3 de enero: Volverán Capulina y Superman, pero los opositores nunca volverán

El 3 de enero el país se despertó a bombazos, lo impensable estaba sucediendo: Estados Unidos, la potencia nuclear más poderosa del planeta bombardeó nuestro país para tomar la administración de nuestro petróleo y minerales.

Nuestra fuerza armada no corrió a esconderse, sino a las armas, pero la supremacía del ataque con los mas de 150 aviones de altísima generación, más el uso de armas sónicas jamás vistas antes en el planeta, hizo que el evento pareciera más una invasión alienígena de esas que Hollywood fabrica que una invasión de un ejercito terrícola.

A despecho de la oposición no hubo deserciones ni en el momento, ni en las horas, ni en los días siguientes. Cuando el humo se disipó y los ruidos cesaron contamos las bajas: El presidente hecho prisionero de Guerra junto a la primera dama, 32 fuerzas élites de hermanos cubanos muertos en combate, por lo menos 80 venezolanos, entre soldados y civiles muertos sin poder combatir, ante el impacto inmisericorde de misiles.

La oposición venezolana, siempre juró que "al primer bombazo" el ejército saldría a ponerse del lado del invasor y que el pueblo opositor, que siguen asegurando, es mayoría, saldría a aclamar la entrada triunfal de María Machado y Marco Rubio, para hacer la antesala que llevaría a una pronta coronación del emperador Trumpoleon en Miraflores. Nada de eso ocurrió y ¿Saben por qué? Porque aquí hay fuerza armada chavista, porque aquí hay pueblo chavista.

Y así ha sido durante este mes de resistencia heroica. Desde aquel fatídico 3 de enero, el pueblo chavista no ha respondido con caos ni con violencia descontrolada, sino con una disciplina férrea y una organización impecable que sólo el proceso bolivariano ha podido forjar en décadas de lucha. Las comunas, los consejos comunales, los UBCh, las brigadas bolivarianas, todos en pie de lucha pacífica pero firme: concentraciones masivas en las plazas, cadenas humanas defendiendo instalaciones estratégicas, vigilias permanentes exigiendo la liberación inmediata de nuestro Presidente Nicolás Maduro y de la compañera Cilia Flores. No hemos caído en la provocación imperial, no hemos permitido que el odio opositor nos divida, porque sabemos que la verdadera fuerza está en la unidad y en la conciencia revolucionaria.

Ayer, 4 de febrero de 2026, en la conmemoración del Día de la Dignidad Nacional, 34 años después de aquel 4F que encendió la chispa eterna de la Revolución, nuestros líderes hablaron claro y fuerte desde el Cuartel de la Montaña. Diosdado Cabello, con la voz del pueblo en la garganta, afirmó que "hoy, lo sabe el mundo entero, los únicos que garantizan la paz de este país somos nosotros, el pueblo chavista". Llamó a subir los niveles de conciencia, a mantener la máxima unidad de las fuerzas revolucionarias y advirtió: "Si nos ven uno por aquí y otro por allá, nos van a comer uno a uno. Y no va a quedar nadie. Ninguno de nosotros". Reafirmó que Venezuela está de pie y jamás arrodillada ante nadie, y respaldó con toda fuerza a la compañera Delcy Rodríguez en su difícil pero firme tarea como mandataria encargada, defendiendo la soberanía hasta el último aliento.

Por su parte, el general en jefe Vladimir Padrino López, desde su puesto al frente de la FANB, anunció el inicio de una investigación exhaustiva sobre todos los hechos del 3 de enero, para ajustar y fortalecer nuestra transformación militar, y recordó que el legado del Comandante Chávez "muy difícilmente podrá desvanecerse, aun con los cambios geopolíticos y las nuevas realidades". Su mensaje fue claro: la agresión imperial no nos doblegará, porque la Fuerza Armada Nacional Bolivariana resiste y resistirá cualquier intento de intervención extranjera.

¡Esa es la patria que defendemos, carajo! Un pueblo organizado que no se rinde, que no traiciona, que no se vende. Mientras la oposición sigue esperando que les caiga del cielo quien los ayude ante su propia incapacidad, para bailar sobre nuestras ruinas, aquí seguimos los chavistas en las calles, en las fábricas, en los campos, produciendo, resistiendo, educando a los más jóvenes sobre quiénes somos y de dónde venimos.

La Revolución Bolivariana no es un gobierno, es un pueblo consciente, armado de ideas y de moral, que ha resistido bloqueos, sanciones, golpes, pandemias y ahora esta brutal agresión yanqui. Y resistiremos hasta que regrese nuestro Presidente, hasta que se vayan los invasores, hasta que se respete la soberanía de esta tierra bendita.

Por todo eso, como dijo nuestro Comandante: Volverán Capulina y Superman pero los adecos y copeyanos (hoy más bien los opositores que comanda la María Machado) esos nunca volverán.

¡Viva Chávez! ¡Viva la Revolución Bolivariana!

El 3E nuestros soldados confirmaron que el grito ¡Patria, socialismo o muerte! No es un slogan sino un mandato.

¡Nosotros Venceremos!



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Oscar Jiménez


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