troskista, maoísta, gramsciano o guevarista del mismo. Es verdad que, todos estos hechos históricos y postulados teóricos forman parte de nuestras reflexiones teóricas; pero, en sí mismos, no definen la realidad que vivimos los venezolanos. Y, no la definen porque son postulados de teoría social que fueron formulados para otras épocas y otras realidades económicas, sociales, políticas y culturales. Por eso, hemos afirmado que, en el Árbol de las tres raíces, encontramos los principios fundamentales de la Revolución Bolivariana.

Décimo Primero, se trata en definitiva, de seguir profundizando nuestra participación en la consolidación de un mundo multipolar. La reaparición de sectores de la ultraderecha -en diversas latitudes del universo- no puede verse como un hecho coyuntural, ocasional, aislado. No, tenemos que estar claros que ello forma parte de la estrategia trazada por el gran capital financiero y de la tecnocracia mediática, para recuperar su poder hegemónico a nivel planetario. Ellos saben que la globalización y las políticas de ajuste neoliberal no les permitieron alcanzar ese objetivo.

Décimo Segundo, se trata, pues, de avanzar en la apropiación de un conocimiento pleno de la realidad venezolana. Se trata de entender que, no podemos actuar sobre esa realidad sino sabemos de qué está hecha, como se hizo y por qué se hizo de tal manera y no de otra. Solo así, podremos comprender el comportamiento político de nuestros compatriotas. Solo así, podremos trazas la nueva estrategia política que la Revolución Bolivariana y la edificación de la Venezuela Socialista están demandando. Solo así, podremos derrotar a los sectores fascistas en su propósito de entregar nuestra soberanía y las riquezas de nuestra patria al capitalismo financiero y de la tecnocracia mediática. Solo así, podremos entender y darle explicación a que lo que ocurrió el 3 de enero no fue cualquier cosa. Fue una acción guerrerista y supremacista que no puede verse como una agresión más; con ella, el imperio nos golpeó muy duro. Nos secuestró al Presidente de la República y a la Primera Dama de la Nación. Nos secuestró al guía y conductor del proceso de transformación socialista. La Revolución Bolivariana sigue de pie.



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Nelson Pineda Prada

*Profesor Titular de la Universidad de Los Andes. Historiador. Dr. en Estudios del Desarrollo. Ex-Embajador en Paraguay, la OEA y Costa Rica.

 npinedaprada@gmail.com

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