Desde el 3 de enero de 2026, Venezuela ha entrado en la fase de materialización de los ataques de Estados Unidos, llevando a nuestro país a la vulnerabilidad extrema y caído a una situación tal que hasta lo llaman Estado Rehén, expresado por la captura del Presidente Maduro, de su esposa Cilia Flores y el amenazante despliegue masivo de la flota estadounidense frente a nuestras costas.
Aunque no queremos, estamos en una situación de parálisis estratégica y restricción impuesta de la soberanía. En esta maraña la Inteligencia Artificial es un sistema de emergencia que puede ayudar al país a transitar la crisis sin llegar a las situaciones más críticas que puedan presentarse.
La respuesta de Venezuela ante esta condición, debe trascender solo a los llamados a la resistencia heroica para asentarse en la creatividad, coherencia chavista, unidad e integrados en un sistema de ingeniería política y tecnológica orientada a la permanencia revolucionaria.
En este encadenamiento crítico, la prioridad absoluta de Venezuela no es solo gestionar la crisis actual, sino manejar el país de tal forma que la continuación del asedio bandido sea percibida por EEUU y su población, como una operación de costos inasumible. Una medida es migrar los sistemas de defensa y gobernanza hacia una arquitectura de inteligencia distribuida, donde la toma de decisiones críticas no tenga un único punto vulnerable, sino en una red nacional de núcleos autónomos capaces de mantener la operatividad del Estado, la economía y la defensa de manera automática.
Al descentralizar el mando, formato cuyo diseño puede ser consultado con la IA mediante algoritmos de continuidad, se minimiza el incentivo del secuestro o el ataque quirúrgico, ya que el agresor comprendería que descabezar la estructura no detiene la respuesta del sistema. Algo que por cierto ya había sido previsto por el Presidente Maduro. Esta resiliencia tecnológica actúa como un escudo preventivo que desalienta futuras agresiones al demostrar que el país posee una capacidad de regeneración institucional que no depende de individuos aislados.
En la mesa de negociación, la estrategia para evitar una repetición del conflicto debe basarse en reforzar la interdependencia estratégica ya activa con los países amigos y cercanos. En este contexto la inteligencia artificial puede ser utilizada para diseñar acuerdos de "seguridad mutua" que incluyan sistemas de verificación automática sobre movimientos militares y flujos energéticos, garantizando que cualquier violación de las nomas sea detectada y denunciada internacionalmente antes de que se convierta en una amenaza real.
Al mismo tiempo, el Estado debe emplear la IA para blindar su soberanía económica, buscando siempre la optimización de la producción interna y diversificando las rutas de suministro mediante modelos predictivos que minimicen el impacto de futuros bloqueos o asedios. Si un agresor observa que sus herramientas de presión física, como los buques o el cierre de mercados, son neutralizados por una gestión científica de los recursos que impide el colapso social, la opción del ataque se disipa y puede perder su utilidad política.
Claro la Inteligencia Artificial en nuestro contexto debe fortalecer la inteligencia popular y comunal que se ha desplegado ampliamente y no ha bajado la guardia en ningún momento.
Y para prevenir otras manifestaciones de hostilidad de los Estados Unidos, se requiere una diplomacia proactiva que se apoye en la Inteligencia Artificial para identificar y desactivar las narrativas de guerra en los propios Estados Unidos antes de que estas cobren fuerza.
Entender la complejidad de las dinámicas sociales y políticas del adversario, con el apoyo de la IA cada vez más es cardinal, Venezuela puede proyectar una imagen que convierta los esfuerzos para continuar la agresión en un disparate electoral o un desastre financiero para el atacante. Llegar a un sistema de disuasión inteligente donde la paz no dependa de la buena voluntad del otro, sino también de nosotros. No debemos desdeñar la IA en el desarrollo de mecanismos y medios de defensa apoyados en una estructura nacional interconectada, tecnológicamente avanzada y socialmente sólida que la fuerza bruta imperialista pueda resultar insuficiente.
Y aquí tenemos un aprendizaje, que en este mundo tan desequilibrado en términos de fuerza y poder, los países pobres y desindustrializados, deben apoyar la seguridad futura de la nación en su capacidad para procesar la información y la realidad con mayor velocidad y precisión que sus oponentes, creando las estructuras de IA necesarias, actuar como un escudo digital para proteger la infraestructura crítica, eléctrica y petrolera de sabotajes que busquen forzar la capitulación total. Transformando la vulnerabilidad del rehén en la invulnerabilidad de un sistema que aprende, se adapta y se protege a sí mismo de manera constante. A las armas se debe sumar la capacidad de procesamiento digital.
Y en estos momentos de incertidumbre, la IA puede identificar campañas de rumores que buscan generar pánico o enfrentamientos, permitiendo que las autoridades actúen, emitan información confirmada y mantener la paz.
Es la Defensa IA de todo el pueblo de Venezuela utilizando sus propios instrumentos.