La izquierda debe analizar la realidad del chavismo

El triunfo social parlamentario de la oposición venezolana ha abierto cambios en el chavismo que llevan a la pregunta de por qué no se hicieron antes.

Hoy hace afirmaciones que no se le oían.

Sostiene que el modelo basado en la renta del petróleo se agotó y debe remplazarse. Hay que crear una economía del trabajo…, dice, y diversificar las exportaciones que den divisas.

Levantar una economía nacional para no depender del extranjero.

Para realizarla el gobierno busca acuerdos con un sector del empresariado aceptando sus peticiones de medidas que le garanticen ganancias y seguridad.

Hace mucho tiempo está claro que la dependencia de un solo producto es inseguridad para los pueblos.

Venezuela tuvo el petróleo a casi 100 dólares y no realizó las acciones para salir de la monoproducción.

Había que calcular el gasto social considerando paralelamente el capital para esas nuevas inversiones.

Recién ahora se ha resuelto subir el precio del combustible interno que solo cubre el costo para echarla en los vehículos.

Explicando esa política el vicepresidente Istúriz y el presidente Maduro usan la expresión que se “cosificó” la relación con los necesitados optando por la entrega de bienes. Y más aún que no se logró el cambio ideológico indispensable.

Se acepta haber cometido errores sin explicitar que se originaron en la conducción imprevisora de Chávez.

Es elogiable la voluntad de lucha y cambio del chavismo. Cuenta a su favor con un apoyo popular fuerte e importante en las fuerzas armadas.

El resultado de una rectificación ahora no está claro hacia adelante. Para este año el sesgado FMI proyecta una caída del 8% y una inflación del 700%.

Estados Unidos ni la oposición van a abandonar su objetivo de sacar a Maduro.

Ya han rechazado el plan económico de emergencia. El quiebre institucional está a la vista.

Tampoco es seguro que el plan se realice con eficiencia por el partido y sus funcionarios.

En estas circunstancias es válido mirar a Bolivia donde sin un enfrentamiento como el venezolano a los grandes empresarios se tiene estabilidad y logros económicos.

Posiblemente el chavismo no calibró bien su política hacia el capitalismo interno. Un luchador de la resistencia armada contra la dictadura en Chile escribió sobre la derrota: sobrevaloramos nuestra fuerza y subvaloramos la del empresariado.

La izquierda venezolana debe ganar no solo pensando en unos años sino en establecer un orden socialista sostenible… con visión de siglos.

Menos ya no sirve.

Por un Movimiento para una nueva civilización, sustentable-solidaria



romulo.pardo@gmail.com



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