Presidenta encargada: El odio de una clase política llevó a la agresión armada del 3 de enero

Desde el Palacio de Miraflores, sede del Gobierno nacional, Delcy Rodríguez destacó este lunes que luego de la agresión armada extranjera del 03 de enero, pensó que lo primero que hay que curar es el odio

Desde el Palacio de Miraflores, sede del Gobierno nacional, Delcy Rodríguez destacó este lunes que luego de la agresión armada extranjera del 03 de enero, pensó que lo primero que hay que curar es el odio

Credito: Agencias

El odio de una clase política y económica contra un sector de la población venezolana fue lo que llevó a la agresión militar que ejecutó Estados Unidos contra la nación bolivariana el sábado 03 de enero de 2026. Así lo enfatizó este lunes 23 de febrero la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, durante un encuentro con familiares de las víctimas de la violencia política desde 1999 hasta la fecha.

«Ha sido tal el odio de una clase de este país, de una clase económica y política, ha sido tal el odio, contra sectores venezolanos y venezolanas que llevó a pedir intervención extranjera. Lo que no se pudo resolver en la política nacional, lo pidieron con misiles, con bombas (…) Lo que no pudo resolver la política, se lo pidieron a una potencia militar, nuclear, de este hemisferio, que lo viniera a resolver en el país», argumentó.

La madrugada del sábado 3 de enero de 2026, tropas estadounidenses bombardearon zonas pobladas de Caracas, Miranda, La Guaira y Aragua, asesinando a su paso a más de 100 personas. Los invasores yanquis ejecutaron además el secuestro del mandatario constitucional Nicolás Maduro, y de su esposa y diputada a la Asamblea Nacional, AN, Cilia Flores. En sus bombardeos contra la nación, además usaron un arma sin precedente, tipo sónica, al que el mandatario Donald Trump denominó el 24 de enero, como el "The Discombobulator" (El Desconcertante).

Sanar el Odio

Desde el Palacio de Miraflores, sede del Gobierno nacional, Delcy Rodríguez destacó este lunes que luego de la agresión armada extranjera del 03 de enero, pensó que lo primero que hay que curar es el odio, por eso instaló el 23 de enero el Programa para la Convivencia Democrática y la Paz.

«Hay un grupo humano, de personas diversas que están en el Programa de Convivencia Democrática para ver cómo sanamos el odio, esas expresiones de intolerancia, de no reconocer al que piensa distinto, al que tiene un credo distinto, una expresión sexual distinta, y de no reconocer sobretodo el derecho a la dignidad del que es diverso», expresó.

El Programa de Convivencia también busca sanar heridas generadas por el odio de clases, en ese sentido hizo mención al caso de Orlando Figuera, quien fue quemado vivo en Altamira durante las manifestaciones violentas protagonizadas por sectores de la derecha en 2017. Previamente había intervenido Inés Esparragoza, madre del joven, quien denunció que a su hijo lo asesinaron por su color de piel, por ser afrodescendiente, por ser pobre y chavista.

En ese sentido, Rodríguez enfatizó que hay que reconocer el derecho a la dignidad de Orlando, «desde su condición de pobreza, desde su color de piel, de su origen afrodescendiente, desde su pensamiento político chavista».

Contó que cuando le tocó asumir la presidencia encargada, en medio de una » situación tan compleja e inédita, derivada de la agresión externa, militar, del 3 de enero», lo primero que pensó fue en activar un programa de convivencia democrática por la paz.

«De allí, dije: ‘Venezuela necesita sanar, porque esto nos ha llevado muy lejos’. Nos ha llevado a que se siembren en el exterior, con poderes mediáticos, porque son verdaderos poderes mediáticos, se siembren falsedades y mentiras peligrosas sobre Venezuela, que buscasen justificar la intervención de nuestro país y bueno, una situación extremista en el ámbito del derecho internacional, completamente disminuido y socavado, que fue el secuestro del presidente Maduro y de la primera dama de Venezuela», enfatizó.

Llamó a pensar como venezolano y venezolana si ese odio no llegó demasiado lejos.

El perdón y su manera de encontrarlos

En el acto, la mandataria encargada agradeció a los familiares de las víctimas de la violencia política por su desprendimiento. «El perdón es desprendimiento de uno mismo, del dolor particular y personal».

Remarcó también el comentario expresado por los familiares de las víctimas que se les pida perdón. «Creo que es algo que no pueda estar en una Ley (…) El compromiso de no repetición no es tema de una ley, el compromiso de que esto no se vuelva a repetir es también una condición humana, personal».

Hizo énfasis que las medidas de Amnistía concedida por los presidentes constitucionales Hugo Chávez Frías y Nicolás Maduro Moros, siempre buscaron la sanación. «La sanación espiritual, humana. Un ser humano no puede estar tomado por el odio, no es la vida. Un ser humano debe encontrar también el perdón, y se encuentra de muchas maneras, a veces pensamos que es la justicia».

«Yo lo digo desde el punto de vista personal, la justicia nunca nos va a devolver a nuestros seres queridos; pero sí, sin duda alguna, hay que decirlo, hay deficiencia en la justicia para las víctimas, y por eso se ha activado no solamente la Ley de Amnistía sino el Programa de Convivencia que está incorporado a los procesos de justicia donde estamos atendiendo en este caso la justicia para los campesinos, los trabajadores del país, los inquilinos, y justicia para las víctimas», manifestó la mujer, que siendo niña sufrió el dolor de perder a su padre Jorge Rodríguez, torturado y asesinado el 25 de julio de 1976 por el régimen de Carlos Andrés Pérez.

Dirigiéndose a las víctimas les pidió que se sumen al Programa para la Paz y la Convivencia Democrática. Mencionó además que está la Comisión para la Revolución Judicial.

Superar la criminalización de la pobreza

«La justicia debe ser para todos y todas. El Estado venezolano ha estado bajo tal nivel de tribulación, de agresión y de amenaza, que sus poderes y sus facultades como Estado en los diversos poderes también han sido permeados. Y, por eso, pido una nueva Justicia para todos, para toda Venezuela», instruyó.

Recordó que el 30 de enero de 2026 durante la apertura del año judicial señaló que en el país también ocurre la criminalización de la violencia, una acción que debe superarse, «porque hay génesis allí, en esa involución de justicia hay génesis para el odio, y nosotros debemos sanar a Venezuela para que de verdad podamos levantar las banderas de no repetición».

Dirigiéndose directamente a la señora Zoraida Bravo, madre del capitán de la Guardia Nacional Bolivariana, Ramzor Bracho, asesinado por factores extremistas en las manifestaciones de 2014, quien previamente manifestó su preocupación y miedo, que aún con la Ley de la Amnistía sectores odiadores incurran de nuevo en hechos violentos, la dignataria encargada señaló que ella también se preocupa.

Minutos antes, Bravo expresó: "(…) Estamos dispuestos, sí estamos dispuestos, como aquella vez, doctora, estamos dispuestos, vamos a ir hacia… hacia la concordia, a buscar la paz, pero me da miedo, doctora, me da miedo. Porque las expresiones de ellos no son de paz. Me da mucho miedo".

En ese sentido, la dignataria encargada comentó que «uno ve y yo tengo que agradecer porque he visto personeros del extremismo con postura genuina de saludo a la Ley de Amnistía, de saludo al proceso de Convivencia Democrática (…) Y les digo, las puertas de Venezuela, los brazos del pueblo de Venezuela están abiertos para quienes quieran regresar en este proceso de sanación del odio».

De inmediato denunció que «tengo conocimiento de algunos sectores que no están dando lectura correcta a lo que está ocurriendo en el país, que lo están midiendo desde una derrota político-partidista», cuando en realidad «el 3 de enero perdió Venezuela, perdimos todos los venezolanos y perdimos todas las venezolanas. No hubo ganador en este país».

«Estoy viendo que hay sectores dando lectura incorrecta de la Ley de Amnistía y del proceso de convivencia, ya tienen planes, y en su debida oportunidad los voy a mostrar al país para que se sepan quienes desde un lujoso hotel en Estados Unidos o en Europa pretenden descarrilar este proceso, pretenden perturbar el camino de la tranquilidad y la paz en Venezuela. Y que sea el pueblo venezolano quien juzgue, que sea el pueblo venezolano quien diga lo que tenemos que hacer. Porque ¡ya basta! Ahí sí digo: ‘No repetición’; ahí sí llamo a una justicia genuina y verdadera, porque ya basta», remarcó.

Resaltó que el proceso que se está construyendo hay que cuidarlo. «Por eso les agradezco que se incorpore, y que estemos sumado. Yo sé señora Zoraida lo difícil».

«A mi me ha tocado cara a cara, se lo tengo que decir, sentarme con los verdugos de mi padre, y lo he hecho por Venezuela. Y me ha tocado sentarme con los verdugos de nuestros héroes y heroínas del 03 de enero, y lo he hecho por Venezuela. Y lo estamos haciendo por el pueblo venezolano, por nuestros jóvenes (…) por nuestros hijos, hijas, por el futuro de Venezuela y por lo más sagrado que hay que es la soberanía y la Independencia que heredamos de nuestros libertadores», argumentó.

Diplomacia de paz para dirimir la diferencia

Delcy Rodríguez enfatizó una vez más que el camino para dirimir las diferencias con EEUU debe ser la diplomacia de paz.

Recordó que este lunes 23 de febrero se cumplen siete (7) años del día que sectores de la derecha venezolana intentaron invadir Venezuela desde Cúcuta, Colombia, un episodio que se conoció como la Batalla de los Puentes. Rememoró que esos sectores violentos argumentaron para llevar a cabo sus acciones una falsa bandera de crisis humanitaria.

«Desesperación de los poderes hegemónicos por las riquezas de Venezuela y nosotros tenemos un mapa y hemos dicho será la diplomacia quien dirima nuestras divergencias geopolíticas con poderes imperiales del mundo, y será la cooperación económica-comercial donde nosotros derivemos las grandes riquezas y potencialidades materiales que tiene nuestro país, y lo haremos con lo más importante, que es la riqueza espiritual del pueblo de Venezuela», agregó.

Señaló que ese es el mapa, esa es la brújula, «y quien venga a perturbarlo que lo juzgue el pueblo venezolano. Quien venga a descarrilar y a impedir la sanación de Venezuela que se encuentre con la voluntad férrea de un país por la paz, por la soberanía, por la independencia y por la libertad».

Expresiones terribles de crímenes de odio

La mandataria encargada tomó la palabra minutos después de escuchar a Inés Esparragoza, madre de Orlando Figuera, el joven quemado vivo en mayo de 2017 en Altamira, estado Miranda, por manifestantes violentos y a Zoraida Bravo, mamá de del capitán de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) Ramzor Bracho, asesinado el 12 de marzo de 2014 en la ciudad de Valencia, estado Carabobo, cuando en ejercicio de sus funciones asistió junto a un grupo de compañeros a controlar un foco de violencia callejera, donde existía la amenaza de incendiar una estación de servicio de gasolina, y ahí fueron emboscados y asesinados por grupos de ultraderecha.

En ese sentido manifestó que estos asesinatos y otros cometidos en el marco de la violencia política que ha vivido el país desde 1999 son expresiones terribles de crímenes de odio.

«Yo también voy a hablar como víctima del puntofijismo y yo escucho el dolor que puede sentir una madre al perder un hijo, señor Zoraida. Porque ahí también hay que decir que en la violencia del 2014, 2017, murieron funcionarios del Estado, de seguridad, combatiendo justamente las manifestaciones violentas», denunció.

Agregó que si hay algo que caracterizó ese tipo de manifestaciones que no eran pacíficas sino muy violentas. «Incluso con utilización y empleo de artefacto de guerra prácticamente. Ahí perdimos funcionarios del Estado venezolano; el hijo de la señora Zoraida, capitán Bracho de la Guardia Nacional es un ejemplo de tantos otros que perdieron la vida. Ver las expresiones más terribles de crímenes de odio, cuando vemos el caso de Orlando, la señora Inés, son crímenes de odio».

La exclusión y la violencia política

La mandataria encargada hizo mención a factores detonantes de la violencia política, entre ellos mencionó la exclusión.

«Si nosotros revisamos la historia de Venezuela, nos daremos cuenta de que en la violencia política ha habido varios factores detonantes de la misma: La exclusión social, socioeconómica ha sido basamento. La exclusión política de quienes han tenido proyectos de entrega de la soberanía nacional, proyecto que llamo antinacionales, proyectos que no hacen valer la soberanía y la Independencia de Venezuela», explicó.

Mencionó que en los años 60, 70, hubo jóvenes soñadores que tenían ideas de libertad, de un país independiente frente a una clase política que había traicionado la gesta del 23 de enero de 1958 cuando fue derrocado Marco Pérez Jiménez, «y que esa traición se convirtió en proyectos antinacionales, proyectos que tenían en su columna la entrega de Venezuela».

Recordó que décadas después, apareció en la escena política el Comandante Eterno, Hugo Chávez, quien significó inclusión, «traer a vasto sectores de la sociedad venezolana, a los más pobres traerlos a la mesa, y que fueran reconocidos como personas».

Resaltó que a pesar de lo avanzado, eso no significó «que no quedó ese germen del odio de clase, del racismo, de la discriminación frente al distinto, frente al diferente, eso no quiere decir que fue superado».

En ese contexto rememoró que en los gobiernos líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Chávez Frías, Venezuela fue víctima del golpe de Estado de abril de 2002, sabotaje petrolero (2002-2003), intento de asesinato del Comandante.



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