Mas vale tarde que nunca

Aunque tardías, pero vale la pena, las medidas judiciales contra los criminales y delincuentes habituales que asumen la lucha política como la vendetta entre mafias y bañaron y siguen bañando con sangre inocente las calles y avenidas de nuestras ciudades, destruyendo universidades y  vehículos de servicio público, oficinas oficiales y demás activos del Estado Venezolano,  a través de las guarimbas y los francotiradores, que tienen como encargo Dar de baja a los aguacates, es el código con que estos criminales ordenan dar muerte a los funcionarios de nuestra insigne Guardia Nacional Bolivariana, que ha resistido con estoicismo los ataques de las hordas fascistas.

Lamentablemente pese a los esfuerzos realizados por el Ministerio de Interior y  Justicia, con la fuerza pública, los asesinos a sueldo del imperio, continúan realizando operaciones comando nocturnas, con saldo de universidades y centros de distribución de alimentos y otros bienes nacionales destruidos, un quinto miembro de la  GNB asesinado y el intento por quemar vivos a médicos, medicas y personal asistencial en un CDI en el Estado Lara, donde bloquearon la puerta de entrada con basura en llamas y luego lanzaron cockteles molotov a los dormitorios, con la criminal intención de asesinarles a través del incendio.

Creemos que no basta con lo que se ha hecho hasta ahora y deben tomarse medidas extremas, seleccionando los posibles objetivos militares de los terroristas y mantenerlos bajo custodia militar y aplicar todo el peso de la violencia legítima que tiene el estado, para enfrentar esta guerra. Las protestas y guarimbas dejaron de ser simples manifestaciones violentas para convertirse en acciones de guerra no convencional y así debemos entenderlas y  asumirlas.

Ya basta de tolerar a grupúsculos minúsculos de criminales formados en escuelas de paramilitares en diferentes áreas de sur y centroamérica, con la finalidad de desestabilizar al gobierno revolucionario y montar un gobierno defacto fascista como el que instauraron en Kiev, con la colaboración y apoyo directo del Premio Nobel de la Paz, desde la Casa Blanca, cuyas manos están hundidas hasta los codos en el caso venezolano.

Desgraciadamente las advertencias que a montones hicimos los escribidores en diversos medios, sobre el singular avance de la criminalidad, con asesinatos por parte de motorizados o sujetos desde autos en marcha, contra ciudadanos en diversas ciudades del país, sin motivo visible para tal ataque, lo cual señalamos que se trataba de la infiltración de paramilitares con fines golpistas, por parte de la oposición, con su franquicia contra la patria, no fueron tomados en serio, hasta que estalló la crisis que hasta este momento no ha sido controlada de manera definitiva.

Insistimos en que la impunidad contra los criminales habituales, que se cobijan con manta de dirigentes democráticos, para cometer fechorías  estaba alimentando las aspiraciones, el odio y la soberbia de estos grupos que no entienden de diálogo, ni de razonamientos, porque ciertamente no tienen ideología, sino que son instrumento ciego de violencia y terrorismo, para imponer un modelo creado por sus dueños que pretenden someter a la humanidad a la  peor dictadura, como es la de económica y financiera, sustentada con el poderío militar del  Complejo militar, financiero y comunicacional, brazo armado del sionismo internacional, que sojuzga y somete al pueblo norteamericano, víctima de la manipulación y disociación, que le lleva a aprobar las tropelías contra la humanidad de las mafias que ejercen el gobierno.

Los ataques a Libia, Irak, Malí, Siria, Ucrania, Venezuela y otros pueblos del mundo, obedecen al proyecto globalizador del imperio norteamericano, para lo cual necesita neutralizar a China y a Rusia y eso no será posible si no domina los océanos y de allí la tensa situación actual entre la Federación Rusa y Washington creado a raíz del golpe de estado en Kiev, a través del cual el imperio y sus socios europeos esperaban apoderarse de Sebastopol y Crimea, para sacar la flota del Mar Negro y comenzar a cerrar el cerco contra la Federación Rusa y China, con lo cual cortarían también la fluida relación de estas potencias con África, Suramérica y el Caribe,el mayor dolor de cabeza para los centros de poder imperial.

En este peligroso juego del imperio, Venezuela es una pieza clave, por su situación geográfica en el continente y además porque ideológicamente representa el ícono de la liberación antiimperialista y, darle el jaque mate, sería el triunfo definitivo del proyecto globalizador contra el pluripolar que impulsan la ALBA, UNASUR y CELAC, conjuntamente con Rusia, China, Bielarus y aliados del mundo árabe y África.

Por eso es que los ataques fascistas,  hay que asumirlos como episodios de guerra por parte de mercenarios al servicio de potencias extranjeras y como tal deben ser tratados por nuestros tribunales de justicia. Estos apátridas debieran ser obligados a resarcir los daños causados al patrimonio público y a la colectividad. Esperemos que el Ministerio Público y el Poder Judicial, continúen activos contra los traidores a la patria, para dar al traste con el diabólico proyecto. Por eso sentimos, que mas vale tarde que nunca.



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Cástor Díaz

Periodista CNP 2414

 cd2620@gmail.com

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