Elecciones el 6-12 ¿Qué celebran?

Cuando uno ve los argumentos y algunas acciones del escualidismo, está obligado a concluir que la fortaleza del mismo es la imbecilidad. Nos referimos a la imbecilidad que han inducido en unos seguidores capaces de creer hasta la más inverosímil afirmación que haga alguno de sus líderes.

Es que hay que ser idiota para creer pendejadas como aquellas de que había que sabotear el censo porque lo único que buscaba era ver donde habían espacios disponibles para instalar cubanos; aquella otra según la cual el gobierno recogería los doce millones de muchachos que hay en el país para enviarlos a Cuba quitándole la patria potestad a sus padres o peor aún, la tesis según la cual los bombillos ahorradores contenían una cámara a través de la cual el mismísimo Fidel los expiaba.

No afirmamos que los escuálidos sean imbéciles por ser de derecha o seguir a quienes creen representan sus intereses. Decimos que el fanatismo idiotiza y que esto se ve cada vez más en el seno de una masa que si le dicen que hay que celebrar se lanzan a hacerlo aunque no existan motivos reales; si les dicen que hay que salir a generar violencia lo hacen sin medir consecuencias y si les dicen que hay que respaldar a un asesino lo hacen sin ver pruebas de su inocencia y descartando las declaraciones de las propias víctimas.

El último ejemplo de esto que llamamos estupidización colectiva es la euforia que se vive en el escualidismo, por la supuesta victoria obtenida ante el chavismo al ¨arrancarle¨ la fecha de las elecciones parlamentarias… Hasta la supuesta huelga de hambre de Leopoldo ha sido definida como victoriosa, pues la fecha de las parlamentarias era una de sus peticiones.

Al respecto, no se necesita más de un gramo de cerebro para concluir que si el proceso previo a las elecciones (escogencia de candidatos) está en proceso y la oposición ha sido parte de él, no hay argumentos de peso para esgrimir la tesis de que el gobierno (o mejor dicho Maduro) quería suspender las elecciones.

Que lo digan los líderes de la derecha para mantener su ataque al gobierno no podrá ser ético, pero es hasta comprensible, pero que lo crea un ciudadano que tenga al menos dos neuronas, raya en la ridiculez y en la falta absoluta de criterio propio.

Los procesos electorales son en Venezuela un hecho común y frecuente y jamás uno ha sido cancelado.

Atribuirse, en consecuencia, un triunfo por la realización de las elecciones no pasa de ser una pendejada? ¿O es que alguien, más allá de la charlatanería propia de los dirigentes de la derecha tenía un solo argumento para pensar que las elecciones no se realizarían?

Ahora, con la intención de analizar que tanto hay de cierto en eso del ¨triunfo¨ que se acreditan los líderes de la oposición resulta conveniente preguntarse ¿Cuáles eran los meses en los que podían realizarse las elecciones?

La respuesta es julio, agosto, septiembre octubre, noviembre y diciembre.

Obviamente, dados los resultados que muestran algunas encuestas que se han hecho públicas, a la oposición le convendría que las elecciones se realizaran lo más pronto posible. Al respecto vale la pena recordar que el primer anuncio que sobre las elecciones hiciere la Presidenta del CNE ubicó las mismas en el último trimestre del año, descartando julio, agosto y septiembre como posibles escenarios. ¿Cuáles son entonces los motivos para celebrar y proclamarse victoriosos?

No insinuamos que las elecciones fueron llevadas al último trimestre para perjudicar a la oposición. Razones técnicas prevalecieron en esta decisión (de hecho la oposición no tenía ni candidatos sino hasta muy recientemente). Lo que decimos es que en la realidad no hay nada que celebrar.

Por otra parte, del último trimestre el mes que menos le convenía a la oposición (por lo ya antes dicho) era diciembre y en él se realizarán las elecciones. ¿Qué celebran entonces).

En diciembre, por su parte, sólo había cuatro fechas disponibles (dada la costumbre venezolana de realizar elecciones en domingo). Estas fechas eran 6,13, 20 y 27 y de ellas descartadas estaban, de antemano, el 20 y el 27 por la proximidad de las fechas navideñas y el enorme movimiento de ciudadanos que estas generan.

Quedaban entonces, en el mes que menos le convenía a la derecha, dos fechas disponibles: el 6 y el 13 de diciembre. Si una gran cantidad de empresas e instituciones dan vacaciones a partir del lunes 15 y esto supone que a partir del sábado 12 muchos venezolanos saldrán de viaje, lógico es suponer que las elecciones no podían tampoco realizarse el 13, sin afectar la participación ciudadana.

Quedaba entonces (insistimos que en el mes que menos le convenía a la derecha) el domingo 6 de diciembre como única fecha posible para realizar las elecciones.

¿No es, entonces, una imbecilidad afirmar que se ha obtenido un triunfo contundente?

Como diría mi querido viejo Gustavo; el pendejo hasta cagando se divierte.


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Alexis Arellano


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