Ramos Allup "Constitucionalista"

En los diálogos de paz fue un alivio divertido escuchar la picaresca adeca de Henry Ramos Allup,  después del baboso  Barbosa, el imbécil de Julio Borges, o un tal Enríquez (del finado Copei sucursal pobretona del PP español) individuo eternamente infame  por haber dicho que el Ché Guevara no era más que un asesino…

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Ramos Allup señaló que en nuestra Constitución no figuran los términos ‘Revolución’, ‘Socialismo’, ‘Hegemonía’ y ‘Unión Cívico-Militar’ y que, por lo tanto, su uso por el gobierno es anticonstitucional. Que ni Estado ni Gobierno pueden definirse por un pensamiento político porque ese automáticamente excluye del ámbito constitucional a todos los demás. ¿Acaso olvidó la muy adeca “gloriosa revolución” de octubre 1945 que derrocó a Medina, y la “revolución democrática” de Betancourt y Leoni? ¿O que antes del asesino Betancourt, los adecos patriotas y decentes se decían socialistas y antiimperialistas. ¿O que casi todos los gobiernos venezolanos del Siglo 20 consideraban a las ideologías comunista y anarquista “exóticas”, perniciosas, y las prohibieron; y que su jefe Alfaro Ucero antes del inmerecido título de “El Caudillo” era llamado “El Inciso” por haber sido el único suficientemente canalla como para proponer un inciso constitucional anticomunista en 1947…

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Cierto: en la Constitución no figura la palabra ‘socialismo’, primero porque nuestra Carta Magna, con lo avanzada que es, no deja de ser burguesa y, segundo, porque en Venezuela se tiene el derecho a NO ser socialista. Eso sí: la mayoría del pueblo votó por el “socialismo del Siglo 21”…y sería una traición propia de adecos que un gobierno electo sobre un programa socialista no se proclamara como tal. El pueblo sigue votando por el chavismo justamente porque no ha traicionado ese programa, que no es otra cosa que un programa no-capitalista, no-neoliberal, y por lo tanto benéfico para las mayorías, como lo proclama el mundo democrático, comenzando por las Naciones Unidas.

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En cuanto a la ‘hegemonía’, no es teoría ni propuesta ideológica sino un hecho social real, general y permanente: Venezuela ha vivido, desde que es república, inmersa en la hegemonía del pensamiento burgués que se transmite de generación a generación, mediante religión, educación, tradición, familia, usos y costumbres. No existe, como cree Ramos Allup en su “marxismo”, una hegemonía por las buenas (de Gramsci) y otra por la fuerza (de Lenin). La hegemonía, como monopolio cultural y social, siempre es “por las buenas” …y se hereda, como el creer que los ricos son necesarios porque dan empleo, el culto romántico de la mujer y su uso como objeto sexual, la violencia doméstica, etc.

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Complementario a la hegemonía es el ‘dominio’, que el Estado y el Gobierno ejercen por la fuerza, mediante las leyes (incluyendo la Constitución) y los organismos que las hacen cumplir y castigan su no cumplimiento. Pero la fuerza nunca es suficiente y así pensamos el mundo con la versión burguesa del mundo, y para ser libres de tal ignorancia y superstición, debemos instalar una nueva forma de hegemonía cultural y mediática, humana, solidaria, contestataria, so pena de fracasar.

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Sobre la ‘unión cívico-militar’ Ramos Allup dio varios saltos mortales retóricos: comenzó por falsificar o desconocer la historia militar de Venezuela al calificar la reserva como invento chavista, cuando siempre formó parte de nuestra doctrina militar tradicional y, con más razón, de la doctrina militar bolivariana. En cuanto a la milicia no es sino una prolongación y ampliación de la reserva, que corresponde perfectamente a las exigencias de la guerra de 4ta. Generación o asimétrica, y es la bisagra entre la Fuerza Armada y el pueblo. Para Ramos Allup, hombre de la vieja guardia (de cuando los militares de “las 3 C” y la Escuela de las Américas formaban parte del “sistema interamericano de defensa” de Estados Unidos) esto puede que sea incomprensible, o peligroso, pero no tiene nada de inconstitucional.

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Dentro de su mohosa concepción de la “institucionalidad”, sostiene Ramos Allup que (por las mismas razones que el Gobierno) la Fuerza Armada no puede llamarse a sí misma ‘revolucionaria’, ‘chavista’ o ‘bolivariana”. Como si 15 años de interacción cívico-militar pudieran quitarse como camisa arrugada, Ramos Allup niega la más importante experiencia de la historia militar venezolana, y le niega al pueblo uniformado ser y proclamarse parte del proceso de cambios y, para colmo, le niega el derecho a llamarse bolivariano, como si se pudiera ser soldado, o venezolano, sin ser bolivariano.

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Agitando astutamente el fantasma de los golpes militares ante los delegados de Unasur, Ramos Allup afirma: “ningún militar da un golpe para entregarle el poder a un civil”, olvidándose del portugués Salazar, el haitiano Papa Doc, el dominicano Balaguer, el uruguayo  Bordaberry, el peruano Fujimori, el hondureño Micheletti y el venezolano Carmona, creyendo que alguien se puede va a tragar su cuento “civilista” de mala ley.  

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Justamente sobre Carmona (a quien Acción Democrática ayudó a tomar el poder) Ramos Allup lanzó la peregrina tesis (para quedar bien con Dios y con el Diablo) de que el 11 de abril de 2002 “hubo primero un vacío de poder y después un golpe” olvidándose de un detallito del tamaño de los Estados Unidos y España juntos: la injerencia previa de esos gobiernos en el derrocamiento de Chávez.  Pero nuestro pícaro adeco no fue el único: TODOS los participantes opositores en el Diálogo de Paz se hacen los locos y no mencionan la monstruosa campaña mediática internacional y la contribución extranjera en dinero y paramilitares en el fallido golpe de Estado sui géneris de estos tres meses.

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Es verdad que todo el mundo tiene el derecho de pedirle a un presidente que renuncie: si lo sabré yo que pinté “RR” (renuncia Rómulo) por todos lados; hasta en Berna donde el asesino Betancourt disfrutaba su retiro, para vengarme de cuando en Venezuela pedirle la renuncia podía acarrear la muerte. Es cierto que cualquiera puede pedirle la renuncia a Maduro, pero no incitar a la violencia para obligarlo, como pretendieron hacer con Chávez. La responsabilidad penal alcanza tanto a quien rompe la ley como para quien instiga y llama a romperla. Y como dijo Andrés Eloy Blanco: “Al pretoriano que se robó la toga y al apóstol que se robó la cena, les crece el mismo cuello para la misma soga”

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Ramos Allup repite, con absoluto desprecio por la Historia, la fórmula imbécil de que “todos los golpes son malos”. Quiere hacernos olvidar que Bolívar y todos los patriotas del 19 de Abril y el 5 de Julio estaban atados por juramento a obedecer a su “monarca natural” el Rey de España, y que la independencia de Venezuela fue un golpe de Estado, no solamente justificado por las razones de su tiempo, sino por la victoria en la guerra larga con la cual expulsamos de América, al arma blanca, al Imperio Español, y por dos siglos de existencia independiente de la República de Venezuela. Como la rebelión militar del 4 de Febrero no solamente estaba justificada por las razones de su tiempo, sino que lo sigue estando, y cada día más, por la voluntad popular repetidamente expresada, y por la existencia independiente y soberana de la República BOLIVARIANA de Venezuela.

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¡No sea pendejo nadie!

 



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Eduardo Rothe


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