6 de febrero de 2026.- El canciller ruso, Serguéi Lavrov, afirmó que su nación está preparada para enfrentar cualquier desenlace tras el vencimiento del Tratado de Reducción de Armas Estratégicas. Subrayó que, aunque Moscú mantiene su disposición al diálogo, la claridad en la postura de Estados Unidos es un requisito indispensable para avanzar.
Con la culminación de este pacto el 5 de febrero, ambas potencias han quedado liberadas de las obligaciones simétricas que dictaba el marco del acuerdo. Lavrov enfatizó que cada Estado posee ahora la autonomía para decidir sus movimientos tácticos, siempre actuando bajo la base de la soberanía nacional.
La Cancillería rusa reiteró que su proceder no será impulsivo, sino fundamentado en un examen minucioso de la política militar estadounidense. Moscú pretende mantener una conducta ponderada y vigilante ante las transformaciones del panorama bélico global, buscando evitar una escalada descontrolada en el ámbito estratégico.
Por su parte, el presidente Donald Trump descartó la prórroga del antiguo convenio, calificándolo como un esquema superado por el contexto contemporáneo. El mandatario propuso la creación de un nuevo tratado modernizado, lo que desplaza cualquier posibilidad de renovación inmediata del marco legal que regía anteriormente.
El Start III fue un pilar de la seguridad internacional desde su firma en 2010 por los presidentes Dmitri Medvédev y Barack Obama. Pese a la extensión lograda en 2021, la falta de consenso actual deja un vacío normativo alarmante que compromete la estabilidad y el control de armas.
En este periodo de tensiones, la Federación de Rusia reafirma su capacidad de respuesta ante cualquier maniobra que atente contra su seguridad territorial. La diplomacia del Kremlin se mantiene alerta mientras el mundo observa el fin de una era de control de armamento estratégico entre las potencias.