Locura Total… Nos desprecian allá llamándonos "BASURA", y pretenden gobernarnos aquí…

Viven aterrados los venezolanos en EE UU. De un momento los detiene el ICE, los encarcela con intenciones de expulsarlos del país. No saben a dónde se los enviará, algunos han sido incluso mandados a un lugar de África. Pierden todos sus bienes, ahorros, familia y amigos que les acompañaban. De nada les vale abogados. Viven a la deriva, en medio de horribles preocupaciones, en total desamparo e impotencia, y son cientos de miles. Si tienen hijos no los pueden mandar a trabajar o ir a la escuela. Salen a la calle con pánico. Tienen que tener sumo cuidado con lo escriben por los celulares. No le importa a ICE el estado de legalidad que tengan en EE UU. Saben que son odiados y vistos mal por los propios gringos. Entonces viene Trump y dice que va a gobernar a Venezuela, maltratando, despreciando y sintiendo asco por los venezolanos, que de hecho en varias ocasiones ha llegado a llamar BASURAS. Un cuadro jamás visto, y vienen "venezolanos" y aplauden la invasión, y creen que si EE UU toma nuestro país van a ser felices. No se ven en el cuadro de lo que pasa en Haití y en Puerto Rico. Les cuesta darse cuenta de que los gringos nos desprecia, nos considera deshechos, pudrición, delincuentes o terroristas.

Pero volvemos a explicar la situación en todas las dimensiones históricas y humanas posibles:

No existe un solo estadounidense que no esté involucrado en la invasión del 3 de enero contra nuestro país. Lo pagaron con sus impuestos. Cada uno de ellos puede decir: we paid for the abduction of Maduro, we are paying to occupy Venezuela waters right now, we paid for all the missiles, personnel, choppers, aircraft, wtaercraft, ande hardaware used for the raid. We already pay billions in subsidies to oil corporations. What makes you think our tax dollars won’t go toward this venture? (Pagamos por el secuestro de Maduro, estamos pagando para ocupar las aguas venezolanas ahora mismo, pagamos todos los misiles, personal, helicópteros, aeronaves y equipo utilizados para el ataque. Ya pagamos miles de millones en subsidios a las corporaciones petroleras. ¿Qué les hace pensar que nuestros impuestos no se destinarán a esta operación?)

Ellos, los gringos y los europeos, nos pintaron a los chinos, a los asiáticos, como malos y así fuimos educados en nuestras escuelas señalándolos como feos, la "raza amarilla" (mongolide, propuesta por Johann Friedrich Blumenbach). Era la narrativa euro-gringa que venía en comiquitas o suplementos, en películas de Hollywood y que nos inocularon con saña, al punto que Rómulo Gallegos en su novela "Doña Bárbara" nos habla, al referirse a "El Brujeador", lo siguiente: "Su compañero de viaje es uno de esos hombres inquietantes de facciones asiáticas que hacen pensar en alguna semilla tártara caída en América Latina quién sabe cómo y cuándo. UN TIPO DE RAZAS INFERIORES, CRUELES Y SOMBRÍAS, completamente diferente del de los pobladores de la llanura".

Esos tipos de "RAZAS INFERIORES", fueron colonizados por ingleses, franceses y gringos, pero no se amilanaron. dieron la pelea y acabaron liberándose de aquellos amos. Hoy, esas "RAZAS INFERIORES" se hacen respetar por Occidente, y son países muy prósperos y poderosos. Hoy ellos no se atreven contra ellas. Pues, resulta, que los chinos, los vietnamitas, los coreanos del Norte,… no se consideraron jamás a sí mismo inferiores a los europeos y a los gringos, y por eso los derrotaron. Eso hay que entenderlo. Los gringos y europeos los señalaban como bárbaros, malos, crueles, asesinos y bien feos, para luego tener carta blanca para asesinarlos.

Hoy, las RAZAS INFERIORES para Trump son los latinos: "los sucios, horribles, asquerosos y feos venezolanos", a los que él desea volver trizas, matar, encarcelar, expulsar de su país…

Ojalá algún día nosotros mismos seamos vistos como malos, crueles y arrechos por los gringos y europeos, tal cual como vieron a los asiáticos. Ojalá, y así con toda nuestra dignidad cuando nos ataquen, responderles en consecuencia.

Los cubanos derrotaron a los gringos en Bahía Cochinos, y eso ha sido histórico, y desde entonces no se han atrevido a reeditar un ataque similar. Porque debe entenderse que los gringos son COBARDES por naturaleza. Nosotros tenemos que darles una contundente respuesta a esos gringos a costa de lo que sea. Cueste lo que nos cueste. Tenemos que responderles con todas las armas que tenemos. Yo sí estoy profundamente ARRECHO, y no sé cuándo me va a pasar esta arrechera. Tendrá que pasar algo grande para superarla. Pero lo cierto es que no me cuadro con acongojados, con melifluos, ambivalentes, fatuos de pamplinas.

Bolívar fue visto por los realistas, por los occidentales, como un ser extraordinariamente malo, feo y perverso, lo llamaban "El Demonio", lo excomulgaron varias veces, porque no tenía pizca de pendejo, fue el que firmó el Decreto de Guerra a Muerte, el que por decisiones políticas y estratégicas inapelables decidió fusilar a Piar; el que después de la Batalla de Boyacá, al ver al traidor Francisco Fernández Vinoni ordenó fusilarlo en el acto, y por estas razones los gringos nunca reconocieron su poder y su gobierno sino bien tarde, después que derrotamos a los realistas en la Batalla de Boyacá.

Me podrán decir que aquellos eran otros tiempos, pero ¡NO! Nos están destrozando, sin ninguna razón vinieron a invadirnos, dicen que planean otra incursión y no podemos defendernos diciendo sólo que sería injusto e ilegal, que están violando los tratados internacionales, porque terminarán volviéndonos trizas, y acabando para siempre la patria de Bolívar, y nadie ni siquiera podrá ir a llorar al Valle.

He escuchado versiones según las cuales el presidente Maduro, para evitar una mortandad decidió entregarse a los gringos. No creo ese cuento, y le digo a los que lo creen: imagínense a Bolívar entre 1813 y 1819, derogando el Decreto de Guerra a Muerte para evitar que los españoles siguieran degollando venezolanos.

Si nos metemos a pendejos nos van a velar con cebo de burro.

Yo pienso, que qué grande hubiera sido, a costa de lo que fuese, el haber bajado cuatro helicópteros gringos, el haber cogido presos a varias docenas de gringos, el haberlos enfrentado a muerte con todo lo que teníamos, a sabiendas de que se podía desatar una réplica quizás monstruosa; ¿pero es que acaso no vamos a estar permanentemente expuestos a seguir recibiendo ataques y más masacres por el hecho de que no les demos pelea formal, neta y demoledora como lo merecen?

No podemos seguir sacándoles el cuerpo, no podemos, a costa de la amenaza de la mortandad que nos puedan inferir, seguir corriendo la arruga de una confrontación directa.

Ha llegado la hora de hablar como Bolívar, como cuando les dice a los realistas serenamente: "Españoles, si persistís en ser nuestros enemigos, alejaos de estas tierras, o preparaos a morir". Nunca antes en este continente se había lanzado un ultimátum más explícito, más breve, más sencillo, más formal, contundente, poseído de una confianza infinita. Aquello no era sino un dios que hablaba con el filo de la justicia entre sus manos. ¿Cómo podía dirigirse un hombre con una seguridad tan firme y serena frente a un país plagado de enemigos feroces, la raza más implacable del mundo: la que acabó por derrumbar las esperanzas imperiales de Napoleón en Europa y que había llenado tantas páginas de valor suicida en la historia de Occidente?

Lo que todo el mundo hace en una guerra es declarar una lucha a muerte al enemigo, ni más ni menos; Bolívar afrontó esta responsabilidad con las consecuencias que implicaban para su reputación, para su gloria. Era una situación insalvable. No podía seguir permitiendo que el genio del crimen tuviera entre nosotros su imperio de muerte. Nadie -exclamaba indignado- puede acercarse a ese imperio sin sentir los furores de una implacable venganza.

Ya los gringos vienen declarándonos desde hace más de 127 años una guerra a muerte: la de la esterilidad, la del sometimiento, explotación, robo bestial y descarado de nuestros recursos, y más que razón tenemos para morir luchando por lo nuestro y no llegar a ninguna clase de acuerdos con ellos. Coño, que nos maten a millones, pero no seguir con ese cuento, esa degradación, esa humillación ultrajante, es preferible morir combatiéndolos que seguir sufriendo atrozmente sus imposiciones y acuerdos. Eso es lo que se debería estar discutiendo, dar la vida todos por lo nuestro, por la patria.

Venezuela es la Jerusalén de América, dijo José Martí. Hoy lo es más que nunca. Si nosotros no podemos administrar nuestros recursos soberanamente, entonces que éstos no sean para nadie (así lo sentenció Chávez).

Punto y definitivo, esta es mi DECLARATORIA FINAL…



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José Sant Roz

Director de Ensartaos.com.ve. Profesor de matemáticas en la Universidad de Los Andes (ULA). autor de más de veinte libros sobre política e historia.

 jsantroz@gmail.com      @jsantroz

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