Opinión, Política i Mar

El pirata boccanegra Petkoff

“Si roma como vos, la Roma fuera

 que Nerón abrasó, fuera piadoso

 y el nombre de cruel perdiera

 *

 El olfato tenéis dificultoso

 y en cuclillas, y un tris de calavera,

 y a gatas en la cara lo mocoso”

 Francisco de Quevedo

 Esa fiera política, saltarina inestable de talanqueras i alambradas que se llama Teodoro Petkoff, no tuviera ya las uñas romas, el porte de calavera i a gatas o agachado la cara de mocoso, porque cada día la gente le ignora más, no tuviese que recurrir como lo hace, para poder hacer dos editoriales nauseabundos o escandalosos como los que pone en Tal Cual, el pasquín que sostiene el imperio, recurrir, repito, a usar un pseudónimo como el de Boccanegra, no porque se le ocurrió usar el nombre de un pirata, porque no lo hubo así,  tal cual, sino porque como dice Alberto Nolia en referencia a muchos de la oposición, principalmente presbíteros, que lo que tienen es un albañar de aguas negras debajo de la nariz, que él  llama de la manera más común o conocida.  El archi-comunista rebelde, anti imperialista i vigoroso defensor de la Revolución Cubana i sus líderes, en los tiempos cuando fundó el MAS, con el único objeto de “hacer camino” a una candidatura presidencial, i para luego, con sus prédicas embarcar a mucha juventud con las guerrillas que después abandonó por cobardía, dejando a  su suerte a los engañados guerrilleros que fueron asesinados en gran parte (mientras él i Pompeyo se fotografiaban en El Ávila i en Jardín Botánico) i con el tiempo les entraba una fiebre dextrógira que al final los llevó a ser ministros de Caldera, la aguja i pináculo más notables de la catedral gótica de su política de ultraderecha, fascista i dogmática que llevaba por dentro.. En el presente pretenden ser periodistas o intelectuales, ahora con el olfato viciado i la cara mocosa, para estirar sus insultos, denuncias i disparates,  porque vive del escándalo, i toma el nombre de Boccanegra –Alberto Nolia diría Cloacanegra− porque el de Morgan, Drake o el Olonés, le quedan grande como hombres de reconocido valor en la piratería donde exponían la vida. Entonces, por escandalizar i ofender nomás, en una de esas basuras escritas, se dedica a denigrar de un joven i extraordinario deportista venezolano, dedicado al automovilismo i llegado a la Fórmula 1−Pastor Maldonado−, sólo porque ha tenido el apoyo del gobierno venezolano, lo ha exaltado con admiración Hugo Chávez i es revolucionario. Esta miseria humana en dos patas (Teochoro), infestado de envidias i fracasos, debería leerse El Hombre mediocre de José Ingenieros.

 Aunque ni de economía sabe, porque le dieron oportunidad de demostrarlo i realmente lo hizo desastrosamente, menos debe saber de marxismo o de música;  pero como Ismael García Logorrea desde que vio llover nieve, ha sentido pasión por la poesía o la historia, Teochoro  Petkoff, también apasionado i pura honestidad para su hijo en Viasa, miró hacia el continente donde nació i escogió un melodrama, una ópera con música de Verdi i libreto de Francisco María Piave, Giuseppe Montanelli i Arrigo Boito, basado en la pieza teatral de Antonio García Gutiérrez que fue estrenada en Venecia en 1857. Boccanegra, que trata sobre Simón Boccanegra, Dogo o Dux (Duque) de Génova que realmente no fue pirata, sino que algunos afirman que su hermano Edigio si lo fue por poco tiempo. Simón tuvo problemas con Fiesco, un aristócrata que tenía encerrada a su hija María para que no se casara con él (Simón) aunque habían tenido una hija.  Algo así como podríamos hacer una nueva obra teatral, donde Petkoff fuese Simón i María Corina, fuese la María de Fiesco, con una hija imaginaria de ambos que fuese ese retoño novísimo i esplendoroso de la democracia representativa, capitalista i neoliberal que han planificado por años de estudios i con la que sueñan para traer la auténtica felicidad al pueblo amado de Venezuela. Por esto es que, sea Teodoro o sea Boccanegra el que escriba el editorial, tendremos una joya literaria digna de Tagore o Juan Ramón Jiménez, i un aporte político digno de un Bush o un Kennedy. Por eso además, le escogí esos dos tercetos de un soneto de Francisco de Quevedo, mui apropiado para pintar literariamente al apuesto director de Tal Cual, de olfato político dificultoso, tris de calavera i en cuclillas como conspirador, desertor i traidor, un poema con su cara mocosa. Este hombre, que ya empieza a encogerse o arrugarse, tiene tan arraigado en su mente i hasta en sus células madres el hábito de mentir exagerando que realmente haría buena pareja en escena teatral, con María Corina, especialmente cuando ambos coinciden en una Venezuela que se cae a pedazos i a que nos estamos muriendo de hambre, soñando con un pedacito de carne o un tomate de los que promociona Julio Borges. Llegarán a decir que, en ese futuro incierto que todos pintan, a los venezolanos nos reconocerán, como en el Cándido de Voltaire –la mejor novela corta de la literatura universal− a los habitantes de la antigua Bizancio, porque les faltaba una nalga, sobreviviendo al feroz sitio de guerra.  Es tal el sitio de hambre del Socialismo Bolivariano o Chavista, que para garantizarnos comer alguna vez un bistecito, tuvimos que recurrir a esa asentada donación, que luego equilibraremos, no con una almohadilla, sino con un bojote de periódicos viejos. Igual que se conoce en Miami a los cubanos anticastristas, por la cortedad del dedo índice de la mano derecha (o la izquierda en los zurdos) cuando con la mano empuñada i el índice estirado, golpean las mesas i otras superficies (madera especialmente) diciendo sentenciosamente: ¡Este año si cae Fidel! Sí, Fidel caerá algún día porque como nos dijo Sócrates, todos los hombres son mortales, no porque un “vidente”, o un astrólogo pirata lo diga; eso sí, se irá con la dignidad en alto i como unos de los más grandiosos hombres i estadistas de la historia.

 Empero ¿Con cuál fama de miserable politiquero, traidor, corrupto, ladrón i asesino de jóvenes guerrilleros engañados, se marchará Petkoff hacia el Averno? ¿Llevará para Caronte, una moneda falsa en su boca? Por su pedigree de cínico, creemos que hasta el final, será genio i figura del mal. ¡Cómo deseo que María Corina, no siga sus pasos!

robertojjm@hotmail.com



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Roberto Jiménez Maggiolo


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