El golpe penitenciario

(…)cárcel, donde toda incomodidad tiene su asiento y donde todo triste ruido hace su habitación”  Cervantes

Las masacres y motines de las cárceles, expresión del deterioro continúo y agravado del sistema judicial y penitenciario de Venezuela durante los últimos 40 años, están siendo utilizadas por la oposición con el propósito de alarmar, desmoralizar y desestabilizar.

¿Qué tiene en común la oposición, partido del privilegio, con los presos, excluidos entre los excluidos y parias de la República?  Con los presos nada, con la mafia carcelaria todo.

Las cárceles venezolanas son un monumento a la libre empresa. El negocio perfecto. Cada una produce (a ojo de buen cubero) más de un millón de Bolívares Fuertes (mil millones de los viejos) al mes. El preso venezolano es explotado y oprimido. Paga por ser y estar, por comer y dormir, por usar el teléfono o ser transportado a tribunales, por vivir y para no morir. En las cárceles se presta dinero y se cobran deudas, se vende droga y sexo, se compran armas, se alquilan sicarios, se juega y se apuesta.

Nuestras cárceles están llenas de acusados o condenados  por diferentes delitos, todos culpables del crimen de ser pobres Esperando juicio o cumpliendo condena, los presos caminan a la sombra de la muerte. Son los excluidos de la vida, los abandonados de la Revolución, los rehenes del sistema judicial más corrupto del planeta. El Estado los entrega, esposados, a la fauna cadavérica que engorda sobre los restos de la justicia venezolana, a los abogados, a los custodios y a los “Pranes”. Por ejemplo, al cobrar 300 BsF por cabeza, cada autobús que lleva detenidos a los tribunales produce unos 10 mil BsF, suficiente para repartir entre las alimañas menores del sistema. Las alimañas mayores, la raza maldita de abogados penales & venales, gana mucho más vendiendo esperanzas y traficando ilusiones.

INICIATIVA PRIVADA

Las cárceles no hacen parte de FEDECÁMARAS pero pocos empresarios producen tanto en tan poco espacio y tan corto tiempo, usando a los mismos consumidores como materia prima y garantizando la continuidad y la reproducción del mercado mediante la reincidencia en el delito. Encaja perfectamente con el modo de producción del típico empresario venezolano: un negocio semilegal que evade impuestos, subsidiado por el gobierno.

DESCENTRALIZACIÓN

De ahí la “generosidad y altruismo” con la cual la oposición propone la descentralización de las cárceles,  pide que le pasen esa papa caliente. Cada gobernador o alcalde opositor sueña con tener su propia industria de carne humana: con el dinero de la partida penitenciaria sumado al millón de bolívares fuertes mensuales de negocios sucios. La propuesta oficiosa de la derecha la hizo en un elegante artículo (El Nazional 21/06/11) el eufemista Vladimir Villegas, hombre de muy buen gusto (a ratón).

.¿QUIEN CUSTODIA A LOS CUSTODIOS?

Para efectos prácticos debemos considerar que todos los funcionarios que trabajan en las cárceles están sometidos al doble régimen de soborno y amenaza. Cuando la codicia no los incita, el temor los aplaca; en los mejores casos temen por su familia y han comprometido su silencio. La corrupción de los custodios no viene de adentro sino de afuera, no viene de abajo sino de arriba,

LOS “PRAN”

El sistema de permitir o utilizar detenidos como servicio de orden y administración de las cárceles es tan viejo como la cárcel misma. “[ .. ] A partir de 1937, los comunistas asumieron la “gestión” del campo [Buchenwald] [ .. ] podíamos preguntarles qué podían hacer por nosotros, puesto que estábamos condenados. Nos respondieron que lo lamentaban, no podían hacer nada, reservaban su protección para sus militantes [ .. ] ¡Los comunistas eran formidablemente solidarios entre ellos..! [ .. ] [Citoyen sans frontiéres, Conversations de Stéphane Hessel avec Jean-Michel Helvig, París, 2008, pág. 77]. En nuestros penales ese papel lo tiene el “Pran”, que evita la violencia anárquica, no por violenta sino por improductiva.

En la jerarquía interna del penal se presenta una situación de doble poder entre los llamados “Pranes” y los custodios. En situaciones normales la balanza se inclina a favor del Estado pero, a corto plazo y en situaciones de crisis, los “Pranes” se imponen porque manejan más dinero y como no tienen nada que perder carecen de restricciones para el ejercicio de su violencia.

EL RODEO

La tragedia de El Rodeo prueba cuan frágil es una sociedad u organización donde el consenso se basa en miedo y explotación de la mayoría. Mientras no se reformen las prisiones este tipo de tragedias ocurrirán porque no pueden dejar de ocurrir y, a semejanza de la altura de las olas en el mar, son “un proceso estacionario fortuito”. Lo atípico de esta vez en El Rodeo son las ramificaciones políticas externas, la interacción de los pranes con la oposición y el insidioso papel de los medios. 

CARROÑA MEDIÁTICA

En todo el mundo los medios son la caja de resonancia de las prisiones y eso es bueno para que los burócratas y carceleros no escondan su corrupción y crueldad tras el silencio. Pero los medios privados en Venezuela van mucho más allá: ocultan o minimizan cualquier hecho positivo y difunden una matriz truculenta y cataclísmica con el objetivo de satanizar al Estado, atemorizar a los familiares para convertirlos en agravantes del problema, alentar a la mafia penitenciaria y veladamente incitar al motín en otras cárceles. Los medios privados sirven de tribuna a las opiniones e incitaciones de los políticos carroñeros que buscan notoriedad con la muerte y el dolor ajeno. Con la excusa de defender los derechos humanos, los medios privados perpetúan la inhumanidad penitenciaria.

EL CASCABEL

El gobierno socialista y los revolucionarios bolivarianos no tenemos justificación para la burocrática indiferencia con que hemos tratado el drama humano de las cárceles. Después de lo sucedido en El Rodeo seríamos más criminales que cualquiera de los presos si nos arropamos con la cobija raída de “la legalidad” para permitir la reconstitución de las mafias, la impunidad de los funcionarios culpables y la entrada de armas a los pabellones. No se trata de restituir la paz y que todo vuelva a la normalidad. La “normalidad” de las cárceles venezolanas es peor que cualquier motín, genocidio gota a gota, muerte de agujita.

¿Reforma o revolución? Las cárceles venezolanas han tenido demasiada Cuarta República. Necesitan un 4F.

rothegalo@hotmail.com




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Eduardo Rothe


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