Esa Asamblea Nacional actual está como una vitrina de asar pollos envenenados

Guerra avisada no mata comensal, fijaos bien, esa actual Asamblea Nacional, que por cierto es producto de un fraude electoral-recordad su eslogan: "¡La última cola que hará el pueblo venezolano será votar por nosotros!" -, es la viva imagen de esas vitrinas -hornos - en que asan pollos, sin menoscabo para los auténticos pollos por yo usarlos de arreviate para ilustrar a unos descarados y malnacidos.

Aparte, no confunda usted, dilecto lector, la institución con lo que tiene adentro como producto de un engaño a un pueblo desesperado dada la penosa situación a la que fue arrastrado por los mismos engañadores y quienes, por cierto, en esa ocasión ni siquiera se presentaron ante el pueblo sino que apelaron a la conducta irracional que todo animal conlleva por dentro, es decir, que bajo una guerra de laboratorio la MUD se apegó a un manual que reza que los animales son cazados por su instinto de comer y la tarea opositora, fue previamente animalizar al pueblo para después matarlo.

Esos diputados ganaron el puesto sin que el pueblo los conociera y eso da pie para afirmar que el pueblo votó a ciegas; y, por otra parte, ¿por qué ellos no se presentaron ante el pueblo entonces?, ah, sencillamente porque eso era precisamente parte del plan, esconder su impresentabilidad y ahí radica una arista el engaño, ¿qué tal, hay que seguir comiendo coba?, ¡liebre por gato se llama esa estratagema!

Que nadie se enoje pero en verdad todos tenemos por dentro aunque sea un mínimo rastro animal, y a eso apeló y apela el enemigo; y que me perdonen si ofendo pero eso es lo que ha pasado, por eso la MUD ganó, además que combinado con otras triquiñuelas de comprar votos descaradamente, una mayoría muy significativa en la Asamblea Nacional.

Para ese momento, el pueblo estaba en shock, amodorrado, y por eso fue engañado para votar a ciegas y contra sus propios intereses pero prueba de que el pueblo ya despertó y ojalá sea para mucho tiempo, es el resultado de los últimos procesos electorales pese a que la guerra sigue vigente.

Al efecto de algunos contrapesos que la revolución bolivariana debe poner en marcha, a mi modo de ver no debe ser precipitarnos a aplicarles la legalidad institucional a que el pueblo y el Estado tienen derecho sino ahora, dada su menguada presencia en ese parapeto, la oposición vendepatria está chinga porque se le aplique la ley porque ya ellos cumplieron gran parte de la perversa tarea, ahora se aviene otra etapa, la de incitar a que se les zampe una buena patada por el culo pero no debemos hacerlo, hay que dejarlos así como hizo Chávez con los alzados de Plaza Altamira, de ahí su retadora osadía de arreciar el desacato a la ley puesto que lo que ellos quieren en el fondo, es salirse de ahí, pero nosotros no debemos sacarlos sino dejarlos en esa vitrina de calor y de odios para que se sequen, para que al momento de corresponder sustituirlos y rescatar ese vital poder institucional del Estado, ellos no tengan argumento alguno, y que sea el mismo pueblo que se dejó engañar pendejamente, el que les cobre su vesanía.

Dejemos que el pueblo los vea secar hasta que no tengan fuelle para seguir mintiendo a un pueblo corazón de oro sagrado, a un pueblo trabajador como este que somos.

Razón sencilla, ¿quién va a comerse un pollo si ya sabe que está envenenado, por mucha hambre que tenga esa persona?

Sigue la guerra apelando al instinto animal del que desprenderse parece ser improbable, de ahí que debamos debatir dilucidar nuestros pasos y no caer en la trampa que el enemigo nos tiende.

Pienso que más que unión se necesita comunión del pueblo, y que lo de comunión no se confunda con religión sino en su acepción de unidad profunda.







 



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Guillermo Guzmán


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