Cuando más suena la rueda menos sirve

Los ruidos del PSUV en el Zulia

En compañía de dos amigos y con cierta preocupación, hace ya algún tiempo nos dimos a la tarea de seriamente invertir un precioso tiempo de oficina especulando sobre la manera cómo sería la metodología para erigir la construcción del PSUV en el Zulia. Una cosa sí quedaba clara: para nada sería fácil, y mucho menos que “los de siempre” permanecerían de brazos cruzados a la hora de ir concretándose lo definitivo de su posible relevo, si es que realmente se trataba de ir corrigiendo o depurando fatídicas posturas y actuaciones del pasado en nuestra región, MVR.

Debo reconocer ahora cuando un buen trecho del camino hemos religiosamente recorrido, que los tres aun podemos considerarnos tan inocentes como los muchos que desprendiéndose de todos sus perjuicios y malas experiencias acudieron a los diversos llamados y viajes que se pautaron a la ciudad capital. De nada han servido los aparentes “antivirus” que han pretendido inmunizar al gran reto que se nos avecina. En lo que a mi compete, ahora encuentro razón a las célebres palabras de uno de esos que he dado por llamar “los de siempre”, el cual como todo Matusalén convencido de las centurias que aun le faltan, refería “yo esperaré que bajen las aguas, y solo quede la espumita”.

El mismo hecho que la Comisión de Apoyo Regional se reúna en los espacios de un Hotel Intercontinental (del Lago) y le de a su Sala Situacional no el compromiso de los Cinco Motores Constitucionales (o a la Reforma Constitucional) sino a las cinco estrellas de la opulencia y el desmedido confort consumista que ha condenado a gran parte de la población mundial al abismo, no me parece poco producente para encontrar el camino de construir el “hombre nuevo”.

Para nadie parece ser un secreto que a partir de la construcción del PSUV en la región no sólo se ha pretendido escoger las candidaturas para las próximas elecciones a Gobernador y Alcalde, sino que a partir de lo que aun ni siquiera es se orientan campañas difamatorias a todos quienes pretendan vulnerar dichos planes. Más allá que todos seamos soldados, rasos, la compañera Lina Ron debe deslastrarse de aquellas ínfulas de “generala”. Si ella pretende galones en el Zulia, como según parece los ganó en Caracas, debe comenzar siendo más camarada y menos déspota. Más solidaria y volcada a lo que verdaderamente reclama el momento histórico de nuestra región. Experiencias pasadas como el Comando Ayacucho y Maisanta en gran parte son las causas de que hoy Manuel Rosales aseche desde la Gobernación. En ambos intentos hubo en caraqueño que creyó que se la estaba comiendo.

El grado de descontento, desinformación y desorganización en el Estado es tan evidente que nada descabellado sería que una Comisión de la Presidencia se avocará a revisar la autenticidad de los Propulsores y verificación de las listas de asistencias a las Asambleas de Batallones. El ruido hoy por hoy levantado en el Estado se torna señal inequívoca de que algo está pasando, y por eso de que la rueda que más suena es la que menos sirve, de revolucionarios está revisar la carreta y los correspondientes carreteros. “Únicamente la conciencia podía prevalecer sobre los instintos que nos rigen” (Fidel Castro Rus).

waldo.munizaga@corpomaracaibo.net


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Waldo Munizaga


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