Interés electoral del partido republicano en la terrorista y gravísima captura con secuestro de Maduro y Cilia

El ataque a Venezuela, la captura y secuestro de Nicolás y Cilia en la negra prisión de New York ha sido considerado en varias versiones. Así en las primeras versiones y en todo el falso teatro preparatorio y manipulador de conciencias tanto en eeuu como en Venezuela, conformó la versión oficial inicial, la captura se realizó por delitos de narcotráfico y terrorismo. Fue aceptado por todos los interesados, aunque por esas razones toda la dirigencia de Italia desde 1945 debería estar presa y el país borrado del mapa.

Esta versión fue desmentida por ellos mismos cuando el Departamento de Justicia, dice que el Cartel de los Soles fue un embuste de ellos. Con esto liberarlos debería ser inmediato, pero el teatro sigue y están llamando a Hollywood para que prepare otras acusaciones.

Sin embargo, aunque a partir de aquí todo lo que digan ya está en duda y sin credibilidad, eso no les importa. Lo que interesa no es la justicia sino la supervivencia política en Washington de la elite del partido Republicano en las elecciones de noviembre de este año, donde los demócratas parece que despuntan. Sombría lucha electoral en EEUU.

Existe una tercera versión que es la estratégica, donde la energía o la crisis energética sería el verdadero motor del accionar bélico de los estados unidos, disfrazado bajo argumentos judiciales para evitar un debate interno sobre "guerra por energía". Pero es que la crisis energética existe para todos los países, lo que pasa es que ellos se la cogieron para ellos solos quizás para justificar su naturaleza ratera. Los otros países no andan invadiendo, a lo mejor quisieran pero no lo hacen.

Ayer mismo, 12 de enero, 27 países europeos, la Unión Europea más otros dos, reconocieron al gobierno de Venezuela dirigido por Delcy Rodríguez. Seguro que vienen a defender sus intereses pero pareciera que se están desmarcando de los invasores actuales.

Superadas las versiones anteriores queda solo en pie la versión electoral o integrada a la política interna de EEUU, donde asumimos que la captura de Maduro es un activo necesario e imprescindible para la campaña electoral republicana en eeuu de noviembre próximo.

La cuarta narrativa, que interpreta la captura de Nicolás Maduro como una pieza maestra de la ingeniería política electoral en los Estados Unidos, sugiere que el operativo del 3 de enero de 2026 no fue un acto de justicia espontáneo, sino un evento calculado para garantizar la permanencia del Partido Republicano en la Casa Blanca. Hay que decir inicialmente que esta versión no es excluyente de las anteriores, sino que las integra y forma con ellas un paquete argumental de falsedades y mentiras presentándolas como verdades irrebatibles.

En el contexto de un año electoral crítico, donde las encuestas muestran una polarización extrema y una política y economía de Trump que, aunque estable, no termina de convencer al electorado independiente, la administración actual necesitaba un "cisne negro" o un golpe de efecto que neutralizara cualquier crítica sobre su política exterior. Por ello se lanzan buscan producir un impacto extremo e inesperado que adicionalmente lleve a realizar explicaciones inventadas, pero después de los hechos. En este contexto explicativo se da la agresión a Venezuela, la captura de un Presidente en ejercicio como Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores y su posterior secuestro en otro país, como son los Estados Unidos.

La violación de la inmunidad de un Presidente en ejercicio mediante su secuestro sin una declaración de guerra, solo había sido precedida en la política exterior de Estados Unidos con el ataque que se realizó días antes en su propio pais, el 28 de diciembre contra la vivienda del Presidente de Rusia, Vladimir Putin. Se da curso así a una nueva dimensión de la agresión de Estados Unidos para imponer su voluntad y alcanzar sus propósitos y medir la capacidad de respuesta de Rusia. Dilema, se esperaba una respuesta más fuerte.

Al presentar la detención de Maduro como un triunfo histórico contra el autoritarismo y el crimen organizado, la campaña republicana ha logrado construir para sus votantes, un relato de eficiencia para incidir en la voluntad electoral en estados importantes en la próxima contienda electoral. Claro no se precisa que fueron los judíos y su Mossad los que planificaron y dirigieron el acto terrorista.

Esta versión sostiene que la captura funciona como un activo electoral de valor incalculable porque logra unificar tres frentes estratégicos en la política interna estadounidense. En primer lugar, asegura el voto de las comunidades hispanas, especialmente la venezolana, cubana y nicaragüense, quienes ven en este acto la culminación de décadas de retórica de "línea dura". Para el votante de Miami o el centro de Florida, la imagen de Maduro en un proceso judicial, es la validación de la promesa republicana de liberar el hemisferio de influencias socialistas. Al ejecutar la captura antes de las elecciones, el gobierno se anticipa a cualquier ataque de la oposición demócrata que pudiera tildarlos de ineficientes o incapaces.

Pero todos estos cálculos políticos tambalean cuando es el mismo gobierno republicano que dice que el Cartel de los soles, con el que ellos acusan a Maduro no existe. Pero el sistema judicial de Estados Unidos inventar otra acusación para que el gobierno no suelte su presa electoral. Pero se crea incertidumbre, sobre si son los republicanos o los demócratas los que al final se beneficiaran del juicio. La captura de Maduro es, el gran trofeo de guerra de una campaña que muestra como un golpe espectacular contra un enemigo extranjero y es la forma rápida de neutralizar el debate interno sobre el costo energético o lo débil de la economía doméstica o lo dormilón que es Trump. Permite a la campaña republicana arrebatarles a los demócratas el control del discurso sobre migración y seguridad fronteriza.

En última instancia, el secuestro quiere proyectar una imagen de liderazgo decisivo de Trump, para atraer al votante independiente moderado, que prioriza la estabilidad y la fuerza frente a la incertidumbre nacional. Bajo esta óptica, lo que interesa no es la justicia sino la ganancia política.

El bienestar de Venezuela es un objetivo secundario y aparentemente con poca importancia Nicolás Maduro y Cilia Flores secuestrados.

 



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Oscar Rodríguez E


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