Laberinto sin salida

Fugacidad de este tiempo dorado, la irresponsabilidad en la administración de una súbita riqueza, el endeudamiento que se ha convertido, nuestro modelo de vida "Gringolandia", la concentración del ingreso y las manipulaciones del capital nacional que han resultado en desajuste social; así como de todos los asuntos que están en el tapete: la responsabilidad de los nuevos economistas, la de los políticos que "han fracasado", la de los agentes financieros, hasta construir una imagen de "Venezuela superpuestas o antagónicas" donde el sistema político del Estado fracasado ha sido desplazado de sus funciones por el poder económico.

Recorremos el "doloroso itinerario territorial venezolano", anotando cada vez que Venezuela perdió su integridad territorial. Esa ilicitud de la justicia no se refiere solamente a los casos donde se encuentra involucrada la política o altos funcionarios del gobierno, sino que se extiende a todos los aspectos tanto penales como mercantiles de la vida institucional del país. Contrasta esa general corrupción de la justicia con el reproche formulado en igual sentido a las dictaduras antiguas y modernas que han prevalecido en Venezuela a través de su historia republicana.

Es público y notorio la inquietud generalizada de la inseguridad personal y del hogar. Es quizás la cuestión de la que más se habla y lamenta el común del pueblo, incluso entre las clases menos favorecidas. Estas, además de sufrir los males inherentes a su condición, sufren los ataques de una delincuencia que ya no excluye ni a los más pobres. Es decir, un problema de simple policía llega a constituir una gravosa carga para la sociedad y el gobierno reconoce su incompetencia para resolverlo.

La Historia nos ha enseñado que el proceso de decadencia y degeneración de un país no suele revertirse sin antes producirse bien ese colapso regenerador o trastorno civil o el advenimiento de una dictadura. Ni en la antigüedad ni en los tiempos modernos se ha visto la recuperación de una nación utilizando los mismos mecanismos y pueblo con que contaba antes o durante ese proceso de deterioro. Incluso el descubrimiento inopinado de recursos extraordinarios no procura la salvación de un país, si se mantienen en el ejercio de su administración los mismos elementos anteriores. Y, parafraseando a Cipriano Castro, nuevos hombres, nuevos procedimientos y nuevos ideales, asumen la conducción y manejo de esas nuevas riquezas.

La situación del país en estos días no puede ser más grave. Pocos lo ven. No basta con implementar unos paliativos. Estos de poco servirán. Si el gobierno no piensa con seriedad se puede perder dos décadas de expansión socio-política porque ahora el pueblo está sufriendo, está pasando hambre, ni adquirir medicinas; ha tenido que sufrir la intensa especulación que se cernido sobre el país al eliminarse el control de precios. Y viven mal mientras los especuladores obtienen márgenes altísimos de ganancias, mientras el dólar fluctúa libremente. Y cada día que el dólar sube la comida del pueblo es más cara.

¡Chávez Vive, la Lucha sigue!



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Manuel Taibo


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