Gobierno y oposición obstaculizan el diálogo

El país espera, los políticos demoran… Decía el escritor mexicano Octavio Paz: “El ocaso de la noción de persona en nuestras sociedades… ha sido el principal responsable de los desastres políticos del siglo XX y del envilecimiento general de nuestra civilización”. Los políticos suelen desvanecer al individuo, piensan en sus intereses grupales o personales, y se olvidan de las necesidades de sus conciudadanos. Es lo que suele suceder con la dirigencia política tradicional, y está sucediendo con el PSUV y la MUD. Este preámbulo viene al caso, antes de entrar en materia, con motivo del inicio del diálogo entre gobierno y oposición, y la instalación de las 4 mesas de trabajo.

Desde la UPP 89 y el MEP originario, vemos, de lado y lado, gobierno y oposición, varios temas que se proponen y condiciones que se establecen con la sola intención de obstaculizar la consecución de acuerdos. Y el país sigue esperando… ¿Interesa el bienestar del pueblo o los intereses de estos dos bandos políticos?

De lado de la oposición se insiste en el Referéndum Revocatorio, desconociendo que es inviable, políticamente hablando, aunque sea legal y constitucionalmente válido. Está visto que no tiene la fuerza política suficiente para imponerlo, de lo contrario ya lo hubiera hecho. El Gobierno tiene un control férreo sobre la FANB, el TSJ y demás poderes públicos, y la oposición tiene quizás suficiente fuerza electoral para derrotar al gobierno en las urnas, pero no suficiente calle para sacarlo a la fuerza. Una parte del electorado chavista pudiera votar contra Maduro pero no estaría dispuesta a enfrentarse en la calle, al lado de la oposición, “pueblo contra pueblo”. Sin embargo la oposición se empecina… ¿Por qué?

Del lado del gobierno se insiste en solicitarle a la MUD “apoyo al plan económico socialista”. En este caso, si hubiese realmente un plan económico, no se le podría exigir a un adversario ideológico que asuma ideas que no le son propias. La realidad es que no existe tal plan. El gobierno carece de políticas fiscal, monetaria, cambiaria y de oferta (o de estímulo a la producción nacional). Ya hemos hecho referencia a ello en nuestro documento anterior. Los llamados 15 motores productivos, la agricultura urbana, los Comités Locales de Abastecimiento y Producción no son más que un espejismo o una consigna, o un paliativo muy parcial. Sin embargo el gobierno se empecina… ¿Por qué?

Porque las actitudes radicales e intransigentes suelen dar ciertos réditos políticos. Ganan ellos pero pierde el país. La dirigencia y la militancia radical, de lado y lado una minoría, es la más activa políticamente y la de mayor relevancia pública. Realmente es la que más grita, vocifera o reclama. Sin embargo es la que menos aporta al diálogo y a la consecución de acuerdos. Y es la más irresponsable. Suele opacar a la dirigencia y a la militancia más racional y equilibrada, y a veces logra contagiar de animadversión, al menos temporalmente, a las masas. Son, en ambos lados, los enemigos del diálogo. Y es necesario neutralizarlas para avanzar.

Se han alcanzado algunos acuerdos, gestos menores o “espacios de confianza” como los califica el Presidente de UNASUR, Ernesto Samper, que no dejan de tener relevancia porque son temas sensibles para un bando o el otro: la excarcelación de algunos dirigentes o militantes opositores, el diferimiento de la declaración de responsabilidad política del Presidente Maduro en la AN o la suspensión de la marcha a Miraflores.  

Y se requieren otros acuerdos que deberían aprobarse rápidamente: la aprobación, por parte de la AN, de la Ley de Presupuesto 2017 que el gobierno requiere para acceder a créditos internacionales y el dictamen del TSJ para repetir, de manera perentoria, las elecciones parlamentarias en Amazonas. Son temas importantes, que hay que “sacar del camino”, resolviéndolos. “Separar la paja del trigo” para poder discutir lo medular, lo cual es – en nuestro criterio – la SALIDA ELECTORAL.

Descartado, como debe descartarse, el RR quedarían dos salidas electorales: las elecciones anticipadas, particularmente la elección presidencial que propone la oposición o la relegitimación de los cargos de elección popular del Presidente de la República y de los Diputados y Diputadas a la Asamblea Nacional. Esta última – la propuesta de la UPP 89 - MEP y de otros sectores – nos parece más viable, como parte de una solución negociada, porque ambos bandos, gobierno y oposición, pondrían “carne en el asador”, lo cual es lo pertinente en una negociación.

Por supuesto hay otro camino que es el que prefiere el gobierno: esperar la culminación del período presidencial a finales del año 2018. ¿Pero existen las condiciones políticas y económicas para ello? Nosotros pensamos que no y se requiere, por lo tanto, una alternativa como las dos anteriormente mencionadas.

De más está decir, que una solución negociada, realmente plural, debería incluir, además de las dos principales minorías del país, gobierno y oposición, al resto mayoritario del país político, como una vía para abrir los espacios de participación y decisión, ante la crisis general que vivimos. Sin embargo, creemos que el tema implícito en ella, el de la polarización, tiene muchas implicaciones legales y electorales, políticas y éticas, complejas. Es un tema donde coinciden facilmente – ¿Qué paradoja, no? – y se dan la mano amiga gobierno y oposición, que debemos postergar en su discusión, para no complicar más la consecución de una salida que debe ser – insistimos - ELECTORAL.
 
unidadpoliticapopular89@gmail.com
@upp89caracas



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Reinaldo Quijada – Wilmer Nolasco


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