¿Una puya de raya? ¿Golpe, Capriles, López o María Corina?

Al final, las finalidades atribuídas al apocalípsis desatado entre febrero y marzo, parecieran la introducción de una puya de raya. La cola de la raya, al entrar en un cuerpo blando, lo hace con facilidad, pues los estiletes en ese instante se pliegan y cierran. Al intentar extraerla, estos se abren y como decimos coloquialmente, “se traen consigo lo que sea”. O para decirlo de otra manera también coloquial, es un arma de cuatro filos. Una estrategia para varios fines. ¡A lo que salga!

Tratando de entender esto de sacar a Maduro, ahora mediante protestas “democráticas y pacíficas”, sin ningún fin “innoble e ilegal”, como les llama Antonio Ledezma, pero más bien muy subversivas en su forma y sus resultados, apenas habiendo fracasado al intentar convertir unas simples elecciones municipales en un acto plebiscitario, escuché decir o creo eso, que toda la conflictividad planteada tenía también el propósito de sacar del juego a Enrique Capriles.

Nuestra experiencia o convicción, fundada en antecedentes históricos muy importantes, elocuentes y la realidad venezolana, el marco latinoamericano de hoy, pese lo que hemos calificado como posibles estragos de la guerra económica, nos decía y nos dicen, que es muy poco sensato pensar sacar a Maduro y el chavismo del gobierno por esos medios. Es más, pensamos, desde el principio, por lo que antes hemos visto, que la oposición saldría de esa escaramuza debilitada. De tener “éxito”, llevaría a la oposición triunfante a enredarse ella misma en una guerra interna para derrotar todo vestigio de democracia y humanismo, para poder asentarse y aplicar sus planes por demás conocidos.

Pero la opinión relacionada con Capriles, me pareció muy sensata al intentar armar el cuadro. Como antes dijimos, la guerra económica produjo “serios estragos” en cuanto a la opinión de la gente acerca del gobierno. No es fácil hacerla entender y asumir con paciencia, acostumbrada sobre todo en los últimos años al consumo en grandes cantidades y a bajo costo de toda clase de productos, hasta de lujo, como televisores de 42 pulgadas, lo que de pronto se nos vino encima.

Los partidarios conscientes de la estrategia del gobierno saben bien de las escaramuzas de los grupos económicos, incluyendo la de quienes por distintos medios, “lograron perforar”, como suele decir el presidente, los mecanismos de otorgación de divisas para saquear al país y hasta el margen de error en el que podemos incurrir. Quizás ese universo, que he llamado consciente, alcance lo que hemos llamado con frecuencia el “chavismo duro”.

Pero hay otro universo, el “chavismo blando”, para decirlo de una manera inteligible, convencional o de poca firmeza, hasta aquel que se mueve entre ambas bandas e indiferente. No obstante, está probado que hasta ahora a la oposición dirigente le ha sido imposible llegarle porque le faltan el discurso y programa pertinentes. Y el opositor militante, en gran medida de clase media, al cual no le es fácil o no le da la gana entender eso. Ese mismo que banaliza el valor patria por no tener opción a la cantidad de divisas adecuada para viajar y pasar placenteramente días en el exterior.

¿Cómo tranquilizar o tener conforme aquél que espera que “sus dólares”, como se habla en Venezuela, para referirse a la opción a cuota de divisas, bien para viajar o compras electrónicas, al ver que ésta disminuye? Se utilice o no pero está allí como un sueño. ¿Cómo va a reaccionar, sino molesto, rabioso, quien siempre tiene planes para viajar a Miami, cuando se entera que su asignación ha sido rebajada a 700 dólares?

¿Cómo no entender y hasta preocuparse, que el venezolano común y corriente, cualquiera en la multitud, sobre todo el predispuesto, sin conciencia o no, sobre lo que significa el gobierno chavista, aumente su rabia y distanciamiento cada vez que debe hacer una cola extenuante para adquirir alguna cosa?

Para entender eso y soportarlo, se requiere estar identificado con el proyecto global del gobierno, tener claro el cuadro de la economía mundial y nuestro rol, comprender la realidad en la cual nos desenvolvemos, las fuerzas a las cuales nos enfrentamos, estar advertido de lo que vendría y vendrá y el interés de estas por doblegar a un gobierno que les impide apoderarse de la renta nacional que se distribuye hoy de manera que llegue a más venezolanos y estar dispuesto a aceptar esos “sacrificios” por el bien de todos. Eso lo entendemos aquellos para quienes la “patria” está por encima de todo y merecedora es de cualquier sacrificio. Justamente por eso, admiramos a Bolívar, Sucre, San Martín y tantos héroes como hemos tenido.

La derecha no pudo hacer realidad aquel anhelo de “sacar” a Maduro, “cuanto antes mejor”, como dijeron, lo que fue en sí una aspiración anticonstitucional, dándole a las elecciones municipales un carácter plebiscitario. Al contrario, los resultados que dejaron a la oposición pasmada y aplastada, desatadas con más fuerza las dificultades económicas, hicieron que la frustración se transformase en rabia y los más extremistas, sintiéndose como nadando en el caldo de cultivo adecuado, saltaron a tomar el timón e imponer otras formas de combate.

Para las “reservas democráticas” de la oposición, que uno aún cree que algo queda, y lo decimos sabiendo que por allí aparecerán quienes nos pasen el coleto por la cara, aunque gestos como el de Hirán Gaviria y otros, fortalecen nuestro juicio, en un principio, no sólo aquello significó una gran derrota, sino un llamado a revisión y prepararse para los próximos comicios como ordena el texto constitucional. Aunque todavía así no lo asumen y por eso uno no se asombra ver a la MUD, condicionar su asistencia a reuniones con UNASUR, como un ejército vencedor, cuyo comandante tiene el pie sobre el pecho de su rival caído.

Capriles venía de dos derrotas consecutivas y pesa sobre él una acusación de mucha intensidad acerca de la presunta culpabilidad por los muertos de abril del 2013, cuando llamó a la gente a “desatar su arrechera”. Uno no sabe, porque no es pitoniso, si esos factores le obligaron a revisar su conducta y volverse más cauto. Vale la pena recordar que asistió a una reunión de gobernadores con el presidente Maduro, aunque parecía disfrazado como para mitigar su incomodidad o inconformidad por estar allí, quizás por alguna recomendación sensata.

La derecha sabe, porque es elemental, que su destino está sujeto a que el gobierno pueda o no normalizar los asuntos de la economía y los productos que el consumidor busca aparezcan en los anaqueles. Porque la circulación normal de ellos, que ahora escasean, por esa bendición o maldición – uno en verdad ya no sabe qué cosa es en realidad – que es la renta petrolera, es una potente palanca que puede hacer eso posible. Lo que se facilitaría si se logra encontrar la forma eficiente de poner a circular las divisas necesarias para el funcionamiento competrente de la economía. Si esto se logra, sobre todo si le agregamos las buenas relaciones con la mayoría de los vecinos del continente, el gobierno puede recuperarse y volver a los niveles de popularidad de siempre y continuar con más énfasis su tarea de cambiar al país.

Ante eso, surge la tesis dentro del bando opositor de no darle tregua al gobierno, hacer que sus empresarios metan el hombro para “hacer chillar la economía” y que sus militantes, sobre todo del sector estudiantil, abundante en la clase media, salgan a la calle a dejar constancia de su inconformidad. Lo que un sector opositor ha llamado manifestaciones “pacíficas y democráticas” pero apuntaladas desde atrás o mezclados entre ellos, promotores de una forma de lucha que sustituye a aquella y lamentablemente afectada por una alta y preocupante dosis de efectos y sentimientos dolorosos.

Otro sector más extremista o atrevido, como el encabezado por la señora Machado y Leopoldo López, optaron por aquello de “todas las formas de lucha son posible” y volvieron a la idea que “Maduro debe irse ya”, como cuando hablaron del plebiscito. Encontraron de inmediato un ejemplo fresco al cual imitar, conducta que les fascina y les mata, lo que ahora sucede en Ucrania. Esta vez, pareciera que Capriles no estuviera dispuesto a acompañarles en esa nueva aventura. Por lo menos es lo que uno cree interpretar de sus palabras nada complicadas, de su conducta zigzagueante y en veces contradictoria. Podemos imaginar todo lo que se quiera, pero no es mucho lo que sabemos. Como pareciera que tampoco les acompaña, rodilla en tierra, el resto de la oposición. Sólo Ledezma ha hablado sobre el asunto hasta fecha reciente, y se ha referido a “protestas democráticas”, como los otros, pero no ha ligado eso con énfasis a la propuesta que se “vaya Maduro”, como si lo han hecho sin ocultamientos la Machado y López.

Como uno ve muy difícil se materialice un golpe por ahora –el gobierno de EEUU ha dicho lo que es habitual en ellos y se espera que diga -, no es descartable que aparte de desgastar al gobierno y hacerle más difícil su tarea de recuperarse, no es descabellada la idea que todo esté montado para sacar del juego a Capriles. Una curiosidad; frente a los posiciones extremas de la Machado y López que intentan atraerse la simpatía de las fuerzas opositoras, de la multitud, explotando el odio y la frustración, Ledezma, como viejo zorro, se ubica, entre la aparente pusilanimidad de Capriles y la posición ya calificada de aquellos. Hace pocos días una pequeña concentración que ha sido llevada al borde la histeria abucheó a Capriles y le demandó asumiese lo que en la calle hacen las guarimbas.

Claro, el estado actual de López, le ilegaliza, le saca del frente de batalla y le daría el chance a María Corina. Hagan las apuestas.

Las cifras que arrojan los sondeos más recientes, parecieran indicar que el gobierno, “ayudado” por el vanguardismo opositor, pareciera haber salido exitoso pese todo y eso es una muestra de magnifico augurio para el chavismo. Pero hay que estar claros, este round que pareciera cerrarse ahora, no es más que eso, un round de una pelea de más largo alcance y la derecha, maneja todas las formas de lucha, porque dejó de creer en las electorales que antes, con cartas marcadas, ganaban sin dificultades.


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Eligio Damas

Militante de la izquierda de toda la vida. Nunca ha sido candidato a nada y menos ser llevado a tribunal alguno. Libre para opinar, sin tapaojos ni ataduras. Maestro de escuela de los de abajo.

 damas.eligio@gmail.com

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