Sobre la reunión de Unasur

El día de la dignidad de los pueblos de Nuestra América

Un país que se respete a sí mismo no necesita mercenarios, ni soldados, ni bases militares norteamericanas para combatir el narcotráfico, ni proteger la población en los casos de desastres naturales, o brindar cooperación humanitaria a otros pueblos.

Fidel Castro Ruz

Debo comenzar diciendo que me siento profundamente agradecida de ser testigo presencial de los profundos cambios que tienen lugar en el escenario latinoamericano actual.

Me enorgullece ver al Presidente de la República Bolivariana de Venezuela tomar la palabra en una reunión de los países que integran la Unión de Naciones Suramericanas, oponiéndose gallardamente contra la instalación de bases militares en la nación colombiana. Y hacerlo con argumentos lógicos y contundentes, que sólo pueden ser ignorados o subestimados por los que definitivamente juegan al entreguismo imperial o por los que Martí llamaba en su tiempo, los “criollos exóticos”, aquellos cuyas estructuras mentales se encuentran al servicio de esquemas colonizadores.

Contraria a la perspectiva del Presidente del Brasil – de quien pienso que no estuvo a la altura de la gravedad de las circunstancias que se discutían – celebro que esta reunión haya sido televisada. Allí tuvimos la oportunidad de ver a un Uribe desaforado, nervioso, irritable; a un Alan García guabinoso, sarcástico e hipócrita…Y en forma contrastante observamos declaraciones enérgicas, respetuosas y apegadas a los hechos, por parte de Evo Morales, Rafael Correa, Cristina Fernández, Tabaré Vázquez, Michelle Bachelet y el Presidente Chávez. Éste último lucía particularmente radiante y seguro de sí. Frente a la natural indignación de Correa y Morales por la profusión de argumentos falaces o manifestaciones hipócritas del Presidente Uribe, el Presidente Chávez reía. Hace escasos días comentaba precisamente la vocación de mentir del Jefe de Estado del Gobierno colombiano. “Es su naturaleza”, me imagino que pensaba el mandatario venezolano.

¡Qué gusto para Bolívar y para Martí si hubiesen podido a escuchar a nuestros líderes en la reunión de Unasur! Ya muy bien lo declaraba el apóstol cubano refiriéndose a los líderes independentistas:

“Hay hombres que viven contentos aunque vivan sin decoro. Hay otros que padecen como en agonía cuando ven que los hombres viven sin decoro a su alrededor. En el mundo ha de haber cierta cantidad de decoro, como ha de haber cierta cantidad de luz. Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres. Esos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que les roban a los pueblos su libertad, que es robarle a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana. Esos hombres son sagrados.”

Estos tiempos nos regalan tres gigantes… Evo Morales, Rafael Correa y Hugo Chávez abanderan nuestra dignidad.


martieducador@gmail.com


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Gladys Emilia Guevara


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