El 14 A nos jugamos algo más que una victoria electoral

Es posible que a muchos les cause risa y acaso nos puedan premiar con lo más granado de los epítetos que pululan en las redes sociales, por lo que con absoluta convicción planteamos en este trabajo, cuyo contenido se enuncia en el titular, que es un llamado de atención, para quienes ven este proceso como un simple torneo en el cual debemos mantener el poder conquistado a medias con el sacrificio del Comandante Hugo Rafael Chávez Frías.

El problema es que no podemos, ni debemos descontextualizar la actual coyuntura política venezolana de la crisis social y económica que sacude al mundo y que amenaza con desembocar en una crisis militar aupada por los centros de poder imperial en Estados Unidos y Europa, cuya loca carrera por dominar al mundo y a la naturaleza como un todo, para salvar su desastrosa cultura del consumismo y el individualismo, no tiene límites ni raciocinio.

El 14 de abril tenemos la oportunidad de oro, para meterle la zancadilla al imperio, que pretende la recolonización de América Latina y el Caribe y aplastar el auge económico, industrial y tecnológico de la región asiática, para lo cual ha puesto en práctica un ajedrez, que busca poner en jaque a Rusia y a China, las dos grandes potencias, que le adversan en el oriente europeo y en Asia.

La agonía del imperio, que desmiente de por vida al tarifado y manipulador Francis Fukuyama, con su grito del fin de la historia y de las ideologías, con la caída del muro de Berlín y del bloque Soviético, está llevando a los dirigentes del colonialismo imperial en Europa y Estados Unidos a quemar sus últimos cartuchos, que no son otros que impulsar conflictos que pudieran conducir a la tercera guerra mundial, sin importar las consecuencias para la humanidad que pudiera desaparecer de la faz del planeta producto de un holocausto nuclear. Este diabólico proyecto pudiera tener su inicio en la región asiática con una confrontación entre Corea del Sur y Corea del Norte, que está siendo atizada por el Pentágono y la OTAN.

Lógicamente que la fuerza del músculo que está mostrando el imperio en la región asiática que junto a sus lacayos aliados busca llevar a la guerra a Corea del Norte, pudiera desinflarse con acontecimientos que están desarrollándose en el mundo y entre ellos está el proceso electoral del 14 de abril en Venezuela.

Una aplastante derrota de la derecha apátrida en el próximo torneo electoral, donde la revolución bolivariana alcance 70 de por ciento de los sufragios emitidos, sería la sepultura de lo que queda de influencia de Estados Unidos en América Latina y el Caribe. Esto lo tiene presente la administración Obama y por eso están activando a los Vargas Llosa, Plinio Apuleyo Mendoza, Julio María Sanguinetti y otros “intelectuales” del clan Fukuyama, con la complicidad de dirigentes de la MUD, para tratar de sabotear el proceso electoral que se avecina y proteger a la entelequia política representada por la decadente derecha venezolana.

Estados Unidos tiene pendientes los frentes de Irak y Afganistan, donde la invasión y la masacre de los pueblos no bastó para dominar el escenario, sino que todo lo contrario allí la resistencia es profunda al igual que en Libia. Siria está demostrando que no es Libia y la derrota de los terroristas armados y pagados por el imperialismo occidental está escrita, porque se trata de un pueblo organizado y orgulloso de su gentilicio, que no va a permitir que la “Malinche” vende patria, le pisotee y, la victoria de Siria, sobre sus agresores, representa otra derrota militar para el imperio, la cual aunada a la derrota civil en Venezuela, dejaría a este monstruo de mil cabezas con la moral muy baja y prescindiría de sus mantenidos en la cuna de la revolución bolivariana y es posible que hasta busque la vía diplomática con el reconocimiento de la soberanía y libertad del pueblo de Bolívar.

En otras palabras la derrota delo 14 A a la derecha venezolana, pero que tiene que ser convincente, representa un recule para el imperio en sus propósitos guerreristas en pos del pillaje y el saqueo de los pueblos desarmados y ricos en recursos naturales.

Lo otro es que con un triunfo indiscutible de la revolución bolivariana, dejaríamos sentado que el Comandante Hugo Rafael Chávez Frías, ahora es cuando está vivo y entrando en combate, con lo cual su liderazgo y la profundización de sus ideas arroparían con más vigor al continente americano y sus seguidores en el mundo tendrán una fuerte inyección de energía para continuar potenciando y organizando al poder popular contra el imperialismo y de esta manera enterrar definitivamente la amenaza de una tercera conflagración mundial. Por eso afirmamos que el 14A, nos jugamos algo más que una victoria electoral.

Periodista*

CNP 2414 cd2620@gmail.com


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Cástor Díaz

Periodista CNP 2414

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