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El imperialismo continua presente, sólo cambia de ropaje, se viste de gala en los organismos internacionales para aparentar, pero mantiene el látigo, para azotar a los pueblos, apoderarse de sus recursos naturales e imponerles gobiernos que se alineen con sus intereses, al margen del derecho internacional y humanitario y de todo trato diplomático respetable entre los pueblos del mundo.
Jesús Sotillo Bolívar. Profesor de la UCV
Como en los viejos tiempos, pero ahora renovada, con un nuevo ropaje pero con las mismas intenciones, la Planta Insolente, como así fue calificada la invasión extranjera sobre Venezuela, por el Presidente Cipriano Castro, vuelve a profanar el suelo sagrado de la Patria.
Y decimos renovada y con nuevo ropaje, porque ahora, utiliza nuevos métodos, nuevos pretextos, nuevas justificaciones y armas sofisticadas, con el mismo fin, apropiarse de los bienes patrios.
Además de rodear el país por modernos porta aviones dotados de cargas nucleares y marines formados para matar, invaden con tropas especializadas a los países para secuestrar sus presidentes, llevárselos a su cárceles, someterlos a juicios espurios e intentar que sus lacayos internos tomen y formen un gobierno al servicio de los intereses imperiales (en el caso de Venezuela, el imperio yanqui).
El propósito final es valerse de sus lacayos internos, para nombrar gobiernos ficticios, paralelos a los que el pueblo se da constitucionalmente, para luego desde allí, comenzar el saqueo y apoderamiento de bienes que son propiedad del pueblo venezolano (petróleo, derivados, gas y otros minerales).
Mutatis mutandi, los procedimientos son los mismos, cambian los pretextos y las justificaciones. Si antes era supuestas deudas, ahora la justificación es la lucha contra el Narcotráfico, El Terrorismo, las Armas de Destrucción masiva y la Seguridad de los Estados Unidos. Pero en el fondo, de lo que se trata, es de un absoluto atropello contra la soberanía e independencia de nuestros pueblos, para arrebatarles sus riquezas naturales e instalar gobiernos que bailen al son de sus intereses.
El imperialismo, su naturaleza depredadora y codiciosa no ha cambiando con los tiempos. En función de sus propios intereses, sin importarles las consecuencias negativas sobre los demás, arremete con fuerza, para apoderarse de todo lo que signifique energía, dinero, metales, minerales, agua, alimentos, cualquier recurso que le permitan consolidarse como poder hegemónico, y luego vendrán las argucias jurídicas para justificar el saqueo y si eso no es suficiente , entonces utilizan , como lo han expresado, el argumento de “somos el poder y por eso arrebatamos, porque nos viene en ganas y no hay nada que nos detenga”.
En este arrebato codicioso siempre se encontraran, como en el pasado con los malinches y malinchas, que se prestaran, por un mendrugo, al saqueo contra sus propios pueblos.
En el caso de Venezuela, el bloqueo y la invasión , ha contado con nuevos socios, oportunistas, que aprovechando la ofensiva contra el país y las debilidades propias de un pueblo cuando se enfrenta a un imperio, han tratado también de ganar en rio revuelto, congelando dinero ajeno depositado en sus bancos, apoderándose del Oro, depositado en la banca internacional, para luego utilizando el argumento de que los gobiernos son ilegítimos, robárselos y pretender hacer de los pueblos invadidos una verdadera rebatiña.
Así vemos a los Estados Unidos, a quien con razón, el Libertador Simón Bolívar, ese gran visionario dijo: “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias, en nombre de la libertad”.
Y en realidad, eso es lo que han hecho, apropiarse de esas ocho letras sagradas (Libertad), que significan tanto para la humanidad, amoldarla a sus intereses, interpretarla a su manera y tratan de cobijar sus atropellos, vejámenes e intervenciones contra todo pueblo, que no baile a su son, para someterlo y despojarlo de sus riquezas naturales o de la riqueza que con su propio esfuerzo han construido.
En esta nueva arremetida imperial, contra Venezuela, sacan sus garras, no solo para apoderarse del petróleo y sus riquezas naturales, sino, también, pretendiendo desmembrarla y repartírsela (Ya hay antecedentes históricos, documentados, que señalan a Inglaterra como precursora de la división de Venezuela, para repartírsela con EEUU).
Observen los venezolanos y observe el mundo, como violando toda norma del Derecho Internacional, que les sirve de papel higiénico, actúan como zopilotes contra una empresa como CITGO, que le pertenece legítimamente al pueblo venezolano. ¿Cómo estará la piel de los países que tienen intereses, bienes y depósitos en los Estados Unidos?
Pero no conformes con este atropello, sus empresas transnacionales, respaldadas por la dictadura demócrata republicana que allí, tiene más de cien años, el actual dictadorzuelo que los gobierna, estimula a otras naciones para que arremetan contra el territorio venezolano, instalando empresas que explotan las riquezas, como el caso de la Guyana Esequiva, al margen del Derecho Internacional y socavando la amistad y la negociones entre las naciones. Así lo hacen también, con Trinidad, que otrora fue territorio de la Capitanía General de Venezuela, compran a su primera ministra, torpedean los acuerdos gasíferos que existían entre los dos países, y convierten a la Isla, en una especie de porta-aviones para agredir a Venezuela
No les importa un comino, las consecuencias, dividir naciones, enfrentar a sus pueblos, asesinar a quien sea, sólo están por sus intereses, sus ansias depredadoras, y los intentos de hegemonizar el mundo.
Allí está Inglaterra, la Pérfida Albión, emulando su antigua piratería, con la que azotó los mares de mundo, apoderándose también del Oro, que le pertenece a todo el pueblo venezolano, y buscando cualquier excusa como su consorte Los Estados Unidos, para no devolverlo, fundirlo y consolidar con ellos su patrimonio, lo mismo que hicieron siglos atrás asaltando pueblos, robando cualquier recurso que significara energía, traficando con seres humanos y haciéndolos esclavos y bañando en sangre los pueblos colonizados.
Son los mismos, es la misma entente, que se unen por la codicia, por la ambición de poder, por el arrebato de recursos, por su afán de mantener a los pueblos dominados y esclavizados.
El imperialismo cambiará de rostro pero en el fondo su actitud depredadora es la misma, insaciable y atropelladora.
Allí está el imperialismo ( Llámese Yanki o Británico), como siempre, con las garras dispuestas para arremeter contra todo, amenazan al mundo con su poderío nuclear, desconociendo el Derecho Internacional para justificar su conducta belicosa e interventora, pretendiendo anexionarse repúblicas enteras, bajo el pretexto de la Defensa y Seguridad de sus élites corruptas.
La Planta Insolente imperial, ahora, no sólo arremete contra Venezuela, sino, contra cualquier nación que esté en desacuerdo con su conducta bélica-depredadora, y si el resto de las naciones se hacen los locos y no actúan, un nuevo poder hegemónico corrupto, carente de todo principio ético, será el que imponga sus designios sobre el Orbe.