Sueños de un patrullero que votará el domingo

La gente de nuestra patrulla, es casi toda de vieja militancia en el bando del cambio, sin aspiraciones personales innobles. Lo sé bien; en ella sólo persiste el deseo que avance lo que llamamos la Revolución Bolivariana y “Socialismo del Siglo XXI”. Jamás alguien se lamenta por no obtener algo, apostrofar por no ser atendido como cree merecer ni por las dificultades cotidianas. Lo que no significa ignorarlas, sufrir sus efectos y hasta angustiarse por la connotación política que se les da a las mismas. Tampoco dejar de aportar para minimizarlas.

A todos los patrulleros a que me circunscribo, nos unen dos lazos. El primero es hacer una militancia revolucionaria. Que nuestra participación, encuentre vínculos con la aspiración de cambiar sustancialmente la sociedad de la cual formamos parte.

No hay conformidad con realizar actividades formales y menos sentirse utilizados por sólo llenar espacios, agitar puños, mientras prevalece el vanguardismo. Tampoco agrada que la patrulla sea una veleta agitada por el viento y que a nadie le interese lo que haga, salvo en momentos que los “rebullones de Juan Primito” o “los pájaros negros” de Alfred Hitchcock, vuelan sin orden ni concierto y se convierten en amenaza oscura.

El otro lazo es el afecto y la aceptación sin límites del liderazgo del presidente Chávez. Tanto es así, que cuando este grupo de hombres y mujeres, somete a crítica la conducta del gobierno, el manejo del partido, funciona el tácito acuerdo, resultado de una convicción profunda, que en asunto de fallas, omisiones y puesta en práctica de concepciones que creen equivocadas, nada es atribuible al presidente. Es un principio sagrado no erosionar ese liderazgo hermoso, que como dice uno de los nuestros, “nos lo mandó Dios”.

Eso no es producto de un sentimiento mesiánico o necesidad sensual de rendirse al liderazgo fuerte, sino una comprensión muy racional de la tipicidad del proceso político venezolano.

Alguien dijo que el Caracazo, el golpe de estado frustrado de febrero del 92, que sacó a Chávez del anonimato y el aplastante triunfo electoral de éste en diciembre del 98, se combinaron para naciese un líder carismático con un proyecto de cambio a favor de la soberanía, dignidad nacionales y la construcción de una sociedad equilibrada y sana. El líder pudo unir a los miles o millones de venezolanos, unos siempre en la idea más o menos sistematizada de cambiar la sociedad y otros, por sentir la comezón del hambre y la carencia de todo. Pero fue más allá; casi demolió a los viejos partidos del status, levantó las banderas de “El Libertador”, aquellas sensibles y trascendentes de la unidad e integración de nuestros naciones para que circule la vida bondadosa y podamos compartir nuestras ventajas.

Estos rasgos, hacen de nuestro presidente un líder; su fuego nos galvaniza a todos. Por eso tanto respeto y devoción no son sentimientos perdidos ni injustificados.

Por estas cosas bellas, nuestra patrulla saldrá a votar sin vacilaciones. Ya tenemos dos candidatos, escogidos de manera unánime entre los integrantes de la misma y quienes salieron para las elecciones - quizás por darle participación a las minorías - donde votarán todos los patrulleros del Municipio Bolívar del Estado Anzoátegui. Pero debemos escoger once, lo que significa que nos faltan nueve.

Esta patrulla está formada por hombres y mujeres muy independientes que no participan de grupo alguno pero si tienen un proyecto global. El arriba expuesto y el relativo al partido.

Votará tomando de la lista, con precisas pinzas, de los bloques –parecieran tres – aquellos candidatos que por distintos mecanismos y vías, sabemos que podrían recoger nuestras aspiraciones y demandas.

Queremos que a mediano plazo – más cerca del corto posible – el partido se convierta en el mecanismo de intermediación entre las masas, el pueblo, chavista y no chavista, pero ansioso de cambio y el gobierno. Que éste, se convierta en definitiva en una instancia, que gerencie, administre en función de los intereses populares y bajo la supervisión y orientación del partido. Y a ellos rinda cuenta. Éste debe dirigir el proceso, interpretando las aspiraciones del pueblo y el gobierno ejecutar.

El liderazgo del presidente Chávez no está en discusión ahora ni podrá estarlo en el futuro.

Las ideas que, el partido es sólo una máquina electoral, para nutrir manifestaciones o apoyar lo que la vanguardia decide, ejecuta o frente a circunstancias previstas o inesperadas, no son las de nuestra patrulla.

Por eso ella aboga por darle al Psuv una organización moderna y no la de un ente “secundario” o invitado de piedra, como propusiese alguien. Piensa que las patrullas no pueden ser islas, en el sentido estricto del término. Sin contacto con el mundo exterior, con el pueblo, con las otras patrullas y el partido todo.

Ellas, las patrullas, desvinculadas de las partes y del todo, sólo serían cuerpos inertes, nada revolucionarios, sin instrumentos para la orientación y el combate. Un ejército en retirada desordenada, sin todavía haber entrado a combatir. Organismos susceptibles para la manipulación y el secuestro.

Por todo eso, la patrulla votará también para que se discutan y aprueben los estatutos y la teoría organizativa partidistas inherentes al proyecto global para cambiar a Venezuela.


damas.eligio@gmail.com


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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

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