Propuesta al Ministro de Ecosocialismo y Aguas

Me complació escuchar en la radio que el martes 24 de marzo, el Presidente Maduro reestableció al Ministerio del Ambiente, con el nuevo nombre de Ministerio de Ecosocialismo y Aguas. Informó también sobre el nombramiento de Guillermo Barreto como Ministro, un académico del área ambiental, que posee varios años de experiencia en la gestión de políticas públicas en ciencia, tecnología y ambiente. Durante décadas he observado con interés la trayectoria profesional del Dr. Barreto. Nos conocemos desde que éramos estudiantes de pregrado en la Escuela de Biología de la Universidad Central de Venezuela en los años noventa y recientemente nos hemos cruzado de vez en cuando a raíz de su participación en el Consejo Directivo del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), institución donde laboro.

Es fácil sentirse apabullado por la crisis ambiental global y por el tremendo reto que representa la conservación y aprovechamiento sustentable y equitativo de la naturaleza de nuestro país. Sin embargo, veo con optimismo esta nueva oportunidad para la fauna, flora y ambientes venezolanos. El Presidente Maduro indicó que era necesario volver a un Ministerio dedicado al “concepto ecológico para salvar el planeta del cambio climático.” Creo que el reto va más allá del cambio climático, pero estoy totalmente de acuerdo que es necesario un Ministerio que aborde inmediatamente, según expresado por el mismo Presidente Maduro, el “tema ambiental, [el] Plan Nacional del Agua, … la Misión Árbol, y [el] tratamiento de los desechos sólidos en todo el país.”

Recientemente, el Director de Parques Nacionales del Instituto Nacional de Parques (Inparques), Erick Lenarduzzi, declaró que la investigación ambiental en Venezuela se encontraba privatizada y que “era un tema aparentemente sólo para particulares.” Enunciados como este son desconcertantes, ya que para hacer investigación en los parques nacionales y monumentos naturales del país es necesario obtener un permiso de Inparques. Los receptores de dichos permisos están obligados a rendir cuentas al Instituto y, de no hacerlo, ponen en riesgo sus oportunidades futuras de trabajo en estas áreas. De hecho, la gran mayoría de la investigación en Venezuela es realizada por instituciones públicas.

Pero lo más importante de las declaraciones de Erick Lenarduzzi es que revelan la necesidad de fomentar el acercamiento entre los diferentes actores de la gestión ambiental venezolana, ya que mucha de la información necesaria está de hecho disponible en las bibliotecas de las universidades del país. Incluso aquella información que ha sido publicada en revistas científicas, puede consultarse con facilidad en la Biblioteca Marcel Roche del IVIC, gracias a la significativa inversión de recursos que sostenidamente ha hecho el Estado Venezolano en el mantenimiento de subscripciones que ponen a las revistas al alcance de cualquier interesado. De hecho, más de 127 mil usuarios consultaron la Biblioteca Marcel Roche en 2014 (http://bitacora.ivic.gob.ve/?p=14415). Este es un servicio del Estado para todos los venezolanos, que fortalece la independencia y soberanía de la actividad científica en el país.

No tengo duda de que la ciudadanía en pleno está dispuesta a colaborar con la gestión del Ministerio de Ecosocialismo y Aguas. Como investigador en el área ambiental venezolana, quisiera enfatizar que yo también. Por mi especialidad, enfoco mi propuesta en lo que podríamos aportar los que manejamos información científica. Naturalmente, otros tipos de información serían también tremendamente valiosos, como por ejemplo, los conocimientos ancestrales y tradicionales, y las innovaciones y tecnologías populares. La gestión integral de nuestros recursos naturales debe sin duda apoyarse en todos los puntos de vista posibles.

Me atrevo a proponerle al Ministro Barreto tres acciones concretas en el ámbito de información científica:

1) Empoderar a la comunidad científica nacional: en nuestro país contamos con abundantes recursos humanos científicos, distribuidos en todas las regiones del territorio nacional. Abarcan desde ciudadanos particulares, hasta entidades académicas públicas y organizaciones de la sociedad civil, y sus marcos de acción se extienden desde el ámbito local de una comunidad hasta el país entero. Tanto el Plan de la Patria 2013-2019 como la Estrategia Nacional de Diversidad Biológica y su Plan de Acción 2010-2020 identifican necesidades claras de datos científicos para apoyar la gestión pública. Sin embargo, una fracción muy pequeña del potencial científico humano ha logrado integrarse a la generación de datos útiles para la conservación y aprovechamiento sustentable de la fauna, flora y ambientes del país. Una convocatoria amplia y abierta a participar, liderada por el Ministerio de Ecosocialismo y Aguas, y construida en base a los recursos humanos y la infraestructura existente, sería capaz de movilizar el potencial de esta comunidad científica y ponerla al servicio de la Nación.

2) Actualizar el inventario de datos disponibles: una importante tarea inicial de la comunidad científica empoderada sería actualizar el inventario de datos disponibles. Por ejemplo, información sobre donde se encuentran las diferentes especies de fauna y flora en el país, datos sobre especies exóticas y su impacto, y evaluaciones del estado de salud de los ecosistemas. El inventario tendría dos propósitos fundamentales. Primero, mediante la definición de formatos estandarizados, se recopilaría y facilitaría el acceso de la información existente a cualquier interesado. Segundo, se identificaría rápidamente los vacíos de información, a fin de definir prioridades para investigaciones futuras. Un elemento clave de esta fase es la expansión de plataformas informáticas existentes para recoger la información y ponerla a la disposición de toda la ciudadanía, de acuerdo con la Ley de Infogobierno vigente. El fortalecimiento de museos de historia natural, colecciones biológicas, bases de datos, sistemas de análisis automatizados y otras herramientas similares es otro componente fundamental.

3) Integrar a Venezuela como miembro de la Plataforma Intergubernamental sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (conocida por sus siglas en inglés, IPBES): IPBES es una entidad al servicio de los países miembros de la Organización de las Naciones Unidas, equivalente al conocido Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (conocido por sus siglas en inglés IPCC). De manera similar, IPBES está dedicada a la creación de información que apoye el desarrollo de políticas públicas, y tome en cuenta la compleja relación entre la diversidad biológica, los servicios de los ecosistemas y la sociedad. IPBES actualmente cuenta con 124 miembros, incluyendo países cercanos como Bolivia, Cuba, Ecuador y Nicaragua. Venezuela aun no forma parte.

Afortunadamente, estas propuestas ya contarían con infraestructura y personal para llevarlas a cabo. Por ejemplo, la Unidad de Diversidad Biológica del IVIC mantiene relaciones estrechas con la Oficina Nacional del Diversidad Biológica del Ministerio de Ecosocialismo y Aguas. Ambas colaboran activamente en el Sistema Venezolano de Información sobre Diversidad Biológica (http://diversidadbiologica.minamb.gob.ve/plataforma), una plataforma que serviría para integrar los esfuerzos y datos de la comunidad científica nacional, a la vez que facilitaría su acceso libre por parte del público.

Además de la Unidad de Diversidad Biológica, el Centro de Ecología del IVIC también tiene mucho que aportarle al Ministerio de Ecosocialismo y Aguas. Nuestro personal científico tiene experiencia en diversos campos del conocimiento que se extienden desde el estudio de ríos, lagos, costas, islas, bosques y sabanas, hasta temas aplicados como invasiones biológicas, contaminación de suelos y aguas, restauración ecológica, especies y ambientes amenazados, usos de la tierra, agroecología y fertilizantes naturales, pasando por conocimientos fundamentales en biogeoquímica, genética, estadística, dinámica poblacional, paleontología, fisiología animal y vegetal, epidemiología y cambio climático. Conjuntamente, adelantamos proyectos sobre hongos, cangrejos, aves, murciélagos, libélulas, mariposas, escarabajos, peces, ranas, monos, yaguares, tortugas marinas, manglares, árboles maderables, cultivos y bosques secos. Pero esto es sólo una muestra del trabajo y los conocimientos que gustosamente contribuiríamos a la conservación y aprovechamiento sustentable de la fauna, flora y ambientes de Venezuela.


Centro de Ecología
Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas
jonpaul@ivic.gob.ve


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Jon Paul Rodríguez


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