El factor ideológico de la criminalidad

En días recientes a consecuencia de hechos escabrosos de violencia criminal, la sociedad venezolana ha acudido a discutir (casi siempre sin la debida altura) el tema de la inseguridad, la pérdida de valores entre otros temas importantes.

Han cobrado protagonismo, los elementos más superficiales del problema; que si las telenovelas, o que si la desarticulación policial, etc. Ha cobrado rol segundario, el tema fundamental; la persistencia de la cultura capitalista, de la ideología capitalista, de la violencia capitalista, como factor criminógeno importantísimo que debemos reconocer para el abordaje del problema. En décadas anteriores, la delincuencia era un factor muy asociado a la gran desigualdad social, hoy día, va más allá de desigualdades concretas. Muchos de los criminales quienes acuden armados a violentar y a despojar pertenencias ajenas, quienes incurren en lucrativas mafias, ya no lo hacen por un pedazo de pan, lo hacen para llegar rápido a la gran riqueza prometida de la cultura capitalista. Muchos lo hacen para exhibir dinero, malgastarlo en pertenencias, en “darse vida”, en mostrar ante la vista pública su capacidad adquisitiva. Estos son los tiempos en los que debe desmitificarse la creencia de que malandro es el del barrio y nadie mas, pues hasta jóvenes de la clase media seducidos a la ambición, acuden al hampa organizada, al narcotráfico y a la estafa.

Durante años hemos venerado la cultura de lo banal, hemos convertido el éxito individual traducido en riqueza material, en la nueva religión. Hemos convivido tolerando la viveza criolla y exaltando al que consigue todo fácil, al que trampea, al corrupto, al astuto. Y así, a la par de nuestro capitalismo rentista enemigo de lo austero, extravagante y opulento, nuestra cultura del exhibicionismo, de la riqueza y “del que tiene real” ha dado parto a nuevos problemas sociales; nuevas formas de evolución de la violencia, nuevas expresiones de lo antisocial. Nuestra sociedad toda, en un punto de inflexión, de quiebre, intenta abrirse paso a nuevos valores, pero reproduciendo con más crudeza los vicios de esa sociedad que no termina de morir, es el estertor de quien se resiste y se aferra a su lugar hegemónico.

Hemos reducido el tema de la seguridad a un tema policial. Hoy hablamos de medios, de la educación y de los valores. Esto implica que hemos dado un salto importante. Pero aún queda mucho por reconocer; y es que debemos abordar colectivamente el tema de la violencia. Para construir una cultura de paz, hay mucho por hacer colectivamente. Queda de parte también, de las comunidades organizadas para que se asuman como actores en este sentido, pues hasta ahora todo el esfuerzo de trabajo ha estado en temas importantes, pero no en este particular. Es decir, ¿Por qué no hemos acudido a la formación de brigadas comunales de prevención del delito?¿Porque no hemos ideado desde los Consejos Comunales el abordaje social al problema de la violencia, cuando en comunidad todo mundo sabe quien es quien?¿Porque no hemos ideado redes de inteligencia social para el ataque directo al delito y sus nichos en nuestras comunidades sean barrios y urbanizaciones?¿Porque no construimos una cultura de denuncia colectiva?¿Porque no hacemos contraloría colectiva efectiva sobre los cuerpos policiales?¿Porque no construimos una cultura de justicia de paz?¿Porque no implementamos nuestras propias reglas ya existentes para la convivencia comunal sacando de las comunidades las ventas ilegales de licor y la perturbación de la paz entre los vecinos?¿Porque entre vecinos no se hace un abordaje a aquella familia cuyos hijos ya andan en malos pasos? En definitiva: ¿Por qué hemos delegado solo al Gobierno algo que es una responsabilidad de todos?

La construcción de la cultura socialista como una cultura de paz y bienestar social, pasa no solo por revertir desigualdades materiales. Se trata de saber orientar esas nuevas relaciones materiales, y de construir nuevas subjetividades. Para la reflexión queda; en 15 años de revolución bolivariana, la mayoría de nuestros jóvenes siguen alienados empecinados en lo banal y el lucro. Ese es un elemento a analizar, sincerando que estamos haciendo como revolución en materia de valores. Obviamente queda mucho por hacer desde lo ideológico, y la organización comunitaria para estas cuestiones de la inseguridad, sería un buen espacio para también construir una ideología de la paz en socialismo.


*Profesor

Prof.nelsonsanchez@gmail.com


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Nelson Sánchez


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