¿Una causa de la intervención y del secuestro de Nicolás Maduro? Crack eléctrico en Estados Unidos

El sistema eléctrico de Estados Unidos enfrenta una presión creciente que amenaza con convertirse en una crisis, un crack, en los próximos años. Sin ninguna duda. La demanda de energía se expande a un ritmo superior al de la oferta, impulsada por el auge de los centros de datos, la electrificación del transporte y el repunte de la manufactura. Los precios residenciales podrían subir hasta un 40% para 2030.

Mientras tanto, la capacidad instalada avanza con lentitud, concentrada en fuentes renovables intermitentes y en proyectos de almacenamiento que aún no alcanzan la escala necesaria para sostener ese consumo en ascenso. Este desbalance es estructural, EEUU se apoyó en una red y en un modelo de crecimiento energético sin planificación integral, propio de otra etapa económica ahora enfrenta apagones y a un encarecimiento de la electricidad que afecta tanto a hogares como a industrias. Y a la famosa competitividad global.

Las señales ya están activas. Regiones como Texas y California han experimentado cortes en la red durante picos de consumo, y los informes oficiales advierten que la brecha entre oferta y demanda se ampliará en los próximos dos o tres años. El problema no es únicamente la generación, sino la transmisión: las líneas de alta tensión no se expanden al ritmo que exige la nueva demanda, creando cuellos de botella que limitan la capacidad de trasmitir la energía. Se suma la presión ambiental y regulatoria, que ralentiza proyectos de respaldo térmico o nuclear, dejando a la red más vulnerable frente a variaciones climáticas o eventos extremos.

El resultado es un escenario de limitación energética en el corazón de la principal economía mundial. Un "crack eléctrico" que, de materializarse, tendría repercusiones globales en mercados, cadenas de suministro y estabilidad geopolítica. Y como potencia dominante. Y lo más relevante, es un problema interno de Estados Unidos, incubado por sus propias decisiones, que se aproxima con rapidez.

La energía nuclear no representa una solución inmediata, pues Estados Unidos carece de un programa de construcción masiva de reactores. Rusia construye actualmente 4 reactores EEUU, ninguno. Además carece de la tecnología avanzada y de los recursos humanos que la harían una alternativa para evitar ese Crack. Rusia gradúa anualmente el doble de ingenieros que Estados Unidos.

La narrativa de la "salvación" con las energías renovables en Estados Unidos se ha convertido en un eje central de la política energética. La expansión acelerada de la capacidad solar y eólica, se presenta como la respuesta al desbalance entre oferta y demanda eléctrica.

En teoría, estas fuentes limpias podrían cubrir gran parte del aumento de consumo previsto para los próximos años, especialmente en sectores como los centros de datos y la electrificación del transporte. Sin embargo, la realidad es más compleja: las renovables son intermitentes y dependen de condiciones naturales que no siempre coinciden con los picos de demanda. No obstante al priorizar los hidrocarburos sobre las renovables cometen otro error estratégico pues además de ser más ineficientes, representan una tecnología energética en proceso de obsolescencia. Por ello, aparte de proyectar la imagen del imperio problemático, seguir interviniendo en Venezuela no ayuda a evitar el ‘crack eléctrico’.

La clave de su "salvación" radica en la integración con tecnologías de respaldo y en la modernización de la red de transmisión. Si Estados Unidos logra combinar generación solar y eólica con almacenamiento masivo, gas flexible y nuclear, podrá evitar el crack eléctrico y garantizar estabilidad, lo cual ya visualizamos como limitada en sus posibilidades. Pero el verdadero salto cualitativo, que EEUU no puede hacer, será reconocer que los hidrocarburos ya no son el motor del futuro, sino un recurso en retirada frente a la nueva matriz energética global.

La instalación de proyectos renovables no alcanza el ritmo que exige la demanda. Por eso, aunque las renovables son parte fundamental de la solución, no constituyen una salvación automática: requieren planificación, inversión y coordinación para convertirse en el pilar que evite la crisis energética. Ni la energía nuclear, ni las renovables, ni invadir a Venezuela son solución a su problema sistémico energético.

Hegel, Marx y Engels estarían regocijados analizando esta situación de los Estados Unidos. Es que la dialéctica se muestra clara: el desarrollo tecnológico con data centers, electrificación, manufactura, impulsa la demanda, pero la estructura económica y social de generación y transmisión no acompaña ese ritmo. La contradicción entre crecimiento económico y lentitud energética se intensifica. La síntesis lógica, como se señala, sería la incorporación de más oferta, especialmente nuclear, que es la energía que puede garantizar continuidad y estabilidad. Sin esa síntesis, la contradicción se convierte en crisis, y el "jaque" puede transformarse en "jaque mate".

El posible "crack eléctrico" estadounidense no proviene de un enemigo externo, ni Rusia, ni China, ni Venezuela, sino de la incapacidad de su propio sistema para resolver el desbalance entre una demanda creciente, una oferta insuficiente y una incapacidad súper estructural económica y social para resolver. No es producto de enemigos externos, sino de la contradicción interna entre una demanda que crece sin freno y una oferta que no logra acompañarla. Hegel y Marx vuelven a demostrarse, la crisis surge del choque entre tesis y antítesis dentro del propio sistema, y solo una síntesis puede evitar que el jaque se convierta en jaque mate.

Esa síntesis no se logra buscando culpables externos, usar el "locus externo" cuando se cree que los eventos de la vida son causados por factores o las decisiones de otros como Venezuela, sino en encontrar que la salida es incorporar más oferta segura. Todo es difícil. La obsolescencia del petróleo es un hecho y afectar nuestro mercado no evitará el próximo Crack energético.

Para esquivar su responsabilidad de gestión considero que se lanzan al secuestro de Nicolás Maduro, manipulando todo para justificar el robo de millones de barriles de petróleo que necesitan en lo inmediato, y limitar el daño que les ocasionará el Crack Eléctrico pronto.



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Oscar Rodríguez E


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