La élite bolivariana gestiona el duelo del secuestro de Nicolás Maduro y Cilia Flores bajo una extorsión imperial. Sin embargo, las expresiones de duelo son bastante ambivalentes. Primeramente, ha llamado a la liberación de Maduro y Flores con la campaña "los queremos de vuelta", que se apaga a medida que avanza su propio conteo diario. Igualmente la Asamblea Nacional ante el pedido de la presidenta encargada adoptó la nueva ley de hidrocarburos en el marco de un re-ordenamiento del árbol legislativo del país. Para satisfacer las exigencias imperiales estadounidenses la nueva ley virtualmente deroga el andamiaje jurídico de la soberanía petrolera instaurada por Chávez para la captura estatal de la renta petrolera. El nuevo marco legislativo, adaptado bajo una amenaza de bombardeo, da la bienvenida a los inversionistas extranjeros, otorga una amnistía a presos políticos y obliga al gobierno a gestionar una política paz con los sectores opositores. Trump por su parte usa el cambio de mando bajo extorsión en Venezuela para romper la unidad en el bloque de los BRICS, pactando el suministro de crudo de Venezuela a India, la que a su vez desiste de importar este crudo de Rusia (https://www.aporrea.org/energia/n415184.html).
En referencia a la extorsión Trumpista contra el gobierno Venezolano el analista y filosofo Ramón Grosfoguel ha acuñado la frase "flexibilidad táctica sin ingenuidad estratégica." En una alocución accesible en internet, Grosfoguel -- como la gran mayoría de amigues de la dirigencia de revolución en círculos académicos, activistas e influencers internacionales -- insiste en descalificar los rumores que circulan sobre la presunta traición a la revolución por parte de los representantes del alto gobierno venezolano (https://youtu.be/gMJFXNnaW2c?si=1cNx5UnZQ52ZphP7). Según su análisis estos rumores hacen parte de una táctica imperial que busca romper la unidad en la resistencia de los chavistas. En opinión de Grosfoguel las negociaciones adelantadas por Delcy Rodríguez apuntan a ‘ganar tiempo’, para re-calibrar las defensas bolivarianas de cara a enfrentar exitosamente otro ataque imperial estadounidense.
Las medidas adoptadas por el ejecutivo y el legislativo bien las podría poner en marcha la oposición derechista, si tuviese mayoría parlamentaria y apoyo del poder judicial con la que cuenta el gobierno bolivariano. Este apoyo nos aproxima al concepto de hegemonía Gramsciano. Poner la hegemonía chavista en favor de una agenda de derecha se ha naturalizado para enfrentar el bloqueo en los tiempos recientes. Esto es lo que Grosfoguel, refiriéndose a otros gobiernos, durante meses ha argumentado como el problema de las ‘pseudo-izquierdas’ progresistas que llegan al poder para liderar la agenda de la derecha.
Según ha podido observar Grosfoguel, cuando los gobiernos progresistas o de izquierda han adelantado una agenda de derecha solo han preparado el regreso a gobernar de la derecha mas reaccionaria y agresiva en el continente. Como un ejemplo muestra a Chile, que con Gabriel Boric, le abrió el camino al ultraderechista nazista Jose Antonio Kast. Otros casos son los de Argentina y Honduras. Lo que están gestionando los Rodríguez, es virtualmente una agenda de derecha para complacer el atraco a mano armada que el imperialismo estadounidenses con el secuestro de Maduro y Flores adelanta en Venezuela.
Pero aún en este escenario Grosfoguel no aborda si las consecuencias coyunturales de la gestión de los Rodriguez finalmente abrirían el camino a un proceso electoral que culminaría en una victoria de la derecha venezolana. En esa eventual contienda electoral, insisto, bajo presión armada y extorsión de secuestro presidencial, los Rodríguez y el chavismo podrían ser abrumadoramente derrotados, pero el país continuaría sin tropiezos en la nueva ruta marcada, insisto, bajo extorsión a los Rodriguez. La élite gobernante podría entonces salir por la puerta delantera de la legitimidad y colorin colorado este cuento de la revolución bolivariana chavista se habria acabado, en paz.
Pero con astucia táctica el chavismo madurista podría muy bien salir reforzado. En ese escenario la pregunta seria si EEUU estaría dispuesto a retirar su amenaza de bombardear y liberar a Maduro y Flores después delos comicios, o si EEUU naturalizaría un nuevo orden tiránico continental basado en la amenaza de bombardear naciones dirigidas democraticamente por mandatarios secuestrables o adversos a sus dictados neoliberales.
Una vez que la oposición derechista ha invitado al imperialismo a interceder militarmente por sus intereses en Venezuela es virtualmente imposible que este renuncie a sacar provecho territorial, legal y cultural de su ejercicio de poder.
Con todo lo anterior quedan muchos interrogantes en la transición que adelanta EEUU. Según ha trascendido la transición venezolana pretende evitar la experiencia iraquí. Alli la invasion imperial genero dispersión en la élite contrincante, que finalmente termino, según el analista Trump, liderando la creación del estado islámico, ISIS. La propuesta imperial es entonces invitar a la élite bolivariana a colaborar y a gobernar juntos. Esta transición consiste en desconectar la economía venezolana de la de China y de Rusia, para anexarla al imperio norteatlantico como lo vienen haciendo hasta ahora con la amenaza de nuevos bombardeos.
Pero y esta ‘colaboración’ es hasta cuando? En dirección a una normalizacion de el actual cambio de regimen la primera pregunta es qué camino tomaran todos los personajes actualmente al frente del gobierno bolivariano? Seguirán manteniendo su núcleo de poder para incursionar en las próximas elecciones o se sumarían a la actividad económica como nuevos capitalistas venezolanos? Una transición en esa dirección demandaría además la activa participación económica del generalato bolivariano implicado en la administración de la economía minera. La saliente élite bolivariana es acusada de captar los beneficios de la economía aurífera y de minerales raros. Una economía que inoficialmente ha oxigenado la economía Venezolana ante la caída de las exportaciones petroleras generadas por el bloqueo imperial estadounidense.
Lo que desde ya podemos vaticinar es que con el actual o con otro de la derecha original poco cambiaría en la orilla sur del río Orinoco. Con la flexibilidad táctica propuesta por Grosfoguel La llegada de las empresas extranjeras invitadas con las reformas Rodrígueristas recrudecería el actual desplazamiento y exterminio cultural de las comunidades indígenas. También empeoraría aún más la actual crisis ecológica en el arco minero del Orinoco.
Las propuestas desde la izquierda chavista insisten en defender la soberanía, unirse por un plebiscito derogatorio de la ley de hidrocarburos rodriguerista, recuperar el hilo constitucional, recuperar los salarios y repatriar los capitales robados a la patria provenientes de las ventas petroleras durante el bloqueo comercial y naval imperial. Sin embargo entre estas propuestas todavía falta incluir la soberanía ambiental. Esto significa incluir como sujetos de derechos a los pueblos originarios, los territorios y las ecosistemas fluviales hoy profundamente afectados por la economía minera. Las propuestas planteadas siguen pendulando alrededor de un mundo urbano totalmente desconectado de los movimientos ecologistas globales, y que invisibiliza el resto de vidas venezolanas, en especial las vidas y entidades no humanas rurales, de las selvas y sabanas venezolanas.
Una defensa decolonial?
Siguiendo el planteamiento de Grosfoguel el gobierno bolivariano adoptó un sistema de defensa muy dependiente de altas tecnologías digitales. Este sistema ha mostrado ser fácilmente jaqueable por la enorme ventaja tecnológica estadounidense. Un sistema militar decolonial, piensa Grosfoguel, debería basarse en métodos mas análogos, por ejemplo soldados apostada en lugares estratégicos de vigilancia. El bombardeo y asalto del 3/1 mostró que ni siquiera esa vigilancia análoga se activó a plenitud por el alto mando militar. El general Padrino Lopez ha reconocido que desistió de enviar a los 20 pilotos bolivarianos a combarir de manera suicida contra 150 aviones claramente superiores tactica y tecnicamente.
La propuesta militar Grosfogueliana adolece de enorme vaguedad pero no es totalmente suicida. Por ejemplo una superioridad similar tenian los EEUU en Vietnam, y aún así perdieron. El costo de vidas vietnamesas fue gigantesco, sin ventaja técnica en su armamento la dignidad del pueblo vietnamita fue su principal arma de combate. Se hizo referencia a esta experiencia en los preparativos civico-militares previos al ataque del 3/1, pero después del ataque la élite bolivariana claramente ha escogido un camino distinto al elegido por Ho Chi Minh.
Con esas premisas, entonces la pregunta es Cómo defenderse de la potencia nuclear dominante en estos tiempos con unas fuerzas armadas rústicamente? Venezuela tiene dos formas de defensa a la mano: El sistema internacional de justicia y la defensa del estado comunal. Para ambas es indispensable tener voluntad de resistencia y contar con un proyecto liberador. La élite bolivariana frente a la extorsión imperial adolece de voluntad de resistencia clásica – su aparato de justicia no ha hecho el minimo esfuerzo por presentar el caso ante tribunales internacionales. El poder ejecutivo por su parte aboga exclusivamente en adelantar negociaciones ‘diplomáticas’ con los secuestradores del jefe del estado, el poder legislativo avala las iniciativas del ejecutivo, todo en aras de preservar la paz en el país.
Hay que reconocer la responsabilidad política asumida por el liderazgo bolivariano para prevenir un escenario de genocidio contra el pueblo Venezolano como el que EEUU perpetuó en Vietnam, Iraq y Afganistán, y el que hoy adelanta con Israel en Gaza. Respecto a la segunda forma de defensa, el poder comunal, el gobierno convierte aquí la voluntad de las fuerzas sociales bolivarianas en un contingente enfocado a colaborar con las empresas petroleras extranjeras. Sin embargo esta renuncia táctica al control territorial que virtualmente ejercen las organizaciones de base en las instalaciones productivas del país también puede ahogar el naciente estado comunal. Es este quien desde el inicio del bloqueo imperial virtualmente ha reemplazado al estado burocrático del gobierno bolivariano, ahora inoperante hasta para salvaguardar la soberanía territorial.
Este poder comunal podría ser aun mas extendido si sus organizaciones fuesen invitadas sinceramente a hacer guardia en los puestos de vigilancia. Recuerdo que durante la elección presidencial del 2012 se presentaron escenarios de sabotaje a las instalaciones del sistema eléctrico nacional. En una de esas instalaciones corría la edificación de un urbanismo por una comuna en construcción. Los operadores de las instalaciones dependían de un escueto esquema de seguridad privada, pero el esquema de vigilancia que la comuna había establecido sobre su territorio garantizaba una custodia masiva de las instalaciones con la participación activa de la población las 24 horas del día. Esto virtualmente blindaba los laboratorios para monitorear la red eléctrica de ser penetrados por agentes saboteadores externos a las instalaciones.
Con este ejemplo como referencia, la única ventaja táctica de Venezuela en las negociaciones con EEUU sigue siendo el control territorial ejercido por el estado comunal. Pero es justamente esta ventaja táctica la que viene siendo atacada mediáticamente por los influencers del propio gobierno. Estos celebran al unisono los acuerdos del ejecutivo con el imperio y ventilan un nuevo marco de prosperidad que instiga al sujeto histórico de la revolución, las masas comunales, a ponerse en armonía con los nuevos ideales de consumo capitalista promovidos por la transición y el cambio de régimen. Esto no es otra cosa que una agenda de despolitizacion.
Las masas chavistas se les promete que los ingresos petroleros serán administrados por dos fondos de inversiones para mantener el resquebrajado bienestar de la población. Los círculos de miseria en los cerros de las ciudades venezolanas atestiguan que estos fondos nunca funcionaron en el pasado. Fue con la activación de las misiones chavistas, en especial la GMVV, que el chavismo empezó a materializar en el espacio un quiebre de época con sus nuevos urbanismos, barrio adentros, y la territorializacion de los procesos comunales.
La actual fase de negociaciones no ha previsto el paso de una economía de guerra económica a una economía presumiblemente en abundancia. Una economía bajo un estado de sitio imperial . Pasar a esta nueva etapa sin garantías redistributivas de la renta petrolera sería una derrota táctica que abordaría el camino a la derrota estratégica para el pueblo.
Por esta razón, cualquier negociación de "flexibilización táctica" seria virtualmente un suicidio estratégico si no tiene al centro la idea de "comuna o nada!". En buen romance esto significa que en las propuestas de la coalición por la soberanía, derogacion de leyes adoptadas bajo extorsión, recuperación de los salarios, repatriación de los recursos robados, y retoma del hilo constitucional, ademas de incluir una vena ecológica por la soberanía ambiental urge también exigir recursos para las comunas que sostienen las mujeres de los barrios. De no recibir estos recursos estas mujeres se verían obligadas a abandonar sus actividades comunales para dedicarse exclusivamente a sobrevivir de lo que eventualmente pueda ofrecer la economía petrolera, que por naturaleza no genera empleo, solo acumulación de regalías, y asentamientos informales en los cerros de las ciudades
Si esta flexibilización táctica no insiste en una financiación directa de la economía y la vida comunal el resultado no será otro que la entrega de las masas chavistas a la derecha. El escenario de la pseudoizquierda ventilado por Grosfoguel.
Pongo en duda si alguna agenda imperial puede ceder tanto como para permitir siquiera un estado de bienestar socialdemócrata al estilo escandinavo, lo que seria el segundo axioma de lo que Grosfoguel denomina "ingenuidad estratégica". Desde el primer momento del ataque, asalto y secuestro imperial las organizaciones de base pidieron al mundo el respeto a la constitución bolivariana, cuya materialización con las misiones y la vida comunal virtualmente había instaurado una hegemonía, como lo imaginaba Gramsci, que caminaba hacia la victoria estratégica de la revolución.
El proceso de transición que lideran los Rodriguez llevara inevitablemente a la convocatoria de elecciones, y a reformar la constitución que tanto le ha estorbado a la derecha y al gran capital internacional. Es lo que Foucault ha denominado la transición de un estado de guerra y represión de cuya victoria pasamos a un estado de dominación y opresión regulado por nuevas leyes. Ni para la flexibilidad táctica ni para la negociación estratégica parece existir un liderazgo que ponga sobre la mesa de negociaciones con Trump ni la soberanía nacional, ni la ambiental ni la consigna "Comuna o Nada!". Es ahí donde claramente observamos una claudicación, y por ende la consumación de un cambio de régimen.