Justicia para el Ecuador

EL Sr Cónsul en la Universidad Politécnica Territorial de Mérida “Kléber Ramírez”

La ilustrísima exposición del Sr. Juan Pablo Valdivieso Valdivieso, Cónsul general de Ecuador en nuestra ciudad de Mérida, contrasta contundentemente con la “negrura” pintada en los campos, en la selva, en la tierra ecuatoriana por la compañía petrolera Texaco.

Las narraciones de los estragos causados por tamaña irresponsabilidad contadas por el Cónsul Juan Pablo y su señora esposa, petrificaron de incredulidad y de asombro a quienes se acercaron a la sala de biblioteca “Fabio Ochoa” de nuestra querida Universidad Politécnica Territorial de Mérida “Kléber Ramírez” para oír de primera fuente y en primera fila y con datos en la mano cómo se ha dañado el ambiente, la naturaleza, la vida, la paz, la convivencia. Los daños son irreversibles. Es cierto que puede haber alguna mejoría, pero no podrá ser recuperada la vida de quienes han fallecido a causa de males propios de la ingesta de material tóxico. Esa parte de la Amazonía infectada por desechos petroleros jamás volverá a ser la misma: verde, virgen, bella, poblada, nublada, viva, encantadora. Jamás podremos olvidar que la irresponsable actuación de la empresa Texaco (solo por la funesta idea de ahorrarse unos cuantos millones de dólares) ha herido el corazón de la Patria Ecuatoriana.

La afable mirada del Sr Cónsul Juan Pablo, la suavidad del tono de su voz, la dulce sonrisa de su esposa, para nada matizó la legítima indignación de esta pareja de diplomáticos, quienes andan en una cruzada casi milagrosa de intentar comprometer a la mayoría de las instancias internacionales en la defensa de la vida en el planeta y en la defensa del pedido justo de Frente del Defensa de la Amazonía: que Texaco pida excusas públicamente y que los afectados por su accionar sean honrados, indemnizados.

Resulta que ahora, y corroborando lo expresado por Eduardo Galeano en el sentido de que hay dos realidades: la virtual que fabrican los medios y la real que vive el pueblo, es Texaco quien hace aparecer a Ecuador como violador del Tratado Bilateral de Inversiones y que es Ecuador quien ha entorpecido la normal relación entre los países. Y además ha arreciado la campaña en contra de esta noble nación.

Recordemos que en 1993, una vez que Texaco abandonó Ecuador dejando negro buena parte de su pulmón natural, la poblaciones locales afectadas (Orellana, Sucumbíos, Secoya, las nacionalidades indígenas de de Siona y Huaorani) todas teñidas de pintas negras que anuncian muerte por diferentes tipos de cáncer, se agruparon en el Frente de Defensa de la Amazonía para elevar la voz de protesta y de denuncia a nivel mundial, exigiendo una excusa pública y un reparo monetario a nivel de las personas, y un gran trabajo ambiental para medio recuperar las zonas afectadas.

Es en el año 1993 cuando se inicia en los Estados Unidos el proceso judicial en contra de la gigante petrolera (ahora Chevrón-Texaco) interpuesto por el Frente de Defensa de la Amazonía, no en Gobierno Ecuatoriano. Durante 10 años, valiéndose de los medios, Chevrón-Texaco saboteó el proceso exigiendo que el juicio se radicara en Ecuador, cosa que lograron en el 2002. Nueve años después, 2011, una corte ecuatoriana “falló” a favor del Frente y condenó a Chevron-Texaco a pagar 9,6 millones de dólares y a pedir excusas públicamente en un tiempo no mayor a dos semanas. De no ser así, el monto a pagar se duplicaría. En el año 2012 se ratificó la sentencia y se condenó a la gigante petrolera a pagar 19.000 millones de dólares.

Pero, ¿Qué hará María Teresa de Jesús Guarama con algo de esos dólares (si le alcanza la vida para verlos), si no tiene sus flores, su sembradío, sus aves, sus gallinitas, sus cafetales, y con 80 años sobre su espalda?

Ya María Teresa se olvidó de la cara y de los nombres de esos señores americanos que un día vinieron con cara de bonachones. Ahora se le ha fijado en la mente una frase que le retumba en la cabecita blanca y la sobresalta en sus sueños y le llena los ojitos de amarillo, negro y rojo: “Peligro. Área contaminada.” Ella ve la solución muy difícil.
¡Claro! Los cerca de 71 millones de litros de residuos de petróleo y los 64 millones de litros de petróleo bruto que Texaco botó en 2 millones de hectáreas de la verde Amazonía han dejado filtrar su líquido mortal a través de la corteza subterránea y ha afectado las aguas de los ríos, los sembradíos, las raíces de los cafetales y de los árboles. Ya María Teresa un puede cosechar nada, ni criar nada, ni hacer nada. Solo espera morir.

¿Y qué hará Norma Abigail Orbe con esos dólares, pero con las piscinas negras a su lado? ¡Norma recoge agua de lluvia para beber! Norma es más joven y posiblemente pueda ver alguna mejoría en su vida y una mejoría en el ambiente.

Texaco, solo para ahorrar gastos, utilizó métodos obsoletos para la deposición de los desechos.
Apagamos el video-beam y despedimos al Sr Cónsul Juan Pablo y a su Señora esposa. Nos queda sembrado en el alma un ALERTA temprano. Nos queda sembrado en el corazón de revolucionarios el deseo solidario de justicia para Ecuador. No olvidaremos el semblante noble pero firme del Sr Cónsul y la dulzura digna de su Sra. esposa, y todos los días oraremos por ellos, por la vida, por todos, por la Paz.

¡Que viva el Ecuador!






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Oswaldo Abarca

Profesor de la Universidad Politécnica Territorial de Mérida

 oswaldoabarcam@gmail.com

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