Basta de lloriquear como escuálidos lo que no supimos defender como Chavistas

Mientras que del otro lado del turbio ajedrez político que se presenta hoy por hoy en Venezuela, la Oposición hace descomunales esfuerzos para que su triunfo no sea eclipsado una vez más por sus frecuentes y "genéticas" tarugadas; de este lado, desde donde se supondría, ya que todos somos Chávez, estuviéramos comportando con compromiso aleccionador la responsabilidad de asumir con solvencia autocrítica los resultados y el debacle electoral de este 6D, como bien nos lo marcó con el ejemplo nuestro Comandante el 4F y durante todo su gobierno; desgraciadamente vemos a muchos dándose desquiciados "golpes de pecho", tratando de pescar, pareciera, en río revuelto, algunas veces incluso siendo capaces de amagar con sacarle el "tapón" a la "embarcación", lo que de seguro sería el definitivo e inmerecido hecatombe que durante años y décadas tendríamos que pagar todos, y que, por la obsesiva sed de venganza de quienes no les temblará la mano a la hora de hacernos pagar nuestra osadía, muchos no tendríamos las condiciones ni las oportunidades para sobrevivir al hecho.

Los errores y consecuencias de nuestro reciente revés electoral evidencia que todos sin excepción tenemos responsabilidad y causalidad en el hecho, nadie imaginaba que nos darían, como efectivamente nos dieron, contra el piso. Pero afortunadamente y a pesar de las difíciles circunstancias que se nos avecinan, la Oposición comienza ha sacar las "garras", hecho que nos favorece estratégicamente, ya que por primera vez desde que asumimos en el 99 las riendas del gobierno, nos toca compartir con ellos la responsabilidad del rumbo de la nación. Gracias que ampliamente dominan a placer uno de los cinco Poderes Públicos del Estado venezolano a partir del 5 de enero serán tan responsables como nosotros de lo que pase en el país. Por primera vez teniéndolos en posición ventajosa en la Asamblea Nacional nos obligará a maximizar la eficiencia en todas las estructuras de gobierno. Lo que redundará que todo funcionario público, de no querer ser destituido y de parar de "patitas" en la cárcel, buscará ser ejemplo de eficiencia y honestidad.

Si bien es cierto que en su sano juicio nadie se esperaba la contundencia de los resultados de este oscuro 6 de diciembre, mucho menos lo estaba una Oposición que en estos momentos recién es cuando "comienzan" ha tomar conciencia del enorme compromiso al que están obligados a administrar. Compromiso que podríamos aventurar diciendo orgánicamente no están preparados ni capacitados ha cumplir, ya que no sólo nadie votó por ellos, y sino que las expectativas que de alguna u otra manera lograron sembrar en la población venezolana no están en capacidad de cumplirlas, sino que por el contrario por todos los medios tratarán de azuzar y agudizar. Solo gracias a este triunfo y más cuando de manera arrogante vienen asumiendo sus condición de verdugos de las conquistas de la Revolución, el venezolano atónito tendrá por vez primera la oportunidad de reconocer el verdadero rostro y despiadado comportamiento de aquellos que, totalmente embriagados en su delirante enfado por desmantelar las alegrías y satisfacciones reivindicativas que hasta el momento se han logrado, están quedando meridianamente desenmascarados y al descubierto.

Resulta un hecho cuestionable y vergonzoso que hasta el momento no hemos logrado arraigar en la conciencia del venezolano lo que realmente ha costado alcanzar lo que ahora podemos verlo inexorablemente evaporar por el grandísimo "peo" en que nos hemos metido a consecuencia de dejar que la mayoría creyese que la Oposición acabaría con las "colas" que ellos mismos han creado. Ahora cuando las "ratas" por fin se han apoderado de la "nevera", el problema ni siquiera se torna exclusivamente comunicacional es principalmente educativo y, sobre todo Moral, por tanto no es responsabilidad absoluta de comunicadores y periodistas, tampoco de maestros ni profesores, sino de todo aquel que demande una vida digna y en paz, denunciar y verdaderamente transmitir lo que de seguro será la diferencia entre la vida y la muerte del Proceso Bolivariano de Venezuela, sobre todo ahora cuando verdaderamente se pondrá a "pasar trabajo" a los más débiles de esta contienda por la vida. Este amargo y peligroso reto verdadera y urgentemente tendrá que verse transformado en un hecho electoral para los próximos comicios del venidero año, de manera hacer recular a quienes hoy por hoy creen de manera demoniaca haber vencido la política de inclusión socialista del gobierno.

La tarea de por sí no es ambiciosa, mucho de lo que se requiere hacer lo realizará, de manera desvergonzada, la misma ambiciosa Oposición. Tarea que el decrépito de Ramos Allup ha tomado la delantera, más allá de hacerlo ver como el simpático y bonachón "viejito" con un muy buen sentido del ritmo y que diariamente solo pretende alegrarnos con su excentricidad y ocurrencia, hay que hacer verlo tal como realmente es, un deleznable sujeto que bajo la máscarada de la jovialidad esconde y trafica un profundo desprecio y consideración por las personas humildes. Los recientes embates que de manera vil y rastrera ha llevado en contra de los Médicos Comunitarios recoge la velada y miserable intención de desacreditar y descalificar el ejercicio legal de estos dignos y calificados profesionales de la Salud. Por supuesto para desmontar y estigmatizar una de las Misiones banderas de la Revolución, como lo es en el sagrado propósito de garantizar una salud de calidad, digna y gratuita para todos los venezolanos. Como "jugandito lo mete el perro" pretenden obtener los mismos resultados logrados con el gran fraude de que "acabarían con las colas", arremeten tratando de deslegalizar no solo la profesión de los Médicos Comunitarios, sino que de manera sistemática y arrogante también enfilarán sus baterías en contra de los abogados, y demás profesionales formados en Revolución. Tienen el descaro y el valor de llamar "chicheros" a toda una juventud que deseosa de contribuir con el desarrollo del país diariamente se aboga hacia el loable trabajo por la vida y no mercantilizar el derecho por la existencia. Imperdonablemente descalificando incluso a esos otros padres de familia que con verdadero sudor en su frente llevan el "pan" a su familia y que son testimonio viviente de sus políticas de exclusión y abandono, cuando ellos precisamente eran gobierno. Esta actitud visiblemente peyorativa solo es el fruto de su profundo y encarnizado odio clasista que tienen todos estos falsos señores de la Oposición, que ahora de manera fehaciente quedarán grotescamente al descubierto.



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Waldo Munizaga


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