Paz con justicia o Paz con olvido

Con la próxima ya anunciada Ley de Amnistía General serán cuatro. La primera, 31 de diciembre de 2007, fue para olvidar lo que hicieron los opositores; y por lo blandengue del calificativo opositor y para no olvidar, voy a usar el término de la época: lo que hicieron los escuálidos.

La segunda, 29 de marzo de 2016, fue para olvidar lo que hicieron el loco Leo y la Sayona, al organizar y comandar unos motines callejeros que camuflaron bajo el recursivo término de guarimbas, años 2014 y 15. Para no olvidar tanto, voy a refrescar que aquella etiqueta tuitera —pues el Twitter estaba de moda— #LaSalida, se hizo viral en plena celebración de los primeros 200 años de la batalla de La Victoria, Día de la Juventud.

También es bueno recordar que esta ley del 29 de marzo de 2016 no se aplicó en su totalidad; es decir, se olvidó lo que hicieron los quemadores de basura, los destructores de semáforos, los rompedores de bancos de plaza, los saqueadores de liceos y escuelas para utilizar los pupitres, pizarrones, puertas, ventanas, filtros de agua y cuanta cosa podían cargar para construir barricadas en la avenida… pero no se olvidó que hubo asesinatos atroces, degollados y quemados vivos, además de baleados y arrollados… así que los que se entregaron por temor a ser asesinados para avivar la candela y los que fueron atrapados con pruebas acusatorias, no recibieron beneficio de amnistía, pues por Constitución, y por humanidad elemental, no se puede olvidar al muerto y menos al asesino.

La tercera fue el 25 de enero de 2019. Una de las tres leyes que elaboró y aprobó la Asamblea Nacional electa en 2015, y que según algunos guaidosistas sigue vigente; habrá que preguntarle a Trump para salir de dudas.

Lo cierto es que esta ley aprobada cuando Guaidó era presidente de la AN —o sea, entre el 6 de enero y el 23 de enero de ese año, pues recordemos que el 23 él se autoproclamó presidente—, recuerden que estoy tratando de olvidar pero no puedo.

Esta ley de amnistía Guaidó fue para obligar, jurídicamente claro, al gobierno de Maduro a liberar a militares y civiles que colaboraron con el restablecimiento del orden constitucional promoviendo, actuando y comandando los eventos desatados como consecuencia de aquel #LaSalida. Por supuesto no recibió el ejecútese de Maduro, pero sí el de Guaidó.

La cuarta será la anunciada por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, para olvidar todos los motines, desabastecimientos, saqueos, intentos de magnicidio, intentos de invasión, llamados al odio, falsos testimonios, falsos positivos, maledicencias y hasta blasfemias de quienes han llevado al país a transitar división de familias, deformación de la historia, exaltación del fascismo, desabastecimiento de alimentos, devaluación inducida, desnacionalización y colonización mental, disociación psicótica, y hasta fobias antichavistas desde 1999 hasta la actualidad; algo así como formatear un disco duro, que aunque perderá toda la información no queda virgen, pues si tiene sectores malos simplemente los etiquetará para no usarlos más, en desmedro de la capacidad nominal.

Dios perdona, muchos simples mortales no. De allí que existe la frase “que Dios te perdone”. Los humanos olvidamos, siempre y cuando sintamos una pizca de justicia o pasemos a un estado de felicidad que nos ocupe en algo agradable, de allí que poetas acudan al tiempo como remedio, pues nadie, o mejor dicho, pocos pueden vivir con amarguras.

Amnistía es olvidar, pero cabe la pregunta: ¿Cómo olvidar algo escrito en la historia del país? Pues queramos o no, en los libros de texto escolar de las generaciones futuras tendrán que referirse a causas y consecuencias de cada época, así que vuelvo a preguntar con algo de más precisión: ¿Cómo olvidar quiénes pidieron el asalto militar del 3 de enero de 2026? ¿Por qué hubo personas que desde 1999 hasta 2026 jamás aceptaron que el país se refundó como una nueva República producto de los errores y corrupciones de sus padres y abuelos? ¿Cómo olvidar que la América, desde México hasta la Argentina, es considerada y tratada como el patio trasero de los EE. UU.? Y para aclarar más el término: para los gringos el patio trasero es donde viven los esclavos, donde se apila la basura y donde cagan los perros.

Paz con justicia, sí. Paz con olvido, no.

Podrán salir a la calle, caminar y hasta tomarse un selfi con sus fans, pero siempre serán recordados, siempre, como la causa de una cicatriz que, aunque es piel sanada, es piel marcada.



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Manuel Gragirena

Profesor Universitario. Ingeniero Electricista. Especialista en Telecomunicaciones. Diploma de Estudios Avanzados en Educación. Ex Sidorista

 manuelgragirena1@gmail.com

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