Necesario alerta a pocos días para el 7 de octubre

En lo que respecta a niveles de apoyo electoral, es un sólido margen el que separa al candidato de la patria, Hugo Chávez, y al abanderado del gran capital, Henrique Capriles Radonski. Y es comprensible que dicha situación origine honda preocupación entre quienes depositaron sus esperanzas en esta fracasada aventura mediática conocida como "el autobús del progreso".

La campaña de Radonski es mucho más mediocre de lo que fue la del ex candidato presidencial Manuel Rosales, pues a pesar de su desafortunada oratoria, el antiguo gobernador del Zulia tuvo el mérito de insurgir desde un contexto de pobreza y ruralidad, hasta convertirse en un autodidacta destacado en la política oportunista y clientelar.

Si bien es cierto que la historia personal de Rosales, no es precisamente un ejemplo de solvencia ciudadana y transparente gestión pública; no se puede negar que es un sobreviviente que nació de las tinieblas de la más brutal exclusión social y tuvo una transformación en su vida. Pero total ausencia de méritos es lo que caracteriza la vida de Radonski, probablemente el más privilegiado burgués que haya optado a la presidencia de nuestro país en toda su historia.

Respaldado por grandes capitales nacionales y extranjeros, el imperialismo estadounidense y el sionismo israelí, Radonski fue el instrumento para desplazar al partido Acción Democrática y sus discípulos, y transformar el antichavismo en un movimiento radicalmente empresarial y con agenda de extremo neoliberalismo para Venezuela.

Ciertamente, Radonski, nacido en cuna de oro, ha sido más torpe en sus discursos que Rosales. Los millones de dólares invertidos en su educación dentro y fuera de Venezuela, así como una vida entera de lujos y privilegios, parecen haber sido un desperdicio total en este personaje incapaz de hilvanar coherencia en sus palabras, de dar una exposición amplia de las soluciones reales para los problemas del país y el mundo, e imposibilitado de entusiasmar a las masas de indecisos y votantes volubles.

Por eso, faltando pocos días para las elecciones presidenciales, es obligatorio extremar precauciones para evitar que el oposicionismo genere eventos de conmoción nacional (alzamientos de las cárceles, escándalos, matrices de opinión calumniosas, calamidades causadas por las lluvias, hechos de violencia, accidentes laborales, artefactos explosivos en sedes diplomáticas, etc.) que en la actualidad representan su única y última oportunidad de revivir sus esperanzas de un milagro electoral.

Constitucionalista. Profesor de estudios políticos (UCV).
http://jesusmanuelsilva.blogspot.com


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Jesús Silva R.

Doctor en Derecho Constitucional. Abogado penalista. Escritor marxista. Profesor de estudios políticos e internacionales en UCV. http://jesusmanuelsilva.blogspot.com

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