Los primeros 100 días del gobierno de Capriles en…

Capriles: revisó bostezando las actividades que tenía que realizar el otro día de acuerdo al cronograma –rayado en rojo- que le pasó Armando Briquet y, no le gustó ni estuvo de acuerdo con la frase que leyó y, que tenía que repetir al pie de la letra: una vez que estuviera en las Barrancas de Arauca montado en un caballo flaco y, a la vez tenía que gritar a todo pulmón para que lo pudiera grabar la cámara de Globovisión allí presente: “Ni un paso atrás” y enseguida tenía que arrearlo y arrancar a galope tendido por la sabana con varios jinetes contratados por la MUD detrás de él.

A regañadientes ensayó parte del párrafo hasta que su jefe de campaña estuvo de acuerdo con el candidato y, agotado se acostó e inmediatamente se durmió y comenzó a soñar lo que no debía soñar y tranquilamente siguió soñando que era presidente y que estaba en un palacio grande con muchos jalabolas, pero en el sueño no le dijeron ni descubrió de qué país se trataba y, tampoco sabía dónde se hallaba y, por cuánto tiempo y, en su sueño vio un largo camino que ensanchaba su futuro de gobernante ultraderechista y dentro de sí algo pesado giraba dentro de su cabeza como una idea desordenada y, seguidamente una voz de mujer le acarició los oídos y con decisión de órdenes precisas lo contagió y sin mostrar su figura de oligarca se le presentó: Yo soy tu “paquetazo neoliberal” y por compromiso –xy- no arrugues ni te puedes salir de mí, porque tú y yo somos el futuro y, sin decir algo más se metió de lleno en su sueño y, con sobre sueño de poder lo puso a dirigir y a mandar más que Pedro Carmona Estanga en su corto gobierno de golpista.

Una vez con su “paquetazo” a mano, lo manoseó y, se dijo, soñando: Manos a la Obra Capriles:

Primeramente dios, se decretan noventa y nueve misiones, todas serán llevadas al papel con presupuesto incluido y, la que falta para completar las cien, esa queda a mi disposición –por si acaso el imperio no me acepta las demás y, ella será la misión: todo para mí.

Seguidamente –fijó: pasaremos a la Asamblea Nacional la solicitud de bajar el sueldo de los empleados públicos a ver si me tiran una huelga general y dejan de trabajar por lo poco que ganarán y así le doy los doscientos mil empleos a los adecos y copeyanos que necesito para que se calmen.

Como se está ejecutando el “paquetazo” –sigo cumpliéndolo con atención.

No más pensionados por el Seguro Social hasta tanto no se averigüe cuántos son los muertos que cobran y, el que no haya trabajado en la Administración Pública va para fuera y vamos a subir la edad de jubilación un poquito más arriba para acabar con la flojera de ese negocio que está bien confuso.

Todas las hectáreas de tierra que no están en manos de los terratenientes por decreto presidencial pasarán a nuevas manos –precisó- para acabar con la pobreza del campo, el campesino no puede tener mucha tierra porque se mete a flojo y quiere mandar sin saber.

Con la producción de petróleo hemos determinado que hay que subir su rendimiento hasta llegar a los diez millones diarios que es el tope necesario para nuestros socios, pero por ahora seguimos pensando hasta tomar una decisión fuera de OPEP.

Como el país que gobierno es un país de arañeros, vamos a montar varias fábricas de arañas con los cubanos que son duchos en esos menesteres que será una misión de envergadura y, todas estarán entrelazadas en la región llanera y occidental.

Vamos a revisar con premura los días feriados, porque hay mucho trabajo por delante y muchas vacaciones.

Vamos a fundar muchas escuelas de música, porque va a llegar el día en que todos en este país bailaremos joropo y, eliminaremos las escuelas y liceos de estudiantes ociosos que no estudian y están perdiendo su tiempo.

Todo lo que fue privatizado por el gobierno anterior vuelve a su estado natural de los nacionales e internacionales privados, ya que el capital privado privará sobre los intereses del Estado.

Y de momento –Capriles despertó- con un sabor amargo en la boca y un ratón endemoniado de sueño que olvidó la actividad pendiente y, en vez de llamar a Briquet, llamó a María Corina y le dijo: Anoche soñé contigo que eras mi “paquetazo neoliberal” y, acabamos con el país de nuestro sueño. Y, ella, le respondió: ¿me cuentas? Y él le contestó emocionado, después del 7-O te cuento.

estebanrr2008@hotmail.com



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Esteban Rojas


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