Maduro y la guerra económica

Chávez no se equivocó, delegando a Nicolás Maduro como conductor del proceso sociopolítico que es la revolución bolivariana. Reconoció en el, la firmeza, pragmatismo, dedicación, compromiso y claridad política necesarias para abordar un país entero en una coyuntura muy dura.

Los factores del poder hegemónico económico han planteado una guerra frontal contra el país, contra las personas. Han acudido al más obsceno chantaje; sabotean la economía, suben precios desmedidamente, especulan, usan el precio inflado del dólar negro como pretexto para robar al pueblo, y mientras lo hacen, exclaman que “La culpa es del Gobierno”, “Esto sucede porque usted votó por Maduro”, “Esto sucede porque Capriles no es el Presidente”, “Para que esto se acabe hay que salir de Maduro y colocar a Capriles”. Aplican la extorsión generalizada, la de doblarle el brazo a la sociedad entera, para que la sociedad entera cumpla sus objetivos particulares de grupo. Sabotean el orden social, y al mismo tiempo se ofrecen como solución, como alternativa al caos que ellos producen.

Ante estas circunstancias, las posiciones han sido puestas a la vista pública. El empresariado parásito, ha acudido a atacar al pueblo especulando sobre bienes sensibles al consumo de la población por esta época del año; los electrodomésticos, ropa, calzado, entre otros, y a su vez el sector que financia “El Bachaqueo, El contrabando” que hacen otra parte con el desabastecimiento de alimentos . La respuesta del Estado, las instituciones y la sociedad, ha sido contundente, lo cual ha obligado a muchos comerciantes a bajar los precios para evitar sanciones. Se está haciendo sentir una la firme reacción del Gobierno, que con gran apoyo de la sociedad, sin distinciones políticas, hacen frente a las pretensiones de sectores que han intentado detener el curso del país, con otros fines que el de tomar el poder. Han llamado a Maduro “Saqueador”, cuando la realidad del país es que se han producido saqueos, organizados por los mismos grupos opositores. En cientos de tiendas del país, ha reinado la calma pese a las largas colas. La realidad del país es que la gente quiere hacer sus compras (frenéticas, pero compras al fin) tranquilamente, con la excepción de algunos desaforados que quieren generar caos para endosárselo al Gobierno.

El Presidente Maduro ha convocado también a la Milicia Nacional Bolivariana, al Frente Francisco de Miranda, a las Unidades de Batalla Bolívar-Chávez y al Poder Popular organizado, para que participen activamente como voluntariados para fiscalizar, hacer labores de inteligencia social y para preservar la paz en las colas que se hacen frente a los locales comerciales. Ha llamado a la sociedad entera, a activarse y a organizarse en una lucha frontal contra la burguesía y sus oportunistas. Esta lucha, es justa, pues históricamente la burguesía, pequeña y grande, se han burlado del pueblo y lo han saqueado durante estas fechas.

Estos tiempos son importantes para el devenir del país, y de la revolución bolivariana. Marcarán un punto de inflexión sobre la consolidación o no, del liderazgo del Presidente Maduro. Pero más allá de eso, se trata de la profundización o no de la revolución bolivariana como proyecto político, lo cual implica un giro medular para el país y la sociedad venezolana. Particularmente estas circunstancias, pueden marcar la diferencia entre amarrar o no, los monstruos de la economía parásita rentista petrolera, pues ha sido creada la Central Nacional de Comercio Exterior, y la Corporación Nacional de Comercio Exterior. Ambos instrumentos, son un primer paso a un reordenamiento de nuestra estructura de importaciones, para regularizar a sus actores y para acumular experiencia en capacidad de importar y auditar, por parte del mismo Estado, quien actualmente es un gran importador, pero que lo hace por importadoras que mantienen relaciones anárquicas y desreguladas; es decir, por medio de antros de corruptela. Si de nacionalizar nuestro sistema de importaciones se trata, este es sin duda un primer paso. Y es en una medida como esta, donde subyace un efecto estructural en la lucha contra la burguesía “saqueadora” de nuestro país; pues las severas fiscalizaciones actuales que tanto impacto han generado y que tanto apoyo han captado, son circunstanciales. La idea, es ir a una economía saludable, planificada, en la que al menos parcialmente, las importaciones estratégicas estén nacionalizadas. A través de esta modalidad, si es posible estructuralmente, contener la locura burguesa.


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Nelson Sánchez


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