¿Qué pasó con los militares y el alto mando político?

La captura de Nicolás Maduro y de Cilia Flores por tropas estadounidenses durante el ataque militar perpetrado en Caracas y otros lugares estratégicos del país, dejó en evidencia una serie de "debilidades" -por no decir "autosabotaje" u "omisiones voluntarias" - por parte de la Fuerza Armada Nacional e, incluso, del llamado alto mando político de la revolución.

En primer lugar , sería absolutamente imposible que un número tan importante de aeronaves estadounidenses, sobre todo helicópteros de transporte -como el Chinook- y de ataque -como los Apache- se internaran con tanta facilidad en territorio venezolano sin contar con la complicidad de una quinta columna que hubiese neutralizado los sistemas defensivos.

¿Qué pasó con los radares? ¿Por qué no detectaron la incursión aérea? Además, ¿qué ocurrió con los misiles S-300, los S-125 Pechora-2M, los Buk-M2E o los portátiles Igla-S? ¿Por qué ningún caza bombardero F-16 o Sukhoi Su-30 levantó vuelo para repeler la agresión? ¿Por qué no se activó componente alguno de la Fuerza Armada Nacional y la única resistencia fue de los elementos que custodiaban a Maduro? ¿Por qué no hubo pronunciamiento de ningún jerarca del Gobierno Nacional sino hasta que ya habían cesado los bombadeos, se había disipado el humo, reinaba la incertidumbre entre la población civil y tanto Maduro como Flores eran trasladados hasta el buque Iwo Jima?

Durante las semanas y meses previos al ataque, la propaganda oficial hablaba de una perfecta fusión civil-militar-policial, sin embargo, desde que empezaron hasta que culminaron las explosiones en la madrugada del 3 de enero, no se vio coordinación alguna, ni capacidad de respuesta ante la agresión.

Entonces, ¿de verdad, fue "únicamente" el factor sorpresa lo que incidió en el desenlace de la operación militar norteamericana o hubo elementos internos que facilitaron la detención de Maduro y Flores?

Solo queda ver cómo evolucionan los hechos y cuál será el desarrollo del proceso judicial que se llevará a cabo en Nueva York contra quien, hasta el 2 de enero de 2026, fue el "hombre fuerte" de Venezuela.

Algo resulta evidente y es que no basta con propaganda o frases panfletarias para ocultar las fallas en los sistemas de defensa de nuestra nación. Como bien le dice el centinela Macelo a Hamlet en la inmortal obra homónima de William Shakespeare: "Algo huele mal en Dinamarca".

jj.saavedrap1970@gmail.com



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