La soberanía es fundamental en la política venezolana

Indudablemente, pese a los esfuerzos de muchos, el gobierno incluido, el escenario político venezolano continúa complicado y complicándose. No se ve con claridad la luz a final del túnel. Es más, no se sabe si habrá luz en algún momento. Más de dos décadas de enfrentamientos intensos, de discursos de odio, entre una oposición violenta, corrupta y anti nacional y un gobierno autoritario, soberbio e incapaz, unido a la crisis económica y social multicausal generada, han producido una división nacional difícil de superar en poco tiempo, pese a lo que se haga por remediarla. Además, la herida producida por la invasión estadounidense ha sido severa y la minusvalía nacional resultante gigantesca. El retroceso generado en nuestra independencia y soberanía es incalculable, independientemente de que la población se haya dado o no cuenta, o lo celebre, lo condene o lo ignore.

Desde antes de lo ocurrido, diría yo desde siempre, han existido posiciones ideológicas contrapuestas sobre estas materias. Las ignoramos, las pasamos por alto, nos hicimos los locos, sobre la existencia de las mismas, pero allí estaban y aparecían de vez en cuando al discutir cuestiones concretas. Siempre hubo quienes decían que con los "progresos" del mundo actual y con la "globalización", las fronteras nacionales realmente estaban desapareciendo, por lo que los conceptos de soberanía e independencia ya no tenían la vigencia del pasado. Bastantes veces escuché esas "racionalizaciones" simplistas, utilizadas para encubrir posiciones vergonzosas contrarias a valores, que supuestamente habían sido de todos los venezolanos históricamente, aunque, si revisamos con atención nuestra historia nos daríamos cuenta de que los cipayos siempre han existido.

Muchas veces discutí con amigos, no tan amigos y conocidos, que me parecía inentendible que se hablara del ocaso de las nacionalidades, en momentos en que muchos países en el mundo eran víctimas de luchas violentas basadas en las mismas. No había sino que darle un vistazo a Europa, para darse cuenta de la existencia de innumerables movimientos nacionales en distintos países, incluso de la desintegración violenta de algunos de los existentes y de la existencia de luchas intensas en otros. Ni que hablar de África y el medio oriente. Recuerdo que ante tanta insistencia en mantener un argumento que no era tal, les señalaba que, al parecer, la soberanía de las grandes potencias no se veía muy afectada por la globalización y que Venezuela no podía aspirar a un grado de soberanía menor de la que reclamaban para sí esas potencias.

Para quienes fuimos educados y formados dentro de los valores patrióticos clásicos, la recuperación de nuestra soberanía e independencia nacional es vital para el futuro de nuestra nación, la cual dejaría de existir sin esos dos atributos fundamentales. En este aspecto coincidimos ampliamente con la política llevada adelante por la presidente encargada y llamamos a todos los sectores patrióticos venezolanos a respaldar la lucha por el rescate de nuestra soberanía, la cual sabemos será muy larga, pues ha sido mucho el retroceso. Es inentendible que haya venezolanos que desdeñen el patriotismo venezolano, pero en cambio sí respaldan el "Make América Great Again" (MAGA), que le pasa violentamente por encima a cualquier interés contrapuesto de otro país y que traduce claramente el "patriotismo" de Donald Trump.

Desde ya señalo, que la unidad nacional, como su nombre lo indica: unidad de los integrantes de la nación, requiere primero ser nación, por lo que no puede existir unidad con quienes no se consideran parte de la nación, ni con quienes actúan contra su nación. Y, lamentablemente, éstos no son pocos, pese a que hayan nacido en nuestro territorio y se llamen venezolanos. El deterioro educativo cultural de medio siglo ha impedido incorporar el patriotismo y la venezolanidad, dentro de las neuronas de quienes nacimos y vivimos en este país. A esto se han sumado los disparates de este siglo, en el que el patriotismo se confundió con el chavecismo, y en el que el enfrentamiento anti estadounidense se llevó a niveles de mucha irresponsabilidad discursiva y diplomática.

Dicho en forma directa muy simple: Chávez no es Bolívar, ni lo representa. Ser bolivariano no es ser chavecista. La bandera, el escudo y el himno nacional, así como los próceres e ilustres de la patria son de todos los venezolanos patriotas, sin importar donde militen o no. La lucha por la soberanía requiere de la unidad de los patriotas, donde quiera que se encuentren. La lucha por la democracia requiere la unidad de los demócratas y la lucha por la paz necesita de la unidad de los pacifistas y la búsqueda de la justicia.



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Luis Fuenmayor Toro

Médico-Cirujano, Ph. D., Ex-rector y Profesor Titular de la UCV, Investigador en Neuroquímica, Neurofisiología, Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología. Luchador político.

 lft3003@yahoo.com      @LFuenmayorToro

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