No pudieron contigo y no podrán con nosotros

La eliminación del líder causa un colapso inmediato cuando este es un autócrata. Sin su figura, no hay órdenes, el grupo se desmoraliza y la cohesión se desvanece, ya que los llamados al relevo pueden no tener las mismas metas o estrategias. Por el contrario, cuando el líder desaparece y la estructura está regida por una meta colectiva o una ideología clara, lo más seguro es que aparezcan nuevos líderes.

En una explicación metafórica: si a una serpiente se le corta la cabeza, la culebra muere; pero cuando se trata de una hidra —ser mitológico, pero también real, pues existe el hidrozoo de agua dulce—, al cortarle una cabeza le surgen más.

Cuando Chávez muere a los 58 años de un cáncer extraordinariamente agresivo que se desarrolló en apenas un año, la Revolución Bolivariana no murió con él. Se sostuvo, se aferró a una meta, a un sueño y a una doctrina bolivariana. La revolución aguantó la arremetida de la oposición interna, a todas luces comandada y financiada por el gobierno de los EE. UU. El ataque fue feroz, impúdico y costoso. No les importó destruirlo todo, desde los semáforos en las calles hasta las familias más humildes. Utilizaron todo cuanto estuvo a su alcance: campañas de desprestigio, destrucción de la moneda nacional y confabulación con gobiernos extranjeros hostiles a Venezuela. Hicieron cuanto pudieron para que cualquier persona que se declarase chavista fuese execrada, marcada y hasta humillada dentro de su círculo social e incluso dentro de su propia familia.

Sin embargo, es más que evidente que no hubo vacío de poder al desaparecer Chávez. Podríamos buscar las razones por las cuales no lo hubo —entre las que debemos reconocer la profunda ascendencia de Chávez en la Fuerza Armada Nacional Bolivariana—, pero destaca la cohesión e inteligencia del equipo de personas que acompañó a Nicolás Maduro, en contraste con la innegable estupidez y dispersión de quienes fungían como la oposición, que terminaron desprestigiados y divididos.

La cohesión de las fuerzas bolivarianas tiene un origen real y resiliente desde el año 2001, año en que se inició la arremetida de los EE. UU. para cambiar el gobierno en Venezuela. No obstante, es pertinente recordar que tal unión se acrisoló el mismo día del funeral de Chávez ante decenas de jefes de Estado y representantes de otras naciones. Maduro dijo: "No pudieron contigo y no podrán con nosotros jamás... aquí están sus hombres y mujeres leales... hemos roto el maleficio de la traición a la patria y romperemos el maleficio de la derrota y de la regresión".

El 3 de enero de 2026, Nicolás Maduro es secuestrado por el comando de élite Delta Force en una operación apoyada por las superfuerzas armadas de los EE. UU., denominada "Resolución Absoluta". El nombre es coherente con el enorme gasto militar y político, pues asesinaron a cien personas esa madrugada. Tres meses antes, ya habían movilizado todo su poder militar disponible en el hemisferio para bloquear el mar territorial venezolano, intimidando a la navegación civil y destruyendo con misiles lanchas con motor fuera de borda, matando a todos los tripulantes e incluso rematándolos. Conminaron a las aerolíneas comerciales a suspender vuelos y ejecutaron su plan de asalto, milimétricamente planificado, para demostrarle al mundo —léase Rusia, China y toda Europa— que ellos son el imperio dueño del hemisferio occidental; es decir, de la América toda.

Vale la pregunta: ¿Falta nuevamente el líder? Observando la importante aceptación de Delcy Rodríguez en las bases del pueblo chavista, en las fuerzas armadas y hasta en el seno de la oposición (o mejor dicho, de las oposiciones actuales), vuelve a emerger la tesis de la hidra. Por si no se han dado cuenta, solo María Corina Machado —nombre que me cuesta mucho escribir— ha intentado desprestigiar a la Presidenta Encargada. Machado ha dicho que Delcy es "artífice de la tortura" y una "comunista aliada de potencias extranjeras". También ha afirmado, en foros y programas de televisión en los EE. UU., que Delcy no tiene el respeto ni el apoyo del pueblo venezolano.

Esto inmediatamente nos hace recordar que eso mismo dijo Donald Trump de la propia Machado, como base para explicar lo inédito del caso de la invasión militar gringa sobre Venezuela; pues, en términos ajedrecísticos, fue un "peón por rey", continuando el juego al quedar la dama en el tablero. Este cambio en las reglas, este hecho de cambiar el gobierno sin cambiarlo, es lo que demuestra que la Revolución Bolivariana, sembrada por Chávez, sigue viva y campea.

Yo estoy seguro de que Nicolás Maduro saldrá en libertad. Ya es un hecho que dejó de ser un preso por cargos delincuenciales para ser un preso político internacional, pues en la primera audiencia se desmoronó la única acusación que daba sustento legal a su detención: el narcotráfico. Todos los demás cargos son eminentemente políticos, pues tener, mostrar, comprar o incluso usar armas para atacar o defenderse del ejército, policía o agentes de la CIA de los Estados Unidos, entra en el plano de los hechos políticos. Así, el liderazgo que Maduro logró por sí mismo, por mérito propio, lo convierte en un nuevo Assange o Mandela; ya no por publicar marramuncias ni por luchar contra el racismo, sino por convertirse en símbolo del asalto a la soberanía y demostración inequívoca del imperialismo sin emperadores.

La estructura bipartidista de los EE. UU., sostenida en los intereses y no en aliados, pudiera hacernos pensar que la acción militar de Trump sobre Venezuela se mantendrá indefinidamente, pero no será así. Para que ese bipartidismo sobreviva a sus propios errores, se mantiene oscilando: aprieta y afloja. Los republicanos, intransigentes y racistas, necesitan los votos de los demócratas, dóciles pero traicioneros; así que hoy se muestran duros contra Venezuela, pero con aceite petrolero aflojan.

Maduro es un preso político de Donald Trump; por lo tanto, al salir Trump regresará Maduro. Por los vientos fríos que soplan en Minnesota, y los rumores que corren en islas privadas y balances contables ya sentenciados en tribunales de Nueva York, la salida de ambos será pronto, muy pronto.



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Manuel Gragirena

Profesor Universitario. Ingeniero Electricista. Especialista en Telecomunicaciones. Diploma de Estudios Avanzados en Educación. Ex Sidorista

 manuelgragirena1@gmail.com

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