Ismael Garcia fuera del colador

Si nos proponemos mirar retrospectivamente todo lo que ha sucedido en el campo de la revolución y de los revolucionario desde 1999 hacia acá, se observará muy claramente, como el proceso político venezolano propio de este momento, ha “construido”  muy naturalmente, un dispositivo que se comporta como un eficiente vertedero, capaz de procesar con rigor ecológico la basura de izquierdas e izquierdistas que tenemos en Venezuela.

No debe olvidarse, que una buena parte de los izquierditas venezolanos afinaban una propuesta de país de franca oposición a las políticas que AD y COPEI habían propuesto y ejecutado durante sus gobiernos. Recordemos también, que buena parte de esa izquierda, fundamentó su propuesta, con aquella teoría que anduvo por los cubículos universitarios y que conocimos con el nombre de la “teoría de la dependencia”.

En su afán de conectar los argumentos teóricos con la realidad social, esa izquierda y sus izquierdistas, complementaron esa propuesta con unas líneas en las cuales se dibujaba el concepto de “pueblo”. Hubo solidaridad con las aspiraciones y sentimientos de las comunidades deprimidas y desasistidas por esos gobiernos. Muy en el fondo, esa propuesta  miraba críticamente el desarrollo del pacto de punto fijo y alertaba sobre las consecuencias que ese pacto había generado.

No se exagera, si se afirma que por esa ruta pasaron unos “izquierdistas” que desde el principio se le veía su falsedad y otros, que portando  credenciales aparentemente “más firmes y radicales”, se pasaron al otro extremo sin ningún tipo de explicación. Teodoro y sus seguidores por lo menos, fueron paulatinamente dibujando sus volteretas, mientras que Pablo Medina, Andrés Velasquez y otros destacados miembros de este grupo, se “destiñeron” muy feamente. Mi memoria retiene aún, los panfletos que escribió Pablo Medina sobre la deuda externa y las explicaciones que ofrecía para precisar que ese proceso fue una forma de concretar la entrega del país a través un proyecto ADECO-COPEYANO, que la oligarquía disfrutaba plenamente. El tiempo mostró para estos casos ya conocido, que estas personas no era de izquierda, simplemente leían, pensaban y actuaban volteados y esa manera (volteada) de ver las cosas, les planteaba a estos “bichitos” unas premisas políticas que le permitía actuar como  izquierdistas.

II

En su trabajo de este domingo (23/08/08), Marciano comentaba sobre las razones que dieron lugar a la caída de la IV República y sostenía, que esta caída, “no fue otra cosa que una consecuencia directa del envilecimiento de Acción Democrática, de sus gobiernos y funcionarios. Copei (argumentaba Marciano) carga con una enorme responsabilidad, pero no es la magnitud de AD”. Esta apreciación es muy correcta, sin embargo, hay que retener o considerar, que AD-Copei fueron y son  una manera de asumir la política y de aprovecharse de un país. Si algo se destaca en ese ejercicio de la política ADECO-COPEYANA, es fundamentalmente la falta de decoro, respeto, moral, decencia. En una palabra, esa manera de concebir y practicar la política le faltó DIGNIDAD.

Hay hoy en Venezuela dos referencias políticas contrapuestas y polarizadas. Por un lado están las organizaciones políticas que suscriben el proyecto político bolivariano, cuyo objetivo se orienta a la construcción de un país independiente y soberano y por el otro, están las organizaciones vinculadas a esa manera indigna de asumir el trabajo político. Se es indigno por ejemplo, cuando se goza las mentiras sobre el fracaso de los deportistas venezolanos en las Olimpiadas (“Los Venezolanos se quedaron con la s ganas”), cuando se promueve la necesidad de un Uribe para Venezuela, porque el jefe de la “parapolítca” es un “tronco” de  político o cuando, una organización política y sus directivos cambian sus discursos y no mantienen solvencia en ese cambio, sino que se colocan en el triste papel de serviles. 

La caída de la IV, el quiebre de los partidos que la soportaron y el surgimiento de un nuevo polo político, no fue ajeno a un proceso de rescate de la actividad política, bajo el signo de la dignidad. Asumamos que la dignidad no es un concepto abstracto y que puede  comportarse como una especie de “colador” clasificador de basura política. Un comportamiento cargado de antivalores, con falta de decoro, escaso respeto por si mismo y con actuaciones de franca oposición a los intereses del país; es una manera indigna de ejercer la política y en consecuencia; el “colador” no es capaz de retenerlo y rápidamente lo desecha y lo suelta al basurero de la política.  

La actuación y desempeño de Ismael García se coloca miserablemente fuera de ese “colador” y lo mantiene desde hace mucho tiempo en el basurero. Ha podido distanciarse de Chávez y del Proyecto de cambio que él representa, ubicándose en un escenario de oposición, pero siendo digno y comportándose con solvencia, decencia, respeto y decoro. No ha sido así; Ismael García en vez de construir una referencia política de envergadura en el ámbito de la oposición y opuesta a toda la porquería que hay en ese medio, optó por ser una referencia servil y una especie de títere cretino de la política.

Observemos las posturas del que vendió a CANTV y llevo la inflación a 103%; entendamos como lo del tren del encanto no debió ser ni era una manera de “ser de izquierda”, porque la percepción de “guerra” de ese momento fue un mamotreto que  montaron o le montaron. Retenga la cara de Pablo Medina y del que recibió palo de los cabilleros de AD en SIDOR (el singular Andrés) vean su falsedad y falta de dignidad. Ahí está el trayecto y la suerte de Miquilena, anotemos la desaparición de Rosendo, consideremos las andanzas de Baduel por Colombia dialogando con los santos y la basura de allá y veamos hoy con gallo y todo;  la caída de Ismael García y podemos en ese basurero. En todo esto, lo importante es convencernos de la necesidad de mantener el colador activo y el vertedero operativo para identificar  la porquería y colocarla rápidamente en su lugar. Ese proceso, no es ajeno a la responsabilidad que tenemos como militante ni a la necesidad de actuar siempre bajo una estricta vigilancia y control de las actuaciones de los que se montaron en el tanquero Chávez.

evaristomarcano@cantv.net



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Evaristo Marcano Marín


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